“Espero volver a Zárate, esta ha sido una noche inolvidable…” fueron las palabras finales de un show inolvidable. Horacio Molina engalanó el escenario del Teatro del Círculo.
Cuando el telón se abrió entró Horacio Molina ante el cerrado aplauso de una concurrida platea y una canción ya jugaba en su cálida voz acompañada de la sutil armonía de Pablo Fragela en el piano. Ese viejo instrumento del Teatro que volvió a la vida con su reciente restauración.
Así comenzó una velada donde el arte de la improvisación del artista respondió a las canciones solicitadas por los espectadores y el intercambio fue como sí Horacio estuviera en el living de cualquier casa.
Fueron los tangos más conocidos. Los de todos los tiempos e incluso una canción de su propia autoría.
Y en el ida y vuelta aparecieron las anécdotas y la emoción de Molina por reconocer estar en la ciudad de los hermanos Expósito.
“El lugar donde se crearon músicas maravillosas…”.
Sobre el final se vino “el himno del tango a nivel internacional…” al decir del artista y con referencia a la creación de Homero y Virgilio Expósito, “Naranjo en Flor”.
Ovacionado por el público, las lagrimas amagaron escaparse en el rostro del cantante pero las retuvo, para resumir el sentimiento en la calidez de “que lindo es sentir el aplauso de todos ustedes, me emocionan mucho…”.
A pedido de los espectadores cantó el tema de la despedida, un último tango que, como no podía ser otra manera, llevaba letra de Homero Expósito y la música de Domingo Federico, “Yuyo Verde”.
De pie el pianista y el cantante recibieron su merecido reconocimiento.
“Espero volver a Zárate, esta ha sido una noche inolvidable…” expresó Molina dando por finalizado el concierto.
Te esperamos Horacio y gracias por tú arte.
Galería de imágenes y videos
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