Un pequeño abecedario de botica a la conciencia ciudadana

Carlos Riedel27 mayo, 2015

Por Lic. Carlos Morató... 

San MARTÍN

- Un genio de la guerra, un amante de la paz y un gran patriota - 

La O y la P ocupan el centro de nuestro alfabeto, justamente las iniciales de Organización Política.

Ya el definir la Política obviamente resulta un tema complejo, pero  mucho más si se trata de conjugarla con el de Organización.

De modo muy superficial podría describirse como el arte de gobernar el Estado, este último como manifestación máxima de una Comunidad Organizada.

Con sentimiento de Patria, también podría hablarse del arte de lograr orientar el pensamiento ancestralmente aleatorio del hombre en la búsqueda del bien común de la sociedad a la que desea pertenecer.

El poder delegado en el que se asume la responsabilidad de gobernar implica desde ya que no deberán existir los iluminados que, desde un poder absoluto, sojuzguen al resto ya que desde la propia esencia del acto constitutivo de la relación de partes debería existir una profunda interrelación entre las mismas, cada una de ellas con su cuota de poder, uno delegado y otro el originante.

Ello compromete al establecimiento previo de un contrato social al cual hoy, podríamos simbolizar en la Constitución.

La Argentina indica a una Nación Republicana en la independencia entre los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Democrática al validar a la Democracia como sistema de selección de la autoridades de turno y Federal, al reconocer el derecho de las Provincias constituyentes a una expresión autónoma involucrada en el compromiso Nacional que comprende el término.

El modelo parte desde la necesidad tribal de nuestros ancestros de seleccionar al más apto, para conducir un pequeño grupo a la supervivencia de vida y relación estableciendo consensuadamente o en conflicto reglas de convivencia estrictas para el logro del objetivo primario.

La evolución del hombre trajo consigo la necesidad de mediatizar los conflictos naturales dando lugar al nacimiento del Derecho, tanto al Natural inviolable y eterno como al Positivo bandera del cambio permanente a la par del desarrollo moral de los pueblos.

La búsqueda del poder también es innato; la selección del animal alfa entre los animales y que hoy para el hombre se la denomina como la lucha por el poder.

De esta se derivarían dos conceptos sobre los cuales debería reflexionarse.

Uno, el como lograrlo, como ejercerlo, para qué ejercerlo y como mantenerlo.

El otro la definición del escenario final buscado o ideología.

Mantener la gobernabilidad  implica directamente mantener el poder, lo cual no resulta fácil ya que además de los conflictos políticos naturales derivados de la confrontación con diversas corrientes de opinión también participan representantes de intereses sectoriales, algunos permanentes y otros “ad hoc”, que como grupos de presión pretenden gravitar a la hora de la toma de decisiones.

Resumiendo, la actividad política para el individuo no representa solo un derecho que lo ayuda a defender su “status”en el amplísimo campo de las variables sociológicas que lo comprenden por el simple hecho de haber nacido sino que además implica a la obligación de su participación en el logro del bien de todos, lo cual representa una dimensión pública de su vida en conciencia de interpretar como necesidad dimensionar la relación entre gobernantes y gobernados para así poder concebir como un hecho moral tanto a la obediencia como a las exigencias necesarias a los que detentan el poder. en el logro de un equilibrio permanente del sistema en su relación de valores tangibles e intangibles que no permita nunca la identificación del Estado con un partido político.

La Política se tergiversa cuando se confunde con el fanatismo, constituyéndose este en uno de sus peores enemigos ya que confunde no solo a los métodos de aplicación sino también a los objetivos haciéndola propensa a resultar inducida hacia actos inmorales.

La supervivencia del más fuerte marca a fuego los límites temporales de una estructura particular de poder.

Respecto al segundo ítem referido a la definición del escenario final buscado por las estructuras de poder podemos esbozar dos vertientes totalitarias, dos Democráticas y una quinta aberrante.

Las cuatro primeras poseen o poseían un ideario político claro y explícito resultando por ello esencialmente sanas aunque no las compartamos; por ejemplo en las totalitarias observar que al Estado lo coapta una sola corriente política.

Comunismo : Una doctrina política y social donde la supremacía del Estado se establece a través de la colectivización de la propiedad en todas sus acepciones, de las rentas, de los medios de comunicación, de las expresiones culturales, del sentimiento religioso y de la eliminación de las clases sociales determinando como modelo de poder a la dictadura del proletariado.

Fascismo: Una doctrina política y social corporativa donde la supremacía del Estado se establece a través de la imposición de un líder único y donde las expresiones públicas quedan limitadas a las de corporaciones de obreros y patrones como órganos satélites de la administración del Estado sin aceptar ni la dictadura del capital ni la del proletariado así como tampoco la libre expresión personal.

Admitía las clases sociales pero no la lucha de clases.

Admitía la propiedad privada y la expresión del sentimiento religioso.

Admitía la renta personal y empresaria.

La presencia del Estado era intensa en todas las actividades.

Liberalismo: Representa la expresión más cruda del capitalismo más descarnado pero eso sí cuidando las espaldas a través del sostenimiento institucional y el respeto de las libertades individuales. En su País, pero sin preocuparse por el destino de los actores locales y menos de los de fronteras afuera surgiendo el poder desde los mejores supervivientes.

Poderoso señor es don dinero en un País donde el éxito es una señal de Dios.

Democracia social: Resulta una visión más honesta y solidaria que pretende utilizar parte de la tremenda plusvalía acumulada en los negocios, la producción y el manejo financiero para intentar  incorporar al bienestar como un bien social.

Pseudodemocracia o populismo: Dictaduras en ciernes que se inician dentro de un marco democrático donde el Poder Ejecutivo progresivamente busca polarizar y fanatizar al Poder Legislativo, envilecer y eclipsar a la Justicia, apropiarse de los medios de comunicación aún obviando principios constitucionales en medio de una corrupción estatal creciente con ambición de transformarse en una dictadura de larga permanencia.

En extremo pueden llegar a modificar la Constitución y disolver el Parlamento.

Su fuerte consiste en sostener la pobreza a través de subsidios sin mejorar sustancialmente la oferta laboral ni la educación, cuestión que la diferencia abiertamente de los otros modelos.

Llegando ya al final de este relato resulta importante referirse a cuestiones de actualidad en el ejercicio de la Política en nuestro País.

Hacerlo implica obligatoriamente abocarse a analizar un poco a la causalidad que existe entre esta práctica y la decadencia general que se observa y se siente con una sensación general  de frustración después de doce años de esperanza.

El causal primario es la corrupción y el segundo la soberbia y la audacia con que se manifiestan sus profesores.

Entre las decadencias sobresale la inseguridad general que comprende no solo a la individual sino que se extiende a otros ámbitos a través de un ejercicio judicial cuestionado ya por presionable por algunos o cómplice según otros, de parte de sus miembros.

Las demás son las relacionadas con lo económico social como lo son la educación, la salud y la pobreza herederas de la recesión económica con una elevada inflación.

A mi criterio la corrupción se construye por medio de la concatenación de actos en los cuales se altera intencionalmente una relación de valores tangibles o intangibles habituales o de norma entre las partes para beneficio de una de ellas o de ambas en detrimento de un tercero particular damnificado.

La traigo a colación porque la ambición humana desbordada por encima de los límites morales la convierte en una práctica bastante frecuente sobre todo envilecida en el ejercicio del poder.

Resulta mucho más penoso reconocer este último origen porque su imagen se proyecta no solo pervirtiendo las costumbres sociales sino que además la realidad indica que por detrás de un hecho particular detectado existen muchos participantes conniventes tras bambalinas provenientes de muy diversos orígenes de la sociedad determinando en ello el otro efecto amplificador del acto de corrupción.

Multiplicidad de origen, multiplicidad de efecto reproductivo.

Estas cuestiones afectan mucho a la credibilidad del Estado y comprenden actividades varias como el tráfico de influencias, los negocios oscuros protegidos hasta la estafa social que significa por ejemplo una actitud contemplativa ante el lavado de dinero sucio y en muchos casos manchado con sangre para aquellos que todavía no lo sacaron del País.

Son fortunas las que se mueven en este circuito económico paralelo, pero excepto algunos perejiles ¡ ninguno está preso! . ¿ Impunidad , ¿ mafia ?.

También es corrupción el intento de saturar muchas estructuras públicas con fanáticos y monotributistas del  poder sin contemplar siquiera requisitos mínimos de competencia decididos a dificultar la gobernabilidad futura, entre ellas ni más ni menos que a la justicia.

Por algo será.

A través de tantas actitudes tan persistentes y ejercidas con una saña tan particular podríamos estar refiriéndonos a conductas además perversas.

Algo típico de catangos o de alienados en una interpretación patológica de lo que significa la responsabilidad pública.

Apelo a la voluntad moral de todos para que los hechos no produzcan acostumbramiento ni anomia apelando a la memoria activa que debe ser amplia y no solo funcionar por los miles de asesinatos políticos que nos han infringido.

Perón hablaba de concupiscencia para referirse a la venalidad de representantes del Estado en asociación ilícita con ruines de todo el espectro social para delinquir en zona liberada incluyendo a la muerte entre las posibilidades de expresión de sus actos.

En este clima de crisis de valores que incita a la violencia social resulta utópico lograr la seguridad que todos anhelamos.

En los años 80 y luego de la reconciliación entre Perón y Balbín, el Peronismo se debatía entre antípodas constituidas por la veta histórica por un lado y el resurgimiento del ala izquierda que el General había desplazado y que por ello con un rencor indisimulado su figura no aparece hoy en la agenda política del gobierno actual.

Los Radicales no repudian a Leandro Nicéforo Alem, el fundador de su partido, y son Radicales.

¿Los que repudian a Perón ?.

Terció entonces Antonio Cafiero con la interpretación de aquel abrazo histórico de reconciliación lanzando una propuesta alternativa, la Renovación, que refuncionalizaba las competencias del movimiento a partir de un presupuesto de apertura política destinado a reacomodarlo preparatoriamente a la agenda del siglo XXI.

Fue un grande de la política argentina pero no reconocido en los hechos por las otras partes a través de una interpretación fascista de los acontecimientos.

En lo personal lo llevo en mi ideario político personal actual.

Sigo fiel a sus principios y por ello trataré de observar si el precandidato De La Sota, como nieto político de Antonio y Peronista de siempre los conserva y si no en mi posible último voto me inclinaré hacia Margarita Stolbizer, como reserva de honestidad intelectual y plena.

Ya no me interesa el resultado de las urnas sino ayudar a que sobrevivan para más adelante aquellos  principios básicos de la dignidad social.

Chau………

PD: Este gobierno no ha fracasado del todo, al menos nos ha dado la oportunidad de poder aprender lo que no se debería aprender.