Por Claudio Valerio.

"Cuando llegaban voluntarios a la puerta de la casa de Madre Teresa para compartir con ella y las hermanas la ayuda a los más necesitados, solía decirles con las manos bien abiertas: “Lo primero que deben aprender es qué son los cinco dedos. Significan cinco palabras dichas por Jesús a sus discípulos: “A mí me lo hicieron”. Es decir, cada vez que hagan esto a uno de mis pequeños, es como si me lo hicieran a mí. No lo olviden. El agonizante cubierto de gusanos entre la inmundicia de Calcuta es Cristo mismo, así como lo es el niño leproso, el enfermo de Sida rechazado por su familia, el joven que muere en las aceras de Nueva York, víctima de una sobredosis”.
Vivir la caridad cristiana no es fácil. En verdad está por encima de nuestra capacidad humana... Por eso es indispensable perseverar, con humildad y constancia, para poder elevarnos sobre nuestros egoísmos, retraimientos y susceptibilidades… Pero, cuando el verdadero amor nos invade, podemos “disculpar, soportar y esperar”.
Hay personas pobres que distribuyen sonrisas. Existen personas que sufren pero nos comunican alegría. Por allí van personas incomprendidas que saben comprendernos. También hay personas que fueron ofendidas y supieron perdonar... Tal vez, muchos de nosotros conozcamos a todas esas personas… y su secreto es amar.
Desde la ciudad de Campana (Buenos Aires), recibe un Abrazo, y mi deseo que Dios te bendiga, te sonría y permita que prosperes en todo, y derrame sobre ti, Salud, Paz, Amor, y mucha Prosperidad.
