Por Lic. Carlos Morató...Pareciera ser que el Señor Intendente de nuestro distrito se ha abrogado el derecho de decidir el destino de los demás. Dentro de una visión maniqueista fundamentada en la paranoia que rodea a la ansiedad de aspirantes a un poder absoluto procaz y casi esotérico proveniente de una caterva hipócrita en su visión truculenta de los valores personales de los demás dentro de una visión abyecta de la realidad, podría ser posible.

A los rengos se los conoce viéndolos como caminan y es por ello que debo remitirme los hechos.
Debo reconocer que me causó un profundo estupor y cierto escalofrío el conocer que a 24 hs del asesinato de Juan Manuel Macedo las autoridades locales muy lejos de precisiones derivadas de la investigación judicial concomitante hayan catalogado contundentemente al caso como extraño a la inseguridad demostrando con ello que el poder en nuestra sociedad considera como noticia sus suposiciones impolutas tiñendo de intencionalidad al mensaje expuesto por los medios así como exhibiendo el puñal debajo del poncho.
La familia Macedo es una peronista de siempre como tantos otros que desde el ostracismo siguen enarbolando sus banderas, mientras otros se encargan de arrastrarla, y aquellos gimiendo en silencio tanta ignominia apátrida.
En lo personal no suelo mirar hacia afuera sin antes asegurarme de que no tengo un león en el patio de mi casa.
Lo tengo claro así como también la necesidad de tener criterio de anticipación aprendidos ambos a fuego cuando la política me incendió la casa en Febrero de 1996.
No cabe ignorar la tremenda inseguridad reinante hoy en Zárate quizás fruto de la imbecilidad de los funcionarios actuales pero que es tanta, persistente y en un avance progresivo que cabría también suponer una intencionalidad fundacional destinada a crear una atmósfera de riesgo general que a la manera de una nube de humo opere como un elemento distractivo a la atención pública respecto de ciertos manejos presuntamente dolosos o eventualmente dolosos del Departamento Ejecutivo local.
En la memoria de todos subyacen ciertos preceptos referidos a impresiones labradas durante años que resultan siempre relevantes a la hora de aventar la posibilidad de hechos cruentos que acaecen o que podrían acaecer en nuestra sociedad.
.- A la historia la escriben los que se creen vencedores.
.- Muchos tiran piedras y esconden la mano.
.- Del árbol caído se hace leña.
.- Los árboles mueren de pie salvo vientos violentos que los abatan.
.- El fuego de los errores del poder se apaga con tierra.
.- La mala fe crea perejiles a los cuales se los obliga a cantar en chino canciones francesas.
.- La perfidia embuida en las acciones del poder demuestra la pérdida de su legitimidad.
.- Siempre es asqueroso orinar contra el viento.
Este conjunto sistemático y no aleatorio de ideas acredita pruebas concretas de ejecuciones patológicas patognómicas de la fiebre por el poder económico y político de muchos y variados sectores de la sociedad..
Sin ir más lejos todos tenemos a flor de labios la semiprueba de acciones del gobierno nacional anterior el que creyéndose todopoderoso y sin límites probablemente por dinero espurio intentó perdonar a los asesinos de Argentinos de origen Israelí y que para encubrir el asesinato del Fiscal Nisman que lo acusaba intentó no solo trabar la causa sino además destruir mediáticamente la trayectoria del Fiscal, hechos que gracias a Dios aún siguen vigentes en la Justicia y que como son potencialmente caratulados de traición a la Patria los seguiría toda la vida.
Esta calaña de la cual Zárate no está exenta se vanagloria quizás de representar actitudes maquiavélicas cuando en realidad las mismas resultan satánicas por su falta de argumento negando en ello a Dios en la tremenda pulsión que les genera la codicia por abrazar al becerro de oro.
Con la misma vara que juzgais sereis juzgados.
Si el sayo ciñe........la puerta está abierta.
Señores grandes del podio Zarateño, los habitantes de la Ciudad no somos tontos y sabemos no solo que una sociedad mustia es una sociedad muerta sino que además en sus tremendos padecimientos necesita ejemplos por parte de sus mandatarios.
El fondo de las cosas no puede ignorar a las formas.
Que dejen de una buena vez de doblar las campanas de Zárate por el peligro de vida que acecha en sus calles para así poder transitar libremente por ellas. Basta de representar a una Ciudad oculta.
Basta de muertos, cualquiera sea el móvil que los suscite.
Los demonios no existen, pero que los hay, los hay ; así como las sirenas de Ulises, sus cantares cotidianos nos indica que su escondrijo podría estar muy cerca.
Si la autoestima de los Zarateños está vigente no podemos tolerar que el cemento y los rostros que se derivan de él sepulten nuestro amor propio.
Creo que el renacimiento de la dignidad Zarateña es posible.
De todos nosotros depende que nuestra historia vuelva a escribirse con los trazos gruesos que caracterizan a un destino histórico.
Personalmente estoy convencido de la necesidad de un alerta ciudadano permanente; el deterioro de nuestra calidad de vida ha sido casi vergonzoso.
Zarateños sepamos abrir las ventanas para que entre un poco de aire fresco. Juan Manuel, mi hijo compañero tuyo en Anatomía, yo y seguramente muchos más te deseamos que descanses en paz así como a tu familia que pueda soportar una resignación cristiana.
Que Dios asista a la verdad cristiana que impongamos a nuestros actos de aquí y por siempre.
Chau……..
