LA ODISEA y el Odiseo moderno

Carlos Riedel21 febrero, 2013

Tuve  que viajar a Capital Federal, por razones particulares que no vale la pena describir. Lo importante está en el viaje mismo; como la mayoría de los usuarios del transporte público de pasajeros de nuestro país, también tengo la certeza del estado deplorable de este servicio público, pero hoy terminé de confirmar una sospecha que hace un tiempo viene habitando mi cabezota...

A las empresas del transporte público de pasajeros lo que menos les importa es justamente nosotros, los usuarios de ese servicio que, en la mayoría de los casos, es indispensable.

Un poco de historia: el transporte público de pasajeros ha sido históricamente un servicio indispensable para un territorio tan amplio como el de nuestra Patria.

Las rutas, en el pasado siglo, no eran tan importantes como están comenzando a serlo en este; pero el ferrocarril compensaba ampliamente el déficit de caminos.

Más de 35000 Km de vías férreas abarcaban y conectaban a la mayoría de nuestras provincias. Si bien este servicio representaba un monopolio, significaba poder movilizar no solo personas sino mercaderías a bajos precios. Las dictaduras, principalmente la genocida de los 70’, observó despreocupadamente el principio de obsolescencia del ferrocarril; el gobierno justicialista de Carlos Saúl Menem, firmó su acta de defunción, abriendo paso al monopolio automotor que, aún hoy, debemos padecer.

Cuando el ferrocarril funcionaba, los habitantse de Campana – Zárate y su zona de influencia, viajábamos cómodos, tranquilos y a precios razonables en un viaje que solía durar una hora y treinta minutos hasta la estación de Retiro, debo aclarar que en la década del 60’ y hasta la primera mitad de los 70’, también se podía viajar en colectivo a Capital; había dos empresas para ello: Chevallier, que lleva muchos años en esa ruta y  la Línea 60, que fuera desplazada por los contactos de Chevallier con los gobiernos de turno.

Luego vino una empresa de Campana, Masterbus, que comenzó a realizar el recorrido Campana-Capital, con un servicio “chárter”. Aquí también intervino Chevallier y Masterbus tuvo que retirar el servicio.

Hoy la única alternativa que tenemos los habitantes de estos lares, si no queremos abordar la aventura del tren y hasta morir en el intento, es viajar en la 194, con cualquiera de los nombres que esta tenga, llámese Chevallier, Metropol, La Rosa, Costera o, el más reciente “Plus”.

Como decía al comienzo, a las empresas de transporte público de pasajeros lo que menos les importa es el pasajero; a la empresa de la familia Zbikoski tampoco.

Esta empresa, que a pesar de que en nuestro país existe una ley antimonopolio y defensa de la competencia – Ley 25156 de septiembres de 1999 – continúa haciendo uso y abuso de las prebendas que le ofrecen los gobiernos Nacional, Provincial y Municipal a cambio de algunos favores como el regalo de unidades que ya no sirven para el servicio.

Una de las tantas atribuciones que se toma la empresa que usufructúa la línea 194 es suspender el servicio diferencial los días feriados – durante el año tendremos varios feriados – sino también el aumento del pasaje sin que ninguna autoridad diga NADA, lo que hace presumir un acto de connivencia en desmedro del pasajero.

El servicio Diferencial que con el tiempo fue perdiendo alguna de las prestaciones que lo hacían “diferencial”, ejemplo: la TV, con el retiro del subsidio del Estado Nacional comenzó a aumentar en forma unilateral e inconsulta su tarifa, aumentos que nunca guardaron relación con el aumento de los combustibles, de los salarios y menos con los índices inflacionarios del INDEC.

Lo cierto es que hoy este servicio ha llegado a tener un valor de $ 45 desde Zárate a Capital o de $ 40 desde Campana. Hoy, 20 de febrero de 2013, feriado Nacional en conmemoración del bicentenario de la Batalla de Salta, la empresa de la familia misionera – de Misiones, de la Provincia – sacó del servicio al “diferencial” por razones ECONÓMICAS.

Para poder viajar a Capital hube de hacerlo en el servicio Expreso, en una unidad que no debería estar autorizada a realizar un recorrido de más de 80 km, pues no cuenta con asientos lo suficientemente confortables que permitan al pasajero, que abona desde Campana $33 para ir y otros $33 para volver, viajar con cierta comodidad ya que no sólo no tienen la posibilidad de poder reclinar estos asientos de plástico, sino que, además, carecen de tapizado lo que hace del viajar una verdadera odisea.

El viaje – perdón por la analogía con los “viajes” de otras épocas – en lugar de ser placentero resultar ser, por lo menos, estresante.

Si tenemos en cuenta el costo del boleto y lo comparamos con la prestación del servicio veremos lo siguiente: De Campana a Capital hay algo más de 75 km, si hacemos un rápido cálculo matemático llegamos a la conclusión de que el valor de cada km de recorrido es de $ 0,44, tal vez no se pueda decir que es caro ya que no tenemos como compararlo con otro servicio similar pero es para tener en cuenta y es probable que se pueda hacer un análisis distinto comparándolo con el espacio tiempo que demanda el viaje.

Desde Campana a Capital 2,20 hs., esto representa – teniéndolo que multiplicar por dos – casi 5 hs. Para realizar, quizás, un trámite que nos implica unos pocos minutos, pero si lo comparamos con el costo monetario veremos que estaríamos teniendo un gasto de $66 contra los $80 que hubiésemos gastado con el “diferencial” por un tiempo mucho menor pues este servicio solo emplea 3 hs. para completar el recorrido de ida y vuelta lo que lo hace más económico en función del tiempo empleado.

Ahora bien, la empresa Chevallier o como se llame, hace gala de autoritarismo ante la mirada complaciente del gobierno. Continúan burlándose de las necesidades de usuarios sumamente pacíficos y de los controles inexistentes; a consecuencia de ello los ciudadanos continuamos siendo maltratados por los monopolios de los servicios públicos de toda índole, que no son tenidos en cuenta por el Gobierno Nacional, mientras dedica sus mayores esfuerzos a luchar contra otro monopolio que no afecta la vida diaria de los ciudadanos argentinos como si la afectan estos servicios que son indispensables.

Campana 20 de febrero de 2013.

One comment

  • Franco

    22 febrero, 2013 at 6:50 pm

    Bien ahi borrando los comentarios! Capaz que contradice y no suma...

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