Cuando las putas se hacen trabajadoras

Carlos Riedel8 mayo, 2013

"Los camaleones invaden las catedrales. Conciben la vida como una partida de ajedrez. La existencia es un cálculo. No duermen; no aman. Nacieron con el corazón manchado, sin luz en la mirada, y viven al acecho, welcome mister, congratulations! y viven acosados por el color de las circunstancias. Les sobra astucia, saben elegir el momento oportuno, las palabras adecuadas, el tono conveniente, el ademán preciso,halagan, mienten, se desprecian, estudian, aparentan,buscan el fulgor de las cámaras, la estridencia, flash sonríe flash posa flash resplandor efímero okey! trepan peldaños, se van por las ramas, buscan las lentejuelas de la fama, leen informes reservados, sonríen, visten a la moda, buscan sus nombres en las crónicas sociales, corren, husmean el aire, por las dádivas trotan, escriben en los diarios, avanzan, retroceden, sonríen, son discretos, solicitan audiencias, dan consejos, afinan la puntería, disparan, van a misa, son como los gatos, saludan, dan la mano, siempre caen de pie, aclaran la voz, ejem, la impostan, la modulan, piensan dos, cien, mil veces, no duermen, como los búhos, piensan, viven agazapados en el color, en catedrales sombrías y vacías.A su paso se abren las grandes puertas de la nada." Pedro Shimose

Burdel

¡¡¡Puta...!!! ¡¡¡Hijo de Puta...!!! ¡¡¡La puta que te parió...!!! ¡¡¡Negra Puta...!!!

Para nuestras costumbres, en Argentina y casi toda latinoamérica, estas palabras nos suenan agresivas, nos resultan hirientes y bien pueden provocar que nos agarremos a trompadas con quien nos las dice. Nos representan un insulto, un agravio, palabras imperdonables, nos violentan...

Porque las PUTAS son algo detestable...

Porque ser PUTA es denigrante...

Porque ser PUTAS nos significa algo bajo...

Porque ser PUTAS es algo oscuro - y que debe permanecer en la oscuridad- ...

Porque las PUTAS son miserables...

Porque las PUTAS representan uno de los últimos lugares en la escala social, más bajo no se puede caer...

Porque las putas son objetos. ¡Sí! Solo son “él objeto” que permite que sacien sus fantasías sexuales y sus morbos miles de hombres, de machos, de clientes, de padres ejemplares, de exitosos empresarios, repudiables genocidas. Simplemente se trata de tipos que “esconden” una doble moral.

En un mundo en donde la lógica del mercado regula casi todo, la sexualidad se transforma en mercancía. Las putas son “él objeto” de ese gran negocio llamado prostitución, que maneja millones de pesos. Pero resulta que los dueños del negocio, los que engordan sus bolsillos y sus cuentas bancarias, son los policías, jueces y proxenetas. Mientras que a las putas que ponen el cuerpo solo le corresponden los restos, las migajas de un banquete en el que ellas siempre serán las convidadas de piedra.

Porque las putas no pueden ser otra cosa que objetos mientras sigan siendo las depositarias de muchas de las miserias de sus clientes y de sus dueños.

Pero las putas se levantan, muestran su enorme dignidad y se pretenden sujetos que exigen que las reconozcan como trabajadoras sexuales, y gritan a los cuatro vientos por sus derechos.

En los primeros lugares de la dignidad estarán Consuelo García, Ángela Fortunato, Amalia Rodríguez, María Juliache, y Maud Foster del prostíbulo “La Catalana” negándose a atender a los represores de “La Patagonia Rebelde” al grito de asesinos. Ellas fueron las vengadoras por tanta sangre obrera, aquel 17 de febrero de 1922 ellas, “las putas rebeldes de San Julián”, fueron quienes juzgaron a los cobardes asesinos de los peones rurales y con su principal arma – el cuerpo – decidieron el castigo ¡No nos acostamos con asesinos!

También podremos encontrar esa misma dignidad en Sandra Cabrera, esa sanjuanina que vivía y trabajaba en Rosario, con su triple desafío a la moralina e hipocresía de esta sociedad.

Ella como trabajadora sexual, como mujer y como rebelde fue un desafío múltiple, ese que se materializa cuando exige por sus derechos y se organiza con sus compañeras para impulsar la fundación de AMMAR-Rosario (sindicato que nuclea a las trabajadoras sexuales). Denuncia los atropellos de la policía, visibiliza a las que nunca deben salir de la oscuridad, se transforma en la voz de las siempre acalladas. Sandra es un desafío para la doble moral de esta sociedad, representa la rebelión de las putas devenidas en trabajadoras sexuales.

Entonces será necesario que las herramientas del sistema ordenen la situación, pongan las cosas en su lugar y les recuerde a las putas que nunca serán más que... ¡Simples putas!. Entonces siempre a mano estarán los Diego Parvluczik – oficial de “Drogas Peligrosas” de la Policía Federal – con el gatillo fácil para matar a Sandra, para acallarla a los tiros.

Luego, para cerrar la tarea, se cuenta con los jueces, y la justicia de los poderosos que permite y garantiza la impunidad, nada de investigar y mucho menos se puede considerar válido el testimonio de más de 20 putas, al fin de cuentas... ¡¡¡Todos los hombres probos saben que las putas tienen “dudosa moral”!!! - Sí, no es una interpretación de quien escribe, el periodista Carlos del Frade denunció hace más de dos años que el juez de la causa desestimó lo declarado por las compañeras de Sandra. Lo que raya la sinrazón es aquel argumento con el que justificó su decisión; “las putas tienen dudosa moral”-.

Pero hay detalles e historias “de los de abajo” - esas que nunca se cuentan en los libros – que nos enseñan de solidaridad, y un buen ejemplo lo podemos encontrar en la noche que mataron a Sandra; las “trabajadoras sexuales”, esas que desde la dignidad empezaban a salir de la oscuridad, juntaron peso sobre peso para pagarle la sala velatoria.

Esas mujeres que transformaron a Sandra en la bandera que las moviliza para exigir por sus derechos son las que han cuidado y cuidan a Macarena que se quedó sin mamá aquel 27 de enero de 2004.

Me quisiera detener para realizar algunas consideraciones que creo oportunas. Alrededor del tema de la prostitución existen viejas e inagotadas discusiones; hay sectores de feministas que proponen y militan por la abolición, en tanto que hay otros grupos que exigen la regulación.

Esta columna no pretende meterse en aquella discusión, solo quisiera aclarar que mientras soñamos y peleamos por un mundo más justo, o para ser más precisos un lugar en el que resignifiquemos lo que entendemos como justicia, mientras soñamos con un mundo sin oprimidos, un mundo en el que no sea necesario que hombres y mujeres se vendan ni se prostituyan – en el más amplia de sus definiciones – en este mientras tanto, en este presente sin dudas imperfecto, y en el futuro inmediato también, cada vez que los ninguneados se rebelen y empiecen a pelear por cambiar lo instituido, y naturalizado, me tendrán ayudando a levantar esas banderas y haciendo mías sus luchas.

Así es que tengo la convicción de que es indispensable acompañar la lucha de estas mujeres, trabajadoras sexuales que exigen por sus derechos. Como no me gusta ver como víctima a nadie pero mucho menos a estas mujeres que se rebelan, que se reconocen sujeto, que como dicen ellas “se empoderan” e interpelan a la sociedad por su hipocresía. Por esto es que le dejo el cierre de columna en la voz de una de ellas, para que desde este lugar pueda proclamar...

Yo soy esto... ¡¡¡Soy trabajadora sexual!!!

No pido tu lástima... ¡Exijo que me escuches!

No me trates cómo basura... ¡¡¡Las miserias son tuyas!!!

No quiero más oscuridad... ¡Exijo que me reconozcas!

No quiero a tus policías y a tus jueces... ¡Ellos nos reprimen! ¡Ellos nos oprimen!

Soy mujer ...¡Exijo que me respetes!¡Exijo por mis derechos!

Vendo mi tiempo - y mi sexualidad -. Pero escuchá bien; soy heredera de las “rebeldes de San Julián” y por eso... ¡¡¡Mi dignidad no se compra!!!

AMMAR

 

2 comments

  • latinas

    13 junio, 2013 at 4:40 am

    genias

  • jorge collado

    9 mayo, 2013 at 8:15 am

    Vivan las compañeras!! Muy bueno Cesar!!

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