Por Arq. Silvia Irene Baccino.
Una mirada especial amerita nuestra plaza principal en la que, desde sus orígenes, se vuelca la vida misma de la comunidad zarateña.

Nuestra Plaza principal -primero llamada Anta, luego General Roca y hoy Mitre - alcanzó su máxima expresión de diseño hacia el año 1910 tal como lo testimonian fotografías de la época. Fue un largo proceso de transformación a partir de los primeros trazados, evolucionando desde la plaza seca desprovista de todo equipamiento y ornamento hasta llegar a la plaza-paseo del Centenario de la Revolución de Mayo.

Según el plano fundacional trazado por el agrimensor Manuel Eguía, aprobado el 31 de enero de 1827, la Plaza no comprendía cuatro manzanas sino que estaba constituida por una superficie igual a la de una manzana ubicada en el centro de las cuatro manzanas delimitadas por las actuales Justa Lima de Atucha, Bolívar, San Martín y Belgrano.
Seguramente fue intención del proyectista el lograr que las calles laterales fueran suficientemente amplias, volcándose a la plaza doce de ellas, tres por lado, convergiendo al centro de la misma las hoy llamadas 19 de Marzo y Rivadavia. Además, tratándose Zárate de una ciudad ribereña, la plaza principal en lugar de ocupar el centro de la composición, como en el caso de las ciudades mediterráneas, se halla desplazada hacia la costa.
Hacia el año 1855 comenzaron a construirse varios edificios en el centro de la Plaza, entre ellos el primitivo templo parroquial -en el lugar donde hoy se levanta el Banco Nación- el local para la escuela, el recinto municipal y la cárcel.

El plano de 1880 nos señala que la Plaza estaba formada por cuatro manzanas, rodeada por dos hileras de paraísos y cruzada por dos diagonales, también con doble hilera de árboles, existiendo canteros entre la arboleda. En 1883 se cercó sólo la manzana actual con alambrado y puertas o molinetes en las esquinas con el objeto de impedir que los animales que circulaban por las calles del pueblo destrozaran lo poco existente. Luego hacia 1888, se rematan “terrenos municipales de la antigua plaza” para afrontar deudas públicas y, de esta manera, nuestra Plaza pasó a tener la dimensión que hoy conocemos: una manzana.

En la década de 1900 las autoridades comunales resolvieron encarar definitivamente la ornamentación de este espacio público encomendando el proyecto a Don Miguel Ferrari, hijo del maestro albañil Don Dionisio Ferrari, quien había realizado estudios de perfeccionamiento en La Plata.
Por ese entonces comenzaron a aplicarse en nuestro país los nuevos lineamientos urbanísticos y una concepción barroca en relación al diseño de plazas, parques y paseos públicos, que eran moda en países europeos. Las autoridades municipales vieron en la modernización de la Plaza un símbolo de progreso y cultura, reflejo de la importancia que el pueblo de Zárate había adquirido y que motivó su designación de ciudad en 1909.

Se trazaron caminos, aparecieron canteros de simétrico diseño y se incorporó el árbol como elemento insustituible del paisaje urbano. La plaza pasó a ser un lugar de encuentro y reunión de los vecinos, poco a poco se completó su equipamiento: el mástil en el centro de las diagonales, el kiosco y en 1910 se realizó la inauguración de la estatua de Leandro N. Alem, emplazada en una de las medianas del cuadrado frente al viejo edificio municipal. Además, un excelente trabajo de jardinería en los canteros completaba el aspecto formal de la Plaza.
Los edificios más representativos de la vida religiosa, política, educativa y social de los zarateños: la Iglesia Parroquial Nuestra Señora del Carmen, la Municipalidad, la Escuela Nº 1 y el Banco Nación se dispusieron en su perímetro que se completaba con el Hotel Plaza y algunas viviendas particulares.
Hacia 1910, pese a la diversidad de estilos arquitectónicos de cada uno de los edificios señalados, alcanzaba una imagen clara y perceptible con gran uniformidad de escala y altura que sólo perduraría hasta la década de 1960, en la que se inicia un proceso de transformaciones urbanas caracterizado por la demolición de viejas construcciones que determinó la pérdida de un significativo patrimonio arquitectónico y la destrucción del perfil urbano del sitio donde los elementos dominantes eran los símbolos del poder civil y religioso.
Hacia mediados del Siglo XX su conformación respondía al esquema clásico de circulaciones peatonales según las diagonales y con accesos según las medianas del cuadrado, dejando en el centro el espacio para el mástil, desarrollándose las veredas circundantes bajo una doble hilera de plátanos.
La mediana perpendicular a la Av. Rivadavia remata visualmente en la fachada del Palacio Municipal que domina, preponderantemente, toda la composición.
Estas características morfológicas fueron parcialmente modificadas según el proyecto realizado hacia fines de la década de 1990. Esta remodelación de la Plaza Mitre, inaugurada el 10 de diciembre de 1998, generó en esa oportunidad posiciones diversas entre vecinos y serios enfrentamientos entre el Departamento Ejecutivo y concejales de la oposición.
Estas características morfológicas fueron parcialmente modificadas según el proyecto realizado hacia fines de la década de 1990. Esta remodelación de la Plaza Mitre, inaugurada el 10 de diciembre de 1998, generó en esa oportunidad posiciones diversas entre vecinos y serios enfrentamientos entre el Departamento Ejecutivo y concejales de la oposición.
Ha cambiado su nombre y ha conocido varias transformaciones desde sus orígenes en 1827 pero nuestra plaza cívica, hoy llamada Mitre, fue y será el ámbito de referencia y el sitio histórico - simbólico de Zárate, desempeñando un papel fundamental en la vida diaria de nuestra gente.

FUENTES CONSULTADAS:
1. “Era una vez…Zárate” / Baccino, Silvia – Sorolla, María Luisa Buenos Aires. Julio de 1997
2. “EFEMÉRIDES ZARATEÑAS del Siglo XX. Prof. Sergio Daniel Robles. Ediciones EL DEBATE. Zárate. 1° Edición / Julio de 2003
Asociación Amigos del Museo de Zárate - Quinta Jovita - Ituzaingó 278 - Tel. (03487) 422038
amigosmuseozarate@yahoo.com.ar / lajovita@argentina.com.ar
