El Síndrome de Estocolmo

Carlos Riedel20 julio, 2015

Por Lic. Carlos Morató...

Trono

Pactar con el que maltrata revela falta de amor propio o de apoyo afectivo cuando ambos en sí mismos resultan generadores de impotencia.

Ya hemos sufrido el tener que rendirnos ante el miedo y hoy en una interpretación mixta a buena parte de la violencia de género y familiar a sabiendas de que si seguimos así también al peligro de acostumbrarnos a la social.

Una vida perdida vale mucho más que excusas múltiples fundamentadas en estadísticas sesgadas en multitud de intenciones y vareos prebendarios. Si así seguimos no deberíamos al menos quejarnos que nos tilden de amarillos; al menos nuestros hijos a los cuales debemos abrirles camino.

Y si no se acepta el término de sesgado como podremos entonces explicar que vastos sectores de la sociedad resulten vacíos por fuera y que puedan así expuestos a que puedan además resultar vaciados por dentro por parte de los peores gorilas, los de adentro, a los fines de crear una nueva oligarquía empresaria, sindical, judicial y de siervos incondicionales; útiles todos ellos a sí mismos por engolfar descaradamente la fortuna y el destino del Pueblo avasallando su capacidad volitiva.

Me resisto a la omnipresencia de la Emperatriz Catalina II de Rusia con su despotismo ilustrado de hace unos 250 años y a sus consecuencias. No es disparatado ya que muchos obnubilados se inquietan ante la sucesión resultante  de la abdicación obligada de Cristina I (Kpnctnha I en ruso original).

La misma naturaleza nos enseña que el que no crece sucumbe; la limosna no acredita futuro de clase, solo resuelve transitoriamente la sobrevivencia y no la supervivencia; no seamos superficiales, la idea recala en que no nos estamos refiriendo solo a la de clase sino a la de todos.

No olvidemos que el gobierno militar genocida del 76 castigó en todas las clases sociales excepto a la de los chupas que siempre existen y ¡ ojo ! que siempre existirán.

Debemos rechazar esta visión de los políticos azarosos de turno y que en ello no deberá alcanzar su dialéctica interesada sino que bastará oponerse con la pasión, esa que no se hereda sino que se construye, y en esto todos debemos resultar responsables aunque sus semillas al comienzo se esterilizen en un terreno yermo.

Algún día florecerán en una esperanza aquilatada en la persistencia de la fe  y en la perspectiva de un destino mejor para todos. Decía Pablo Neruda que “ podrán matar todas la flores pero no detener la primavera” en alusión al derrotero de las sociedades y sus pulsiones tanto colectivas como particulares y de grupo.

Pontificar en el desierto resulta la cumbre de la Chantocracia, y por ello evitemos que la información reemplace al sentido común o al tino y recreemos la grandeza del espíritu de la raza con que Dios no ha honrado y Jesús ejemplificado. La tumba no solo significa la horrible comida de los conscriptos sino el honorable destino después de haber transitado una vida plena en sociedad y su trascendencia.

Hagamos lío los señores ,señoras y jóvenes aún no rendidos; la pobreza nos debe doler porque ellos pertenecen a nuestra raza  y porque de alguna manera directa o indirecta alguna culpa tenemos por acción o por omisión; la indiferencia y el desprecio la peor. Porqué desconocer las realidades de los pobres y porqué no querernos un poco más volviendo al reconocimiento de la alteridad que todos los Altísimos proponen.

No confundamos conmiseración con consideración.

En este sentido todos deberíamos ser de tierra adentro porque la tierra debe unirnos y no separarnos como la Pachamama de una Patria única. Ya hemos vivido y vivimos cotidianamente que la Democracia no asegura a la República ni a la unidad de nuestro País en un objetivo compartido.

No a la crispación de los espíritus pero sí a la persistencia y a la convicción; los éxitos es imposible lograrlos sustentablemente  en 24 horas sino a través de un trabajo mancomunado, indeclinable, coherente y fecundo que forme mientras conforma y que se configure afirmando cada uno de sus pasos.

Es difícil aunque no imposible para una sociedad favorecer el surgimiento de líderes con historia previa, conciencia, ciencia, probidad, objetivos, compromiso y decisión de construir a través de la participación de todos.

La Chantocracia y la Cleptocracia están presentes en todos lados; desnudemos y desmenucemos a los candidatos. No quedemos entrampados en una posible nueva frustración y decidamos por la luz y no por los escombros.                       Concurramos a que no resulte simplemente una utopía; pero de todos nosotros depende.

"De tu casa al trabajo y del trabajo a tu casa”,  la “familia unita” y los chicos estudiando, en algún momento de nuestra historia fue realidad.

Sepa el Pueblo votar.

Chau…………..