Acerca del mal ejercicio de las políticas públicas

Carlos Riedel16 abril, 2015

Por Lic. Carlos Morató... De este concepto casi podría asegurar que se repiten en todos los ámbitos en que aquellas se desenvuelven...

pobrezainfantil

En todas ellas existe el cinismo del doble standard, del doble discurso o del discurso pretereintencional.

En todas, y no por falta de conocimiento sino con exceso de intencionalidad, se piensa ex profeso, ex ante y ex post que la principal inversión son las contrataciones porque de allí  los cuervos pueden alimentarse holgadamente. Que el resto son solo gastos aunque en realidad constituyan una verdadera inversión prioritaria.

Conforma una verdadera y confesa distorsión de las prioridades elementales que avala al desarrollo y sustento de una corrupción que aunque difusa hoy nos consume cada vez más.

En medio de este contexto e intentando definir lo bueno y lo no tan bueno de la actividad pública pienso en dos modelos, uno el actualmente en ejercicio y el otro, el deseable.

El primero es el asociado al gasto mínimo y que consiste en entregar instituciones desvencijadas a jefes políticos para brindar servicios a los ponchazos garantizando su silencio a través del compromiso político.

En el dilema, esos jefes para llevar adelante su responsabilidad deben acometer decisiones a veces audaces con el guiño de la superioridad.

La misma superioridad que para salvarse en caso de algún conflicto se encarga de borrar, siempre hacia abajo, cuando en realidad son responsables, al menos en parte, de no proveer siquiera los elementos mínimos necesarios para el desarrollo de la función; la gente un número, cuando para el funcionario a cargo de la trinchera resulta su pasión y su sentido de ser.

Total, luego vendrán otros y aquellos lejos, volviéndose a repetir otro ciclo igual aprovechándose de la fragilidad de la memoria colectiva.

El otro modelo mucho más identificado con lo que debiera ser es ilusorio porque significa distraer recursos de las contrataciones onerosas.

Consistiría simplemente  en otorgar instituciones llave en mano a un director operativo elegido en concurso de antecedentes y oposición.

El control de sustentabilidad en vez de resultar el evitar “kilombos”la debería ejercer un cuerpo de auditoría externa que verifique anualmente la mejoría en la calidad del servicio prestado, comprometida para el ejercicio en cuestión bajo parámetros establecidos internacionalmente al respecto constituyéndose así en un argumento objetivo de análisis de la función.

No resulta fácil en un País donde, como un ejemplo más, parte de la Justicia denuncia y condena a un Fiscal muerto por haberse animado a acusar de corrupción al Poder Ejecutivo Nacional kirchnerista.

Espero haber sido claro.

Chau…….