Sobre choripanes, la ex ESMA, la prisión de la Bastilla y La Eterna.

“Todo se ha escrito, todo se ha dicho, todo se ha hecho, oyó Dios y aún no había creado el mundo, todavía no había nada. Pero eso ya me lo han dicho, repuso la vieja y hendida Nada. Y comenzó. Es indudable que las cosas no comienzan cuando se las inventa. O el mundo fue inventado antiguo”. Macedonio Fernández, “Museo de la novela de La Eterna”.

Errar es humano, disculparse es digno, disentir es divino, opinar es magnífico, intercambiar ideas es lo mejor que podemos hacer por la democracia.

Mi amigo Luis Mattini me envió por correo la nota “Errar es humano, disculparse es digno”. Debo decir que cuando la terminé de leer no coincidí en algunos renglones con lo escrito pero me pareció que tenía valor por el solo hecho de que venía de alguien que habla con la autoridad de protagonista que puso el cuerpo y perdió compañeros y familiares. Entonces no dudé y se lo mande al amigo Carlos Riedel para publicarla.

En líneas generales suelo coincidir más que disentir con las ideas de Luis Mattini. Creo que la superficialidad del acto de hacer una choripaneada  en la ex ESMA es criticable.

La ESMA, fue un refugio del mal, está contaminada por los asesinatos, por la tortura y por la magnificencia del mal. Allí, por ejemplo de las tantas atrocidades, entre gomas de autos se quemó el cuerpo de Rodolfo Walsh antes de ser arrojado al río.

No fue feliz la idea del ministro Alak al organizar el evento. Me parece una banalidad que no merece la mínima discusión, sobre todo porque las criticas nacen de la corporación mediática, entonces no creo que haya que darle importancia por el solo hecho del lugar de donde parten, como no creo necesario dedicarle más que estas palabras.

Creo justas y sentidas  las palabras del Presidente Néstor Kirchner, en el acto de la toma de la ESMA, que sí  fue protagonista en la medida que todos los argentinos fuimos protagonistas de los años de plomo.

Sí, me parece importante que los espacios recuperados a las garras del mal, sean lugares donde la vida triunfe sobre la muerte.

Nunca pensé en la destrucción del edificio como no pienso en la destrucción del Arsenal de Zárate, que alguna vez tendrá que ser recuperado para los zarateños en función de que ahí se torturó y ejecutó a muchos de los nuestros.

El problema debe ser, más allá de la crítica gastronómica para acentuar el sacrilegio de realizar un festejo en la Ex ESMA, que la corporación mediática olvida que ese espacio ha sido recuperado para todo tipo de actividades culturales y que, justamente y adrede, bajo el lema de transformar la muerte en vida, no faltan allí recitales, murgas, bailes y talleres varios.

Cuando leí la nota recordé un cuento que había escrito para mi primer libro “Alas Perdidas”, hace ya muchos años, donde le personaje hacía el amor con una bella mujer, en la obra en construcción de la Biblioteca Nacional, que al fin fue terminada en el gobierno de Alfonsín, desde un piso alto la imagen balconeaba sobre las tumbas del Cementerio dela Recoleta, a decir verdad la idea me había fascinado al encontrarla en un capitulo de “62 modelo para armar”, ese libro maravilloso del gran Julio Cortázar.

Allí “Francine” hacía el amor con “El que te dije”. La intención de tomar esa idea en el cuento para mí tenía otra significación que la que le daba Julio a los personajes.

Julio utilizó ese capítulo para aumentar la desolación y aumentar el vacío existencial de los personajes. Yo en cambio me serví de esa imagen para romper con la siempre cruel e injusta lucha entre la vida y la muerte. Esa batalla es cruel e injusta porque tarde o temprano la muerte logra imponerse.

El personaje femenino se llamaba La Eterna, jugando con aquel personaje del libro de Macedonio Fernández, “Museo de la novela de La Eterna”, el cuento era un homenaje a esa figura anárquica y desprolija con sabor a café y sentido nacional.

Aquí un pasaje del cuento:

“Recuerdo aquella particular tarde, la espera fue distinta, yo quería algo especial, algo que nos marcara o que me marcara. Pensaba en aquel piso alto de la biblioteca. Cuando llegó me inundó de ese perfume frío y excitante, sabíamos ya muy bien lo que ocurriría.

La Eterna siempre adivinaba mis pensamientos. Caminó delante de mí, como era costumbre, ingresó en la abandonada obra en construcción y la guié hasta el piso más alto.

Allí nos confundimos en abrazos y susurros, las tumbas del cementerio, se desplegaban a nuestros pies. La Eterna desnudó toda su piel, sus ojos grises por un momento parecieron encantados, todo un brillo de ternura brotaban de ellos. La besé. De pie nuestros cuerpos desnudos llenaban de gravidez las últimas horas de la tarde.

La llevé cargándola en mis brazos hasta el ventanal abandonado, el viento soplaba del río que se explayaba majestuoso a nuestra izquierda. Con la cara la viento dobló su cintura y descubrí todo aquel cuerpo felino, sus largas piernas, su culo moreno y duro. La penetré, me esperaba húmeda como la tarde.

Sentí su placer y el mío confundidos, mixturados con el cielo y las cúpulas verdes y doradas, iluminadas por el anochecer porteño.

Allí La Eterna y yo haciendo el amor en el cielo de las tumbas que nos contemplaban, contemplando la muerte, venciéndola, recuperando para siempre todo el placer que alguna vez los muertos habían sentido.

Sentí como nunca antes la vida impregnada en mi piel. Tuve la sensación de estar triunfando sobre esa fracción de muerte que gritaba su furia desde las tumbas, era la vida destruyendo, matando a la muerte, triunfando sobre ella, humillándola con nuestro placer.

La muerte tiene eso, tiene el encanto de lo conocido, tiene el valor de la miseria y del escarnio humano. Sin duda nuestra pasión no alcanzaba para inundar de vida aquel cementerio, sin dudas nuestro profundo amor, para iluminar las tapas de las sepulturas y devolverle la vida a los muertos. Junto al último orgasmo, nos abandonará ese sentimiento de triunfo y gratitud a la pasión de estar vivos.”

No está en mi decidir la destrucción o la conservación de la ESMA, tal vez tenga razón Luis en pensar que la destrucción del edificio, como se destruyó la prisión dela Bastilla, sería el único triunfo posible sobre el mal allí causado.

Solo pienso que con el edificio en pie, nos defendemos de algún jefe de gobierno sin memoria ni conciencia que quiera hacer un emprendimiento inmobiliario o de algún intendente que pretenda hacer otro en el predio del Arsenal.

Solo sé que por un ratito, solo por un ratito la vida vence a la muerte mientras la alegría de los inocentes invada los predios manchados de sangre.

4 comments

  • Jorge Collado

    10 enero, 2013 at 4:38 pm

    Que clara que la tenés Luis Gonzalez!!!

  • Su nombre...luisgonzales

    8 enero, 2013 at 11:08 am

    patetico,lo de alak..debe renunciar ya.es indignante que los k,que dicen que defienden los derechos humanos apoyen estas aberraciones,y tambien lo de vieja chota de bonafini, si si gusta tanto ese lugar enterrate ahi chorra

  • Jorge Collado

    8 enero, 2013 at 7:25 am

    Vos tenes certezas sobre la vida y la muerte?

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