Hay un par de frases que su sola mención nos retrotraen al período oscuro de la Dictadura. Una es “Nunca Más” y la otra es “Algo habrá hecho”.

“Señores jueces: quiero renunciar expresamente a toda pretensión de originalidad para cerrar esta requisitoria. Quiero utilizar una frase que no me pertenece, porque pertenece ya a todo el pueblo argentino. Señores jueces: 'Nunca más".
Así cerró su alegato el Fiscal Strassera en el Juicio a las Juntas el 18 de Setiembre de 1985.
Pero, Nunca más…. ¿Qué?
Es evidente que no se refería puntualmente a “Nunca más”, un Golpe de Estado porque no era ese el objeto del Juicio. Las Juntas Militares estaban siendo juzgadas por los crímenes cometidos durante la usurpación de los poderes del Estado. Pero por qué optaron por la represión ilegal en vez de ir por la vía “legal” (Resalto el encodillado) teniendo en cuenta que contaban con la sumatoria de los poderes, dictando leyes acordes (entre ellas la pena de muerte) y Tribunales militares que permitirían juzgar a los supuestos subversivos con resultados previsibles. Entonces ¿si tenían todo el circo armado por qué no lo usaron?
Una de las causas probables era que para enjuiciarlos se necesitaban pruebas y el imputado debería tener necesariamente derecho a la defensa. En cambio para el secuestro y desaparición solo se necesitaba la presunción, la sospecha, el “Algo habrá hecho”, esta frase que incluso se instaló en parte de la sociedad justificaba las sillas vacías, el ausente en el aula o en el trabajo, justificaba las muertes en “enfrentamientos”, justificaba la tortura y hasta el ser tirado al mar desde un avión.
Entonces, la interpretación que le podemos dar al “Nunca más” es el Nunca más al Terrorismo de Estado. Nunca más a la detención de personas sin las debidas garantías procesales. Nunca más a la condena por presunción. Nunca más al “Algo habrá hecho”.
En contraste con los Militares en Democracia los represores siempre tuvieron la garantía de un juicio justo. No hubo escuadrones armados que los fuesen a buscar encapuchados en la noche, ni la venganza los esperó en una esquina oscura reclamando justicia por mano propia.
Siempre fueron sometidos a la Justicia, desde el Juicio a las Juntas, beneficiándose incluso con las leyes del punto final y obediencia debida, y hasta cuando se fueron cada uno a su casa tras el indulto de Menem, se lloró de bronca, de impotencia, se esperó y el momento llegó con la reapertura de los Juicios y con los acusados en el banquillo a la espera de ser juzgados con todos los derechos constitucionales.
Siempre, en Democracia, se optó por la justicia.
En eso nos diferenciamos, nosotros, de ellos.
Hace poco y con angustia observé que el “Algo habrá hecho” resurgió en parte del inconsciente colectivo, que no hacían falta pruebas ni juicios y que la mera presunción o una mera nota periodística bastaba para culpar a alguien.
¡Ojo al piojo! Porque si perdemos esa diferencia perdemos todo.
Repudio el Poder de donde venga y creo en la igualdad de los hombres y mujeres, creo y defiendo, que no debe haber uno sobre otro y tampoco creo en la representatividad, ni en lo político ni en lo religioso. Por lo tanto esto no es para proteger a ningún “poderoso” sino para protegernos, nosotros, de no parecernos a ellos.
Si vamos por la Justicia yo voy.
Pero si vamos a condenar a alguien, a cualquiera, por la sola presunción, por el “Algo habrá hecho”…. entonces no me cuenten, porque ya sé como termina.

2 comments
Susana
22 marzo, 2013 at 11:43 am
Excelente! Para reflexionar...
Marcelo
21 marzo, 2013 at 2:34 pm
Muy bueno, coincido plenamente, aveces me parece que el totalitarismo esta latente en la sociedad
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