Algunas preguntas y otras yerbas…

¿Las personas que votaron y aprobaron unánimemente el estado de “emergencia de la seguridad” en Campana, tendrán en sus conciencias la tranquilidad de haber votado una herramienta válida y efectiva contra la “inseguridad”?
¿Creerán, conscientemente, que poniendo más agentes de la policía de la Provincia de Buenos Aires en las calles se solucionará el problema?
¿Tendrán en cuenta que dicha policía no cuenta – porque no lo ha elaborado – con un “mapa del delito”? y si lo tiene ¿es tan creíble como las estadísticas del INDEC?
Que el pasado del ministro Ricardo Casal no da las garantías necesarias como para dejar en sus manos una posible solución al problema?
¿Sabrán que las armas que utilizan los delincuentes no las han comprado en “Esturión” o en “El Dorado”? Que ésas armas – en la mayoría de los casos – son las que se han secuestrado en procedimientos donde ha actuado la llamada – según Eduardo Duhalde – la mejor policía del mundo? Y que muchas de esas armas han pasado por el poder judicial?, las que vuelven al mercado negro para ser vendidas o alquiladas a bandas o individuos solitarios. ¿ Se preguntarán nuestros representantes quién les provee las municiones a los delincuentes?
Pensarán, quizás, que el “CiMoPu” puede aportar algo a esta problemática; éste organismo municipal el compromiso más grande que ha asumido con la comunidad es seguir a “minitas” jóvenes y no con fines investigativos sino con los concernientes a los más bajos instintos de los bajos seres humanos.
Las cámaras instaladas en la vía pública muestran infinidad de acontecimientos diariamente, a los cuales generalmente se llega tarde o se hace hincapié en un individuo que castiga a su perro y no en unas parejas de adultos que destruyen un toldo y luego se dirigen a tratar de romper los juegos de una plaza, mientras un móvil del CiMoPu giraba graciosamente alrededor de la misma?
La estructuralidad del delito y la corrupción enquistados en los estados Nacional, Provincial y Municipal, no se combate con acuerdos, petitorios, convocatorias ciudadanas ni discursos plagados de frases comunes sin contenido, sino con políticas de estado que perduren en el tiempo y que lleven al individuo, proclive a delinquir, a avizorar un futuro más promisorio del que en éstos tiempos tiene en alguna de sus pantallas virtuales.
Tal vez, lo más positivo que se ha mostrado hasta ahora, sería la incorporación de la Gendarmería Nacional en la prevención del delito, esto, con seguridad, le pondría cierto límite a la policía de la Provincia, aportando un poco de “seguridad” a la prevención, pero no más que eso.
La solución es mucho más compleja que declarar el estado de “emergencia de la seguridad” que bien se podría tomar como un eufemismo de “estado de sitio”.
El proyecto de declaración del estado de “emergencia de la seguridad” fue presentado por el partido de Carlos Cazador el año pasado, el haber transcurrido unos meses para ser tratado hace suponer que las autoridades municipales pudieron haber consultado con la provincia o, incluso, con el gobierno Nacional, la factibilidad de su tratamiento y posterior aprobación; también se puede conjeturar que – como aquella legendaria imposición del 11% sobre la factura de luz para solventar los gastos del alumbrado público sancionada durante uno de los mandatos de Don Calixto, que fuera tan cuestionada por los ediles del PJ y que hoy es ley en todo el territorio Nacional – pueda terminar declarándose el mismo “estado” para, por lo menos, el Estado Provincial antes de las próximas elecciones.
Busquemos la solución por otro lado. Consultemos a organismos que tengan experiencia comprobable en la prevención del delito.
Dejemos los pruritos de lado. La demagogia solo consigue odios y no soluciones. Si no contamos con la inteligencia y la capacidad necesarias para resolver problemas realmente afligentes, olvidemos rencores y pongámonos entre todos a buscar la verdadera solución y, seguramente, la encontraremos; pero si continuamos pensando solo en conseguir los votos necesarios para perpetuarnos en el poder, sólo lograremos ser lo que casi todos hemos repudiado.
Campana, 5 de febrero de 2013.
