7 de Junio: Día del Periodista

Carlos Riedel6 junio, 2012

El Día del Periodista fue establecido en 1938 por el Primer Congreso Nacional de Periodistas celebrado en Córdoba, en recuerdo del primer medio de prensa con ideas patrióticas la "Gazeta de Buenos Ayres" de Mariano Moreno. Etimológicamente la tarea consiste en descubrir e investigar temas de interés público, contrastarlos, sintetizarlos, jerarquizarlos y publicarlos. En la práctica, en estos turbulentos tiempos de "pulpos mediáticos", la actividad entró a navegar entre el bastardeo que da la dependencia ideológica y económica y el temerario pensamiento que la libertad de ideas es posible. Pasa a nivel nacional, pasa a nivel regional, pasa...de todos modos ¡feliz día colegas! aunque muchos no se hayan mirado nunca en el espejo de Rodolfo Walsh.

Tal vez mi posición sea demasiado extrema, en un mundo donde los grises predominan en lo personal, prefiero inclinarme hacia el blanco o el negro, es más sano y más aliviador cuando uno  hace el balance de ¡que cuernos estoy haciendo en la vida!.

Seguramente es anti-económico y aquí entramos en tema, porque para quien trata de dirigir un medio de comunicación sea gráfico, televisivo o digital, "don dineros" manda y es muy difícil no sucumbir a sus "encantos".

Debo reconocer que desde siempre un medio de comunicación fue un negocio pero, al mismo tiempo, me pregunto ¿que pasa con los  periodistas?, los de verdad, los que nacieron con el gen de  comunicar, no los que aterrizaron en ese mundo por obra y gracia de ser una cara conocida, por influencias o simplemente buscaban trabajo de algo.

En esta cotidianidad en la que el término "hegemonico" se ha instalado como figura excluyente en la denominación de lo que llamamos periodismo, porque los "grandes pulpos mediáticos" se han apropiado de la escena y las aguas se dividieron entre los "obedientes" y los "militantes" osea los que no comulgaron en la misma fuente,  cuando en verdad la figura de militancia no es "impura" o ¿no era militante "La Gazzeta" de Moreno o "La Nación" de Bartolomé Mitre?.

La definición sobre que hace un trabajador de prensa empieza a opacarse.

De "lacayo" pago a "oficialista" o profesional rebelde que no tiene cabida en ningún lado porque, a lo mejor, empezó a descubrir la carta marcada del mazo.

Y pasa a nivel nacional, lo vemos a diario, despiadadamente a diario.

Entre combates lingüísticos entre colegas, cartas abiertas, contestaciones a esas cartas abiertas, agresiones refugiadas en la invocación a la libertad de prensa, figuritas mediáticas que juegan a la profesión y profesionales que con suerte, por ahí, lo único que tienen es un título pero les faltó aprobar una asignatura llamada ética.

En fin, lo vemos, lo padecemos, visto desde el ángulo del espectador o lector que termina confundido e inmerso en un mar donde el único beneficiado es el o los dueños del medio.

Pasa a nivel regional en una medida más atenuada o quizás menos agitada por la pasividad de sus sociedades, donde el "salió en el diario"  todavía sigue siendo palabra "santa".

Entonces hay quien sostiene un supuesto imperio periodístico con proyectos de periodistas en la tranquilidad que no contradecirán su línea editorial que mide, por ejemplo, una manifestación vecinal por algo tan delicado como la inseguridad, por la cantidad de asistentes no por el motivo y como casualmente no estuvo presente, la declara como "fracaso"  a partir de un cálculo "al vuelo" .

Y la misma definición le da a una movilización por un arbitrario aumento del boleto del transporte  a Capital Federal porque,¿ quizás estaba negociando una pauta publicitaria con la empresa en cuestión?.

Otros, toman las declaraciones oficiales como verdades absolutas, la "santa palabra" que surge desde los organismos municipales mientras que despues se ven obligados, golpe de la realidad mediante,  a darle la palabra a los verdaderos protagonistas de los hechos.

Más allá, hay quienes publican nada más que lo que conviene buscando el  perfecto equilibrio para que no moleste "a nadie" y mucho menos al que está "arriba"  y a veces ni siquiera las cámaras dicen presentes, hay "otro orden de las cosas".

Pero bueno como suelen decir los chicos:"es lo que hay" y como muchas veces sostuvo un profesor que tuve en la Carrera:" la objetividad es para los objetos, no para el periodismo".

Pero es el Día del Periodista, sacrosanta actividad e independiente de todo los expuesto, que no es una crítica sino una puesta en situación de lo que vemos, es de caballero desearles el mejor de los días a mis colegas.

¡Ojo! a mis colegas que tienen pasión por la profesión no a los que se acomodan de acuerdo hacia donde sopla el viento, esos, como escribió Rodolfo Walsh, "ya tienen un lugar en la antología del llanto pero no en la historia viva de su tierra".