Por Estela Silguero....
La ilusión siempre encuentra lo que busca. No es necesario entender, todo está allí donde queremos que esté.
El entendido pierde perspectiva, pierde sus sueños y la capacidad de arriesgar. Tener una ilusión es lo mejor que nos puede suceder.
Lo real es una percepción, la ilusión lo es todo.
Es creer que no hay un final, es creer que no hay límites.
Los niños tiene ilusiones, el hombre toma conciencia y su mirada es dura.
La ilusión en un niño hace que las cosas más sencillas sean lo más importante. Esta ilusión es lo más importante para ellos.
Un niño tiene la ilusión de remontar un barrilete. Cuando este llega a lo alto del cielo sientes como late su corazón.
Para el, ver su barrilete allí tan alto y que el viento alienta su intención es una aventura donde sus mejillas toman cierto color haciendo sonar una carcajada. Para el niño es la gloria un milagro ver su barrilete allí ante el imponente sol que brilla.
Llega el ocaso, recoge su barrilete con cuidado, no se vaya a romper. Mañana volveré.
Los niños huelen a ilusión. Esa que tienen que papá es el mejor.
La ilusión de las niñas, ponerse los tacos de mamá. Ser una princesa y casarse con ¡un príncipe!
Dejarse el cabello largo y ensortijado. La ilusión de cocinar como mamá. ¡De ser mamá!
Todos tienen sueños, ilusiones,fantasías... unos de una manera, otros de otras maneras.
Son infinitas.
Los niños tienen ilusiones, sueños, esperanzas. Los adultos tenemos un niño interior que hace que tengamos ilusiones.
¡Quiero seguir siendo una niña!. Quiero seguir mis sueños, mis ilusiones.

