"No va a poder caminar por la calle" por Guillermo Rivelis

Carlos Riedel12 agosto, 2022

Dos veces escuché en televisión en el día de ayer esta frase.

Una vez en boca de un dirigente político de la oposición para referirse a un dirigente político del frente gobernante.

La otra vez en boca de una persona entrevistada y avezada en economía y política respecto de un dirigente de la oposición.

La misma frase.

Frase muy pero muy frecuentemente escuchada.

No va o no van a poder caminar por la calle porque la "gente" se los va a impedir, los rodeará, insultará, ejercerá violencia física o verbal…

¿Qué "gente"?

Parecen no darse cuenta quienes así hablan que bajo el explícito y extremo cuestionamiento a un dirigente (político, social, gremial, empresarial…) late en forma implícita una amenaza dicha, claro está, en forma de "advertencia" o "predicción".

Y, muy especialmente, late implícitamente una despreciable y despreciativa opinión respecto de la "gente" que, parecer ser, de acuerdo a esas expresiones, que lo único que sabe hacer es ejercer violencia impidiendo que una persona que probablemente actúa y/o actuó perjudicialmente camine por la calle.

Con un agravante: quienes eso dicen creen estar hablando elogiosamente de la "gente', que, supuestamente, ejercería de esa manera justicia.

Puede ser que haya "alguna" "gente" que haga eso.

Si eso ocurre, se trata de un grupito de personas. Ruidoso, furioso, fanatizado.

Pero la "gente", todo el resto de la "gente" no está ahí.

Y la suma de personas que participan en distintos momentos en esas situaciones es inmensamente menor que el número de personas que constituye la "gente".

Es muy triste la concepción acerca de la "gente", o sea de "Nosotros", de algunos (bastantes) de quienes pretenden dirigirnos, analizarnos, representarnos.

También leemos en redes, por ejemplo, expresiones del tipo: si pasa tal cosa les llenamos las calles.

"Les", ¿a quienes?

Las calles son espacios públicos.

Como tales, son ámbitos susceptibles de controversias, de discusiones, de diferentes criterios para su utilización, de expresión de distintas ideologías y pertenencias.

Lo mismo que una escuela, un hospital…

Las controversias se pueden dirimir de manera pacífica.

Y escuchar al "otro" de la controversia abre la posibilidad de modificar parcialmente el criterio previamente asumido.

"Les" llenamos las calles.

De quiénes suponen que son las calles como para decir "les" llenamos, o sea, se "las" llenamos a ustedes, los propietarios.

No renuncien a la propiedad de las calles.

Porque constituyen espacio público y, por lo tanto, no tienen propietarios particulares o determinados.

Es el espacio de todos y, por lo tanto, ámbito de reflexión para que decidamos cómo usarlo y darle el mejor provecho.

Como la vida.

La historia argentina cuenta que en las calles se desarrollaron importantes acciones que coadyuvaron a la concreción de la Revolución de Mayo.

Escribí, en un artículo anterior, que "Nosotros" somos buenas personas.

Que explícita o implícitamente, compartimos valores.

Valores que hacen al reconocimiento del prójimo como semejante aun con diferencias.

Al intento cotidiano de hacer prevalecer nuestras tendencias constructivas.

Que nos hemos decidido por el amor, en sus diferentes formas y manifestaciones.

Que nos proponemos "no dañar".

Qué "Nosotros" nos conmovemos por cosas que suceden.

Que nos indigna el maltrato que recibe el Planeta, sus componentes primarios y sus especies.

Que no faltamos el respeto.

No insultamos.

No vilipendiamos.

Pero no respetamos verdadera y profundamente a quienes no consideramos respetables.

Que sabemos que, incesantemente, podemos aprender y cambiar.

Aprender y cambiar para mejorarnos y mejorar los mundos, más o menos pequeños o grandes, que habitamos.

Y que sabemos que podemos hacerlo sin esperar a que nos den permiso.

Sepan que cuando irresponsablemente hablan de la "gente", no hablan de "Nosotros".