¡La Chispa! por Raúl Quirino

Carlos Riedel10 mayo, 2015

CONOCIENDO A MARX ... (Carta para Lautaro y otros pibes)...

En tiempos que viejos lideres del capitalismo liberal,  vaciados de la ética y la determinación ideológica que cohesionaron en los últimos 50 años al Cordobazo, la resistencia al Terrorismo de Estado  y las luchas piqueteras de los noventa,  se auto-proclaman “de izquierda”, mi nieto Lautaro, en una charla sobre  “los 2 modelos”, las  “izquierdas embaucadoras”, el rap y la diferencia entre militantes y combatientes, me preguntó: ¿qué es el marxismo?

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(I)

Los archivos periodísticos –que últimamente sirven para desnudar en público el verdadero rol de dirigentes y lideres politicos argentinos-  han aportado también algunas crónicas sencillas,  estimulantes y bellas sobre creaciones trascendentales del espíritu deportivo, que se extienden a otros episodios menos publicitados.

Me conmueve, por ejemplo, cuando el diego (así escrito) anuncia desde Fiorito  lo que vendrá en el Fútbol. Cuando desde un arco despintado  y un piso de tierra nos adelanta que unos fantasmas de la risa y la emoción, recorrerán el mundo,  haciendo vibrar con igual intensidad  a multitudes que no se conocen entre sí, anticipando una historia de mil gambetas impensadas que se convierten –de pronto- en lágrimas, puteadas  o el interminable abrazo solidario que los argentinos  no olvidamos.

La “dinámica de lo impensado” –tal como definió Dante Panzeri al Fútbol, corre ahora en los pies de Messi, tan imparable como lo reconoció Pep Guardiola, rendido con anticipación a un fantasma de risa y engaños y talentos capaz de disolver –como se vió-  las más prusianas estructura

Los fantasmas de el diego, de Messi, Carlitos  y de todos los contemporáneos  se entrecruzan y divierten

Pero, le explique a Lautaro, ellos fueron precedidos de otra “dinámica de lo impensado” que también conmovió al mundo y -con inasibles fantasmas- alteró para siempre su historia.-

(II)

Si la historia hubiera dispuesto un notero oportuno, y si pudiéramos disponer de archivos de todos los tiempos, nos encontraríamos –como pasó con el diego-  con un pibe de otro costado del mundo, de la fría Tréveris, en  la Prusia Renana (Alemania), que saliendo del secundario, a los 16 años, preocupado por conseguir laburo, empieza ha hacer jueguitos,  no con la pelota sino con las ideas,  redactando un ensayo que denominó Reflexiones de un joven al elegir profesión.

Estamos hablando de Carlos Marx

Sabríamos –con aquella hipotética cobertura periodistica- que a los 23, para tratar de ordenar un poco su intima comprensión de la Historia, cruzó la mitad de la cancha con unas tesis sobre  Diferencia entre la filosofía de Demócrito y la de Epicuro,  que presagian el futuro.-

A  los  24 años el pibe ya la rompía: llegó  al puesto de mando de Redactor jefe de la Gaceta del Rin, estudió la tala furtiva ilícita y la situación de los trabajadores de Mosela y se enfrentó  contra la política del gobierno prusiano y las condiciones económicas que generaban los conflictos (Debates en el sexto Landtag del Rin, Debates con motivo de la tala furtiva, La justificación de un corresponsal de Mosela, etc.)

Llama la atención como –metido hasta el cuello en la convulsión social de la época-,  Carlos, el pibe de Tréveris,  encuentra y construye una amistad conmovedora  –en el conflicto, el drama  y el peligro- con Federico Engels.

Federico sería su gran amigo, sostén económico  y compañero en todas las luchas emprendidas, en una amistad que duraría toda su vida y cruzaría todas sus batallas.

Con Federico, Carlos avanza en estudios sobre las  Insurrecciones de Lyon (1831 y 1834), desnuda la fragilidad de las primeras manifestaciones de socialistas “utópicos”  en los distintos países de Europa, y  se mete en la experiencia extraordinaria del movimiento proletario y el CARTISMO inglés.

En este período –dice Lenin- “se perfila el paso de Marx del idealismos al materialismo y de la Democracia Revolucionaria al Comunismo”.

Pero si aquel notero de los tiempos pudiera registrar una definición semejante a la de el diego, sería cuando un muchacho de 25 años –casi al tiempo que se casa con una piba llamada Jenny- anuncia al mundo que ha resuelto “someter a la critica implacable todo lo existente”. Nada más ni nada menos.

¡Este es el preciso momento en que la voluntad de combate de Carlos Marx –indispensable para su producción teórica revolucionaria - hacía de esa manera  su presentación en sociedad!

Hay que remarcarlo: La extraordinaria  producción de conocimientos sobre las formaciones sociales, que concluye en El Capital, Marx la gestó en medio de las luchas obreras, las deportaciones  y la violencia represiva del Estado Capitalista.

(III)

En  1847, en Bruselas,  Marx y Engels –además de sus actividades teóricas - contribuyeron a crear  la Asociación Democrática con la finalidad de unir a las luchas dispersas de distintos movimientos como paso indispensable de la revolución.

Ese mismo año Marx escribe  Miseria de la Filosofía – Respuesta a la Filosofía de la Miseria del señor Proudhon (algo así como el Bein de aquella época), entrando en la etapa decisiva de su revolución teórica.Tenía 29 años.

Destacamos esta obra porque varios años después, en 1859, el propio Marx  da una señal valiosísima: “los puntos decisivos de nuestra concepción fueron expuestos por vez primera científicamente –aunque solo en forma polémica- en la obra Miseria de la Filosofía, publicada por mi en 1847 y dirigida contra Proudhon” (Contribución – pag 10)

Al cumplir 30 años Marx y Engels redactan EL MANIFIESTO COMUNISTA.. Dicen en su presentación: “La Liga de los Comunistas, sociedad obrera internacional (…) encargó a los que suscriben (Marx y Engels), delegados al congreso Celebrado en Londres en 1847, que redactaran y publicaran un programa detallado del partido, a la vez teórico y práctico. Tal es el origen de este Manifiesto, cuyo manuscrito fue enviado a Londres para su impresión algunas semanas antes de la revolución de febrero (de 1848)”. Prologo de C. Marx y F. Engels / 1872

El Manifiesto –pese a deficiencias teóricas que el propio Marx reconoció-,  define con precisión el objetivo revolucionario: “El proletariado se servirá de su supremacía política para arrancar poco a poco todo el capital a la burguesía para centralizar todos los instrumentos de producción en manos del Estado, es decir el proletariado organizado como clase dominante, y para aumentar rápidamente la cantidad de fuerzas productivas”.

(IV)

En 1850 Marx avanza hacia la plenitud de su REVOLUCIÓN TEÓRICA, aplicada para conocer y transformar las formas de producción y reproducción capitalistas, rompiendo progresivamente con la tradición filosófica y científica de la época.

Una obra –publicada tardíamente en 1939- recopila este proceso creativo de Marx, y destaca su dedicación a la Economía Política durante la década 1850/60: Conceptos fundamentales para la crítica de la Economía Política (1857-58), también conocido como los Grundrisse.

En ese compilado Marx nos explica: “la numerosa documentación política acumulada en el British Museum, la posición tan favorable que brinda Londres para la observación de la sociedad burguesa (...) me impulsaron a volver a empezar desde el principio, abriéndome paso de un modo critico a través de los nuevos materiales”

(V)

Este proceso critico-teórico, en el cual toda la economía política clásica (Smith, Ricardo, etc) se transforma en su materia prima teórica preferencial,  culmina con un descubrimiento teórico central de Carlos Marx.

¿Cuál es el descubrimiento que estalla en mil fragmentos, que se incrustan en la vida de los pueblos?

Martin Nicolaus (El Marx desconocido), explica como Marx -rompiendo los limites y embrollos de los economistas burgueses-, interpela al sistema: “Como es  que al final del proceso de producción,  el capitalista tiene una mercancía que vale más que los elementos que la han compuesto? ¿Paga el precio de las maquinarias, de las materias primas y el precio del trabajo, y, sin embargo... el producto vale más que los tres sumados?  (Nicolaus)

Marx lo aclara: con su practica teórica logra identificar una mercancía especial, componente indispensable del proceso de trabajo, que tiene una cualidad incomparable: cuando se la consume... ¡en lugar de perder valor... lo incrementa!

Esa mercancía,  que incluida entre las máquinas y las materias primas termina creando un precio superior a la suma de cada uno de los precios componentes... ¡es la FUERZA DE TRABAJO de la clase obrera!

Estamos cara a cara frente a un descubrimiento teórico fundamental de la teoría marxista: LA PLUSVALÍA, un valor excedente creado por el obrero cuando –en el interior del proceso de trabajo- sobrepasa el valor convenido  de su fuerza de trabajo,  que el capitalista paga con el salario.

Dice Marx en la Crítica al Programa de Ghota:"el salario no es lo que parece ser, es decir el valor –o el precio- del trabajo, sino una forma disfrazada del valor –o del precio- de la fuerza de trabajo”

Marx demuestra que la renta, el beneficio y el interes -de los cuales se apropia el capitalista por la sola condición de ser propietario privado de medios de producción social-,  no son fruto de triquiñuelas o cualidades especiales del capitalista, no se hacen dentro de los ámbitos de la circulación  de mercancías o de dinero o de la competencia entre los capitalistas,  sino producto de la organización social del proceso productivo capitalista.

(VI)

Como se  ve, las desigualdades, miserias y privaciones de la clase obrera empezaron a tener con Marx su comprensión histórica, y nos  colocan hoy mismo ante la disyuntiva etica o la conveniencia de sostener o no este régimen social y sus daños.

Ahora, en el 2015, cuando todos los caminos nos conducen al  Gran Partido del Orden y a su Modelo Único de Integración al Capitalismo Global, proponemos a los pibes considerar esta guía: “Sean cuales fueren las formas sociales de la producción, sus factores son siempre los trabajadores y los medios de producción. Pero los unos y los otros solo lo son potencialmente si están separados. Para que produzcan, en general, deben combinarse. La forma especial en que se  lleva a cabo esta combinación distingue las diferentes épocas económicas de la estructura social”  El Capital / T. II

Conocer todo lo que podamos sobre esta combinación que define nuestra época económica,  nos servirá  para entender como “el modo de producción de la vida material determina el proceso social, político, e intelectual de la vida en general”  (Marx -Contribución a la critica de la Economía Política – 1859).

Este será un paso útil para definir -en cualquier frente de lucha- lo que Lenin sintetizó con una pregunta,  transformada por los viejos combatientes  en texto indispensable: ¿Qué hacer?

Por simple azar o búsqueda rebelde –en tiempos de “modelos”, “militancias”  y “políticas económicas” instrumentados para la reproducción del régimen capitalista- mi querido Lautaro también se encontró con Carlos Marx, el pibe de Treveris que –con el impulso determinante de su  voluntad de combate- cumpliera su promesa de “someter a critica implacable todo lo existente”.