Hace unos días escribí lo Peor (Macri), lo malo (Scioli) y lo menos malo (Randazzo). Hoy el tablero cambió con la proclamación de la formula única compuesta por Scioli y Zannini y propiciada por Cristina Fernandez.
¿Qué reflexión me genera esta propuesta? En principio aborrezco la forma. Néstor creo las PASO, en realidad fue un proyecto de Zannini, para democratizar el movimiento y el proyecto y hoy se vuelve al viejo verticalismo pejotista.
Zannini, uno de los artífices intelectuales del Kirchnerismo, si no el principal, fue el que le acercó a Néstor el pensamiento de Laclau y el concepto de transversalidad de Felix Guattari.
El Kirchnerismo se peronisa en la estrategia y se kirchnerisa al mismo tiempo. Semejante contradicción me lleva del enojo a la alegría.
Insistiré en decir que Scioli es lo malo, la verdad es que no podemos tener un candidato más flojito de papeles, sobre todo por el manejo de temas centrales en la provincia de Bs. As., una gestión mala, por supuesto menos desastrosa que la de Macri en la CABA.
Un manejo malísimo de la educación, de la salud y sobre todo del tema de la seguridad, dejando en manos de un mafioso como Casal el tema de la seguridad de la provincia más importante de la Argentina.
Sus indefiniciones y sus titubeos en temas como la renta agraria juega siempre a favor de los privilegios de los terratenientes. La burocracia en temas centrales a los servicios que debe brindar el estado provincial hace que lo urgente llegue tarde o no llegue. Eso en materia de Salud es asesino.
Si Scioli es Kirchnerista como dice, estoy convencido que no actúa como tal. Una cosa es decir y otra hacer. Scioli pertenece a los retrógrados conservadores pejotistas, no tiene una formación intelectual como la de Néstor o Cristina y arregla las cosas a su pura intuición.
Es cierto que es un estratega y creo que daría el otro brazo por ser presidente y lo será sin dudas, y lo será con mi voto. Pero no es el kirchnerista que me gustaría para la casa rosada. Yo creía que era el Pato Urribarri, después me fui conformando con Randazzo y ahora me queda con Scioli y con el premio sorpresa que fue la designación de Zannini.
Ahora vamos al Vice de la formula. Nada me pone más contento que un intelectual de la talla de Zaninni ocupe esa posición.
La duda que tengo es si el narcisismo de Scioli le va permitir escuchar a Zaninni, con la misma oreja inteligente que lo escucharon Néstor y Cristina.
Sabemos que es un compañero que pagó con cárcel la dictadura, que fue encarcelado por las AAA y que si no hubiera caído preso en el ´75, hoy sería un desaparecido.
Tiene un perfil bajo pero es un servidor de la política. Tiene una formación plural y no se ajusta solamente a la doctrina de Juan Perón, es una demostración que el peronismo muchas veces abreva en otras teorías más revolucionarias.
Zannini está formado en el Marxismo Leninismo y viene de una militancia de tendencia maoísta, durante los años ´70. Estas cuestiones por suerte hoy se pueden ventilar, aunque a algunas señoras y señores carcamales les cause prurito aún.
La formación ideológica no siempre significa ortodoxia, justamente la amplia formación ideológica no significa cerrarse en las doctrinas partidistas, sino ampliar las fronteras del pensamiento para que la ciencia política nos permita discernir y ser fiel con el resultado de nuestro propio discernimiento. Esto es muy bueno que pase en la actualidad, sobre todo para el crecimiento de las ideas y para la actualización de esas ideas.
Estoy muy en desacuerdo con la candidatura de Scioli y estoy contento por el protagonismo que puede tomar Zannini. Parafraseando a Randazzo, Cristina trató de disimular la parte manca de la formula e inventó un Chino.
Curiosamente la fórmula del FPV es sin duda la más a la izquierda de todas las fórmulas presidenciales, aunque se enojen los compañeros troskistas, la inclusión de Zannini en la fórmula presidencial, hace que las ideas de Tony Negri o de Gilles Deleuze acompañen al proyecto.
Ahora veremos qué es lo que nos deparan los hechos, pero sin dudas para mí, entre lo superfluo del pensamiento del PRO, un pensamiento lejano a la solidaridad y cercano al narcisismo, o la banalidad de Scioli y su Karina, tener al menos un vicepresidente como Zannini, me permite tener claro a quien voy a votar sin renunciar a la idea de elegir lo menos malo.
Votar por lo menos malo es la realidad de las elecciones en esta democracia. El poder democrático nos permite en todo caso el trabajo no electoralista donde la formación en ideología política permite un crecimiento social importante.
La función de un militante es contagiar casi evangélicamente a otros compañeros de base. Parafraseando al Che, en su concepto más foquista diría “Un militante para llegar a miles de militantes”.
Hoy es necesario que diga estas cosas que pienso, muchos compañeros necesitan que los referentes digamos algo al respecto y mientras otros referentes orejeando con sus necesidades electorales juegan a hacerse los boludos sin emitir opinión porque necesitan encontrar el puestito que los cobije, a aquellos que nos interesa un carajo los proyectos electorales nos cuesta menos criticar hacia adentro y reflexionar públicamente con los compañeros.
Después de la semana de Mayo, cargada de gestos y significantes, después de resucitar a nuestro San Martín, recuperar su sable de las garras de un ejército sectario, y darle el arma de la independencia al pueblo, bello símbolo.
Después de inaugurar el centro cultural más importante de Latinoamérica (Los centros culturales no hacen Arte, el arte lo hacen los artistas, pero los centros culturales abren cabezas y corazones). Después de estar en una plaza de mayo llena como en los mejores momentos.
Uno siente que la cabeza se ensancha, la algarabía popular se cuela en la sangre y uno tiene ganas de sentir que realmente tiene el poder popular y que juntos los argentinos amantes de los procesos populares, (que por suerte en esta Argentina seguimos siendo mayoría), podemos empezar un nuevo sueño.
La presidente (perdón pero no puedo escribir presidenta, ni todos y todas), dijo en su discurso del 25 de mayo “depende de Uds.”, eso es depende del colectivo, del conjunto movilizado, para que esta Argentina no dé un paso atrás si cayera en manos del neoliberalismo.
Estoy más que seguro que si Macri ganara las elecciones, no duraría en el poder mucho tiempo, lo echarían las cacerolas de sus mismos votantes, porque su ideología es para unos pocos, y no contempla a la clase media porteña que lo acompaña. Y ella misma saldrá cacerola en mano pidiendo una justicia social que desaparecerá como pasó en nuestra argentina y en el resto del mundo donde el neoliberalismo hizo pie.
Volverían las recetas restrictorias del FMI y en la búsqueda de un estado pequeñito se volvería a privatizar. Y del estado contenedor, pasaríamos al estado discriminador.
Somos muchos los que queremos el estado de bienestar y los que luchamos por la profundización del modelo para pasar de la inclusión a la igualdad. Abandonar el estado de contención, para pasar al bienestar soñado.
Néstor Kirchner dijo que necesitaríamos 30 años para revertir los daños realizados por el neoliberalismo desde 1976 a 2003. No sé si el kirchnerismo tendrá ese tiempo, pero sí creo que los sectores progresistas vamos a tener un tiempo más con Zannini en la vice presidencia para conformar una fuerza real que enfrente internamente al pejotismo cada vez más invasivo del proyecto que llevaran adelante Néstor y Cristina.
Cuando digo esto pienso en la necesidad de dar lugar a otros espacios populares que quedan descolgados de las instancias de poder porque aun conservan los viejos pruritos antiperonistas de tiempos remotos.
El Radicalismo Yrigoyenista y Alfonsinista, tiene que reflexionar y no apoyar al enemigo. El socialismo de Palacios, no puede quedar al margen. Pero el Guevarismos Santuchista, que acaba de cumplir 50 años en la política argentina, tiene que ponerse al frente de este proyecto para pelear por la igualdad posible, por la solidaridad posible y por el sueño de la patria grande y liberada.
Yo escucho a mis viejos compañeros puteandome porque hay una enorme diferencia, lo se, entre el Che y Zannini, es más no creo que sea el sueño de Zannini parecerse al Che, sueño que soñamos los que deseamos el hombre nuevo y los que nos sentimos ligados a las necesidades de los más desprotegidos.
Carlos Alberto Zannini es el hijo de un albañil y de una ama de casa, ojalá eso aun lo marque. Pero Zannini es un camino más cercano al sueño conjunto y multiplicado, con Zannini habrá menos retroceso que con Scioli solo.
La presidente en su discurso dijo “Ojo con los dirigentes sindicales”, eso quiere decir la burocracia sindical está intacta. Caló le dio su apoyo a Scioli, la UOM, como con Vandor y Rucci estará siempre más cercana al negociado y no acompañará los procesos transversales que le dan pureza de base a los proyectos, esto siempre y cuando las bases trabajadoras sigan sin oponerse a los burócratas que se encumbran en el poder sindical.
Carlos Zannini ha dicho: “Los militantes tenemos que ser los grandes organizadores de la sociedad, tenemos que ayudar a empoderar a la sociedad para que sea ella la que defienda los logros concretos y para que no haya retrocesos en la búsqueda de la inclusión y la igualdad. Si somos hábiles en la construcción de ese poder, excedemos cualquier candidatura, porque lo nuestro tiene que ser más profundo que hacer una huella para un candidato. Tiene que hacer entender a todo el mundo que es necesario que la sociedad defienda sus derechos. Ese va a ser el reaseguro de que los poderes mediáticos y concentrados no se adueñen de la política”

