La utopía de coexistir

Carlos Riedel17 febrero, 2013

desde Guadalajara. México.

Estamos viviendo ciertos días en los que, según la creencia de algunas costumbres religiosas, se prohíbe al ser humano creyente comer carne vacuna.

La iglesia católica, como así también otras iglesias cristianas, recuerdan en estos días el período de la Cuaresma, que es el tiempo litúrgico destinado a la preparación de la fiesta de Pascua, en la que se recuerda el nacimiento de Jesucristo.

La Cuaresma simboliza la prueba de Jesús al vivir durante 40 días en el desierto, previos a su misión pública. También simbolizan los 40 días que duró el diluvio, además de los 40 años de la marcha del pueblo Judío por el desierto y los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto.

En este período litúrgico, los fieles católicos son llamados a reforzar su fe mediante diversos actos de penitencia y reflexión. No comer carne es una de esas pruebas.

Ahora bien.¿Cuántos católicos existen en el mundo que toman con real convicción este precepto?...

¿Cuántos "creyentes en Cristo" son realmente consecuentes con la doctrina de su iglesia?...

¿Cuánto compromiso verdadero y cuanta convicción coherente existe en cada unos de esos millones de "fieles" esparcidos por el mundo?

Humildemente creo, que el ser humano promedio sigue sin comprender de manera profunda sus creencias, y que solamente es víctima de un costumbrismo haragán, de modelos conservadores tallados por la tradición y faltos de realismo veraz. Se siguen recostando las costumbres en dogmas.

Es mas cómodo seguir al rebaño que detenerse a pensar.

Un antiguo postulado cristiano, relatado por el apóstol San Mateo en las escrituras de la biblia, narra un pasaje en el que Jesús les dijo: "A quien te abofetee la mejilla derecha, ofrécele también la otra (Mt 5, 39)"...

El gran inconveniente es que, en ciertas regiones del mundo hasta donde llegó esa escritura, la acción de perder y de ser golpeados ha sido casi siempre, una constante de manera sistemática.

El mundo actual en que vivimos, ha tomado características nefastas que rayan lo grotesco.

América Latina toda, vastas regiones de Asia, y el África negra en su totalidad, han padecido la ignominia y la derrota a causa de reflexiones como estas.

A todo aquel hombre que toma la iniciativa de replantearse una verdad absoluta, de romper el dogma, se lo tilda de "revolucionario" o loco. En otro tiempo (no tan lejano), le dirían "rojo" o guerrillero. La libertad siempre ha tenido su precio.

Antes, se pagaba con la vida, hoy se paga con discriminación. El racismo, por ejemplo, es una de las características del ser humano que va implícita en su ser.

Modificando un poco la frase de Jesús, y adaptándola a la realidad latinoamericana, tomaría yo la frase que dijo el cubano José Martí: "Todo hombre verdadero debe sentir en la mejilla el golpe dado a cualquier mejilla de otro hombre. Eso se llama solidaridad".

Los grandes males que afectan al ser humano de hoy no son solamente el cáncer, el sida, la discriminación o el racismo, sino que existen también otras formas de males encarnados en el seno de la sociedad moderna. Ellos son, la burocracia, el dogmatismo y la ausencia de compromiso.

Uno de los mayores flagelos sociales de la actualidad, es un insecto llamado burócrata.

Es un individuo que en general posee aires de pequeño burgués, no tiene la capacidad de solidaridad desarrollada y es una pieza inútil que se dedica a entorpecer sistemáticamente el engranaje social. Los podemos encontrar apoltronados en los ministerios, en las oficinas públicas, en los estados mayores militares y en las cúpulas de los sindicatos, entre otros lugares de residencia.

Estos bacilos, llenan papeles, salvan su responsabilidad y establecen la defensa escrita para seguir vegetando o para defenderse de la irresponsabilidad de otros.

El dogmatismo es otro de los problemas que afecta a nuestro mundo destartalado...

El dogma, es una proposición que se asienta por firme y cierta, como principio innegable de una ciencia. Sin embargo, su sentido más común es el de una doctrina sostenida por una religión u otra organización de autoridad y que no admite réplica; es decir, es una creencia individual o colectiva no sujeta a prueba de veracidad ni análisis psíquico-lógico, cuyo contenido puede ser religioso, filosófico, social o sexual, impulsado por una utilidad práctica.

En el desarrollo de un dogma, el corazón y el impulso eclipsan a la razón, convirtiendo la inteligencia humana en un impulso visceral.

La ausencia de compromiso, es el último de los grandes males que afectan a nuestro mundo de hoy.

Los jóvenes se encuentran cada vez mas atrapados por la propaganda estéril de modelos sin sentido práctico, de héroes descerebrados que no luchan por ninguna causa, más que por el ascenso idiota en el ranking de la pantalla.

El modelo político del hombre en lucha por la libertad, se limita sin comprensión a ser usado de bandera, con el rostro del "Che Guevara" plasmado en camisetas, camisetas de colores psicodélicos, que contrastan con cabellos peinados a la moda, algún "Shemagh" palestino (pañuelo tradicional árabe) enroscado al cuello, y cajas de Marlboro que asoman desde los bolsillos. Todo se mezcla, todo es lo mismo.

En este mundo jodido y chambon en que vivimos, preocuparse o no por comer carne durante la cuaresma no es, en mi respetuosa opinión de disidente católico, ni tan siquiera el planteo mas insignificante que debe realizarse el habitante de esta comarca latinoamericana del mundo.

Si existiera un libro de los deseos del mundo al revés, yo escribiría:

...Ojalá todos los hogares ubicados al sur del Rio Bravo, hogares de obreros y asalariados, de indios y campesinos, desde México hasta la Argentina, tuvieran el placer de saborear todos los viernes de cuaresma, un sabroso plato de jugosas carnes para festejar la utópica retirada del ejército sionista de las sagradas tierras bíblicas de Galilea, Samaria, Jericó o Judea, hoy en día, territorios palestinos ocupados por Israel.

El único deseo de ese libro sería, coexistir en paz...