El Viaje... "El ermitaño" primera parte

Carlos Riedel10 junio, 2017

Por Mario Albórnoz... Me encuentro en Cuesta Blanca, Dpto. de Icho Cruz, Valle de Punilla, Córdoba, Argentina...

Jueves 1ro de Junio-8.00 AM

La mochila cargada con cuaderno y lápiz, alguna sopa instantánea, agua, un pequeño botiquín y la cámara fotográfica, me acompaña en la búsqueda de una de las historias más interesantes del lugar: el ermitaño.

Caminé montañas arriba, costeando el río San Antonio, pasando por el conocido diquecito hasta llegar a una tranquera que expresaba la invasión del hombre en lugares que supieron ser más hermosos aún.

A pesar de leerse "propiedad privada", mi espíritu libre no detuvo su marcha. Al cruzarla, me encontré con un camino de piedra cuarzo suelta que hacían difícil la caminata, pero no imposible.

A mitad de la montaña me senté en una gran piedra para descansar y beber un poco de agua, mientras pensaba en lo maravilloso que puede ser la vida si nos atrevemos a pasar los límites de la aburrida rutina. Soy de los que piensan que la condición humana tiene más posibilidades que un diploma u oficina.

Me paré y seguí mi marcha hacia el sitio donde vive el ermitaño, amigo que había conocido en uno de mis viajes anteriores a este lugar.

Al llegar a la cima de la montaña, observé la granja que se encuentra a los piés de la misma, cerca del río. Tarde varios.minutos para llegar, caminando siempre sobre las pequeñas y grandes piedras blancas que habían comenzado a lastimarme.

Un lugareño arreglaba un tractor color verde militar y llantas amarrillas. Detuvo su actividad al verme llegar y estrechamos nuestras manos expresando el saludo. Pude sentir su piel áspera, igual a la de otros hombres que había conocido acostumbrados al trabajo duro.

Pregunté si aún vivía el hermitaño en las montañas y tras recibir la confirmación, nos saludamos amablemente y continué mi camino, mientras un perro ladraba a mis espaldas en señal de despedida.