Un mensaje de la historia...

Carlos Riedel11 noviembre, 2015

Por Isabel Pelloli… La Argentina del siglo XIX, protagonizada en su segunda mitad por Sarmiento, Mitre y Roca, es la que busca poblar su gran territorio, atraer y unificar mediante sus instituciones a los inmigrantes y fortalecer a la ciudad de Buenos Aires como capital de la Nación.

Unión-Cívica-Radical

Los estancieros,representados por el partido conservador, generan desde su entrañas nuevas clases sociales, porque el país se urbaniza, se burocratiza e inicia una industrialización débil pero real al fin; proceso que continúa hasta hoy, pero que en sus inicios se ve representado por el partido radical,cuyos líderes son en general los abogados que defienden los intereses conservadores, aunque poco a poco asumen el apoyo de sectores más modestos de la población, absorbiendo incluso con sus padrinazgos a la gente perseguida del socialismo y del anarquismo.

Su historia es casi tan compleja como la del peronismo, que nace como un hijo décadas más tarde, ya como resultado de los procesos socioeconómicos antes señalados, y con ingredientes europeos nuevos más modernos que lo identifican y lo hacen aun más complejo.

Dentro de las llamadas "contradicciones secundarias", el radicalismo en su desarrollo histórico presenta ribetes ya sea más populares, ya sea más cercanos al poder de concentración capitalista. No han sido lo mismo Raúl Alfonsin, Arturo Illia o Frondizi, que gestores como Nosiglia o los actuales Sanz o Morales, ni el grupo de la Coordinadora que el Sr.De la rúa.

Claro que para distinguir matices hay que estar muy informado y vivir con conciencia plena la realidad de que la política incide demasiado en nuestras vidas.

Los que no estamos en ese grupo hemos visto durante el paso del tiempo que los radicales a veces fueron perseguidos o por lo menos excluidos del poder, pero también hemos visto radicales aliados al sector militar para derribar gobiernos adversarios.

Hasta hace poco parecía un cuerpo político casi cadavérico, pero con la derechización que observamos tanto en el mundo como entre nosotros, los radicales sacan pecho y se tornan necesarios para el avance conservador del macrismo.

Por eso, teniendo en cuanta su diversidad, conociendo que hay radicales que desprecian a los negritos pero que en su mejor versión integran una clase media capaz de unirse a los trabajadores, confío en que recordarán a Quijano y a Balbín en las próximas elecciones.