¡Vivan los viejos!

Carlos Riedel17 junio, 2015

Por Lic. Carlos Morató... EDIFIQUEMOS AÑOS, EXPERIENCIAS Y AMOR. RECUPEREMOS NUESTRA LIBERTAD E IDENTIDAD Y VOLQUEMOS AL MUNDO NUESTROS SABERES.ancianos caminando

Ser viejo es una cuestión de edad, ser anciano es una virtud. Ya no participamos en las líneas de planificación estratégica y operativa pero somos ricos en el compromiso de misión y táctica a través del sentido común.

Mayo y San Martín inspiraron a la libertad, Rosas a la identidad nacional, Sarmiento a la cultura, Alem a la institucionalidad, Perón a la dignidad social en el trabajo y los milicos al horror del no ser.

No deseo opinar de los don nadie. Hemos nacido tres veces; aparte del nuestro, el de nuestros hijos y nuestros nietos y por ello nos debemos oponer a resultar los abuelos de la nada. Perdón Miguel; no te estoy aludiendo. La mayoría de nosotros venimos de los años 30 o 40 y en la comparación posible entre las imágenes de aquella época y la actual surgen diferencias evidentes que construimos nosotros.

Existe una diferencia fundamental entre la consideración que tiene Oriente de nosotros donde somos venerados y la Occidental que nos lanza al ruedo con el estigma de nuestros achaques.

Pruebas al canto, los gobiernos que se ilusionan y practican con el que te mueras pronto con servicios de mierda para quedarse con nuestros ahorros de cuarenta años de trabajo y una sociedad expulsiva que nos impulsa a corrernos de nuestro ecosistema vital para arrojarnos impiadosamente a la cárcel de los geriátricos; tratamiento neurológico mediante. En este último segmento temático debo relatarles una experiencia cercana de hace unos doce años.

Una pareja anciana de no sé de donde, ingresó al servicio de guardia del Hospital de Zárate. Me llamaron y acudí rápidamente porque la Institución no se conmueve ni se conmoverá solo con heridos, muertos y descompensados agudos. Llegué y allí obtuve una imagen profunda que aún hoy me conmueve.

Vivían en un ranchito totalmente abandonados, casi siempre acostados y sus gallinas paseando por encima de sus camas. Nos miramos con el servicio social de PAMI en ese aura del compromiso social que aún queda en algunos y allí descubrimos que pensábamos lo mismo. Vaya para ellas mi agradecimiento.

Su angustia no era su situación miserable e injusta sino a que los separen o a que los cambien de hábitat. Los ancianos somos amistosos y comprensivos pero ya no nos sirven los sueños y las ilusiones que si bien iluminan los caminos de la vida esta no nos garantiza el poder ver el amanecer de cada día ni los límites temporales de nuestra participación.

Eso sí, nos resulta una cruzada avanzar en una esperanza edificada en la fe para reconstruir la confianza. Muchachos, no nos podrán destruir del todo porque al fin y al cabo los que vienen detrás y enseñados por nosotros, deberían lograr ser ancianos y nunca viejos.

Chau………