En una carta a la Comunidad, el Obispo de la Diócesis Zárate - Campana aclaró su situación de salud

Carlos Riedel18 enero, 2016

Los últimos meses fueron sumamente intensos para Monseñor Pedro María Laxague, nuevo Obispo de la Diócesis Zárate - Campana, que asumiera en diciembre  pasado. Con 63 años de edad, previo al nombramiento había ido a Estados Unidos a dar unos cursos, luego participó del Sínodo de los Obispos sobre la Familia, en Roma, representando al episcopado argentino, lugar donde el Papa Francisco le pidió hacerse cargo de la iglesia de la región. A raíz del pedido papal, después de un mes de estar en el exterior, Laxague volvió a Bahía Blanca y de allí a Pilar para la conferencia episcopal. Después retornó a Bahía Blanca para dar por terminados sus asuntos y hacer la mudanza. Tras la toma de posesión celebrada en la Catedral Santa Florentina, regresó al sur bonaerense para presentarse en la ceremonia de toma de posesión del nuevo Arzobispo de Bahía Blanca, donde le terminó bajando de repente la presión, sufriendo dos desmayos que le representaron una internación para controlar su salud.

En una carta a la Comunidad, explicó su situación...

Obispo Zárate Campana

"Queridos hermanos:

Como ustedes saben, he tenido un problemita de salud debido a que durante los últimos meses del año pasado tuve muchas actividades y muy poco descanso. Eso me ha obligado a parar y a quedarme en Bahía Blanca por prescripción médica. Por suerte, no tuvo ninguna consecuencia física en mi organismo.

Ya me encuentro bastante recuperado y tengo planeado, Dios mediante, volver a la Diócesis dentro de 15 días.

Les agradezco la comprensión, la paciencia y las oraciones. Les puedo asegurar que los extraño y tengo muy presente la hermosísima celebración que vivimos el día de la Toma de Posesión, recuerdo que también he comentado con mi familia.

Estas “vacaciones” obligadas prescriptas por el médico me han hecho recordar que todos debemos cuidarnos y aprender a descansar.

El Evangelio de las Bodas de Caná nos muestra que el Señor sólo pide que pongamos el agua de nuestra vida, de nuestra persona, algo sencillo, el agua; y así Él obra el milagro.

Nosotros, como pastores aprendamos sencillamente a poner el agua de nuestra vida y así Jesús puede actuar como único y verdadero Pastor.

Con un gran abrazo, y la Bendición del Buen Pastor, les digo hasta pronto y les agradezco nuevamente la comprensión y las oraciones que en cada Eucaristía hacen por mí".

+ Pedro M. Laxague
Obispo de Zárate-Campana