Crónicas de una mochila (fragmento de mi diario de viaje por la Sudamérica andina)...
...Viajando con mi mochila por la región andina de Bolivia, al noroeste en la frontera con Perú, más precisamente en la localidad de Copacabana, descubro una comunidad nativa que fue el origen del glorioso imperio de los INCAS.
Es una isla llamada "Isla del Sol". Luego de una noche en un hostal del pueblito costero de Copacabana, embarco en una lancha rumbo a la cuna de la civilización mas fuerte conocida alguna vez en Sudamérica.
Al llegar a la isla, luego de dos horas de navegación en el techo de la lancha, me recibe el muelle de una playa desierta y rodeada por imponentes montañas con terrazas de cultivos.
Siento que llegué a una especie de paraíso terrenal. Los cielos azules y diáfanos, presentan algunas nubes con formas de lana de oveja, blancas como la arena de la playa.
Es un lugar de belleza surrealista. Los Incas construían terrazas en las laderas para que sus cultivos fueran bendecidos por el sol.
Ellos creían que si los cultivos estaban mas altos en la montaña, serían más aceptados por Dios. Por eso las terrazas acarician las nubes.
Llego a una playa desierta, inexorablemente vacía. Sólo unas vacas y unos niños juegan en la orilla. El lago parece un mar.
En poco tiempo la playa se va poblando de "vecinos" nuevos. Mochileros de otras latitudes del planeta arman sus carpas junto a la mía y así se va formando una alegre comunidad de colores, sonidos y risas variadas. Y en cuanto al sonido, compruebo que es la actividad indiscutible que une a los seres humanos.
Pronto escucho una guitarra que suena y no puedo contener mis ganas de hacer sonar la armónica. Ahí, sentado en la arena junto a una chica y un muchacho que jamás había visto en mi vida, me pongo a tocar y hacer sonar el instrumento de madera y metal que emite notas bailando en la brisa.
La noche me sorprende en la playa desierta. Termino de armar la carpa a la luz de la luna que pronto se cubre de nubes dando paso a una violenta tormenta cordillerana.
Al amanecer, busco un nuevo refugio para mi tienda de campaña, azotada por el temporal de viento y agua. Así llego a la aldea comunitaria de los aborígenes Wiracocha.
Será mi exótico hogar en los próximos dias...




