Un cuento medieval parte II

Carlos Riedel15 mayo, 2013

Cuento Medieval

Viene de hace unos días, (como dije mi tiempo es limitado, pero todo vuelve hasta los resabios de la inspiración). El tiempo pasó y el Carma que gobernaba fue acrecentando su poder, siempre acompañada por el séquito de siervos adulones (esto parece muy duro pero, bue..).

En un tiempo donde la comarca reafirmaba a la emperatriz en su cargo con el voto (este sistema en la época medieval era mixto) y apareció una nueva mesa de notables (algunos, otros daban lástima, según relata la historia) que acompañaban inclaudicablemente el mandato de la emperatriz, a cambio como siempre de obras que los beneficiaban (había también una minoría opositora que merece un cuento aparte), solo por el hecho del acompañamiento con el voto.

Una de las propuestas de la emperatriz fue resguardar la salud de su comarca prohibiendo el volcado de líquidos contaminantes en los sembrados (pero no de efluentes cloacales sin tratamientos) lo que causó en la comarca la presunción de que algo había cambiado para el bien (pero no sabían de quien).

Pero cuando algunos de los amigos del poder de la Emperatriz, decidieron hacer una inmensa huerta de porotos ( que con el tiempo, seguramente se llamarían de soja) en extensas zonas del delta, y fueron regados con elementos antes declarados tóxicos (esto según relatos, reconocidos por los brujos y sabios de la época) y elaborados por una mano Non santa (dígase Mon santo) decidió derogar esta ley y beneficiar a sus amigos ( del poder) siempre y cuando aporten a sus arcas en forma de aportes de campaña .

Lo que no contaba la Emperatriz es la negativa de parte de los obsecuentes de la mesa redonda (oval algunas veces y llamada no sabemos porque oficialista) no respaldó esta vez el capricho de la Emperatriz y reboto su proyecto de apoyo de los terratenientes integrantes de una oligarquía (palabra poco utilizada en la época), causando en la Emperatriz una angustia reflejada en esta en convulsiones que comúnmente le ocasionaban cuando no se cumplían sus deseos.

Esto causo un enojó en la Emperatriz (recordemos siempre su nombre Carma) que vió en la juventud de esta comarca hijos de la plebe y algunos de los siervos, elementos que deberían ser encaminados y adoctrinados no permitiéndoles a los mismos el ingreso a lugares de divertimiento, ( dígase Boliches Nocturnos) ocasionando un descontento que exteriorizaron con gritos en la residencia de la Emperatriz (Dígase un piquete frente a la comuna de la época), resolviendo los integrantes de la mesa redonda otra vez en contra de los deseos de la Carma (otra vez problemas de género, sepan disculpar) ocasionándole otros trastornos que siempre resolvía el Rey Ed Gardo con algún ungüento de la época.

Así fue transcurriendo por varios años hasta que su suerte cambió, y una actitud de este matrimonio del poder errónea comenzó una movilización en la comarca………continuara.

La parte que cerrara este cuento es la que muchas veces no podemos decir, pero si podemos contar...