El monumento a Leandro N. Alem

Carlos Riedel21 febrero, 2015

Por Arq. Silvia Irene Baccino. El 4 de septiembre de 1910 se inauguró en la Plaza Mitre de Zárate el monumento a Leandro N. Alem, obra del escultor español Manuel Basterra.

Alem L.N

Leandro Nicéforo Alem nació en Buenos Aires en 1841 y muy joven aún, en 1865, abandonó sus estudios de derecho para marchar como voluntario a la sangrienta guerra que la Argentina estaba librando con el gobierno paraguayo de Francisco Solano López.

De regreso del conflicto, Alem se reincorporó a sus estudios, graduándose y dedicándose al mismo tiempo a la política, que fue la absorbente pasión de su vida.

Demócrata y antiautoritario, en 1868 se unió al Partido Autonomista de Adolfo Alsina, donde pronto se destacó por sus dotes oratorias y el espíritu incisivo que mostraba en los debates públicos de la época. Elegido diputado provincial no tardó en ocupar escaños de diputado y senador en el Congreso Nacional.

Después de pasar unos años alejado de la política, organizó en 1890 un levantamiento armado contra el entonces presidente Miguel Juárez Celman, que se vio obligado a abandonar el poder. Fue entonces cuando Alem promovió la fundación de la Unión Cívica Radical, partido muy importante en la posterior evolución política del país.

Desde aquel momento, Alem fue considerado con propiedad como un verdadero tribuno del pueblo. Ante el estado de corrupción reinante, en 1893 inició una nueva insurrección en la que fracasó. Decepcionado por el alejamiento de muchos de sus partidarios se suicidó en Buenos Aires el 1° de julio 1896, en un gesto que conmovió al país.

Dejó una última carta, escrita el día de su muerte, que es conocida como su testamento político y que en su texto tiene la frase con la que se lo recuerda: “He terminado mi carrera, he concluido mi misión; para vivir estéril, inútil y deprimido es preferible morir. Sí, ¡Que se rompa pero que no se doble! Entrego decorosa y dignamente lo que me queda, mi última sangre, el resto de mi vida. Entrego, pues, mi labor y mi memoria al juicio del pueblo, por cuya noble causa he luchado constantemente”.

En palabras de Félix Luna “Hijo de un hombre de acción de Rosas fusilado después de Caseros, Alem infundió a su Partido las tensiones de su atormentado espíritu. Para el pueblo común, era la contrafigura de los próceres del régimen: pobre, austero, principista, incapaz de acuerdos o flexibilidades; marcaba de modo tajante la acusación contra un sistema que si bien había promovido la prosperidad del país carecía de articulaciones éticas por su idolatría al progreso y el sensualismo de su estilo.”

El monumento en Zárate

Alem L.N

Frente a su desaparición la comunidad zarateña pensó en perpetuarlo en el bronce para las generaciones futuras.

Municipalidad de Zárate

En tal sentido, el historiador Vicente Raúl Botta, en el artículo publicado en el diario “El Pueblo” del 21 de marzo de 1980, refiere: “A los pocos años de la muerte de Alem, el 24 de marzo de 1909 el Municipio de Zárate recibía la siguiente solicitud: Manuel Basterra (escultor) con estudio en Bilbao (España); domiciliado en esta Capital en el hotel Castilla, Avenida de Mayo 1112 (Buenos Aires) se presenta respetuosamente ante el Sr. Intendente y expone que teniendo conocimiento que la Municipalidad de Zárate tiene el propósito de levantar un monumento que perpetúe la memoria del Dr. Leandro N. Alem viene a solicitar por nota que se le acuerde la ejecución de ese monumento, presentando el siguiente proyecto: El pedestal lo constituirá un peñasco de forma irregular, agrandado en su base. Cerca de la peña de entre un montículo de tierra formando todo ello parte del pedestal, surgirá un roble tronchado a altura conveniente, con la parte tronchada pendiente del tronco

En la parte más alta del peñasco aparecerá la figura del gran caudillo, de pie en actitud de hablar, vestido con su indumentaria característica. En la mano izquierda sostendrá el sombrero de copa, cuyo brazo estará naturalmente caído sobre el costado. Con la mano abierta y vuelta hacia afuera, cuyo brazo un poco inclinado hacia abajo, mostrará el roble tronchado y caído a sus pies.

El infrascripto cree que ésta es la mejor forma de expresar la voluntad inquebrantable del gran caudillo radical. La altura total del monumento será de cinco metros: de éstos tres corresponden al pedestal y dos a la figura que lo coronará. La base y el pedestal serán de mármol blanco y la figura de bronce. El costo total de la obra, incluso la colocación en el lugar que al efecto se designe, será de (20.000) veinte mil pesos moneda nacional de curso legal. El infrascripto se compromete a entregar la obra terminada para la fecha del Centenario Argentino”.

El pedido pasó al H. Concejo Deliberante y en sesión del 15 de abril de 1909 fue aceptado y aprobado en todas sus partes, para que el monumento se ejecutara. Rubricaron esta resolución, su presidente, Luis Guerci y los concejales J. B. Matteri, L. Magallanes, A. Guidi y D. Azaro. Era intendente municipal Domingo G. Palacios y secretario Pedro H. Guerci.”

Paradójicamente, dos meses más tarde Guerci mudó al conservadorismo y se convirtió en uno de sus más poderosos dirigentes bonaerenses, ocupando la Intendencia Municipal de Zárate, además de otros importantes cargos legislativos y funciones partidarias, llegando a protagonizar la escena política local y seccional por más de cuatro décadas consecutivas.

El 4 de Septiembre del año 1910, con motivo de la celebración del Centenario de la Revolución de Mayo de 1810, se inauguró el conjunto escultórico en homenaje al tribuno Leandro N. Alem localizado en la Plaza Mitre, frente al palacio municipal, por iniciativa del entonces Intendente del Partido Don Domingo Palacios y del Presidente del Honorable Concejo Deliberante Don Luis Guerci.

Dada la fecha de su emplazamiento este expresivo monumento fue uno de los primeros levantados en el país en homenaje a Alem y constituyó una innovación artística para el momento de su inauguración, no hallándose demasiados ejemplos de igual envergadura dedicados al caudillo radical. También significó una osadía política de Don Luis Guerci pues, por entonces, tanto el gobierno nacional como el provincial no representaban el pensamiento político radical.

Este conjunto escultórico y estatuario, de audaz propuesta estética para su época, posee valores históricos, simbólicos y artísticos.

Históricos por cuanto Leandro N. Alem fue un personaje clave para la fundación del Partido Radical que aglutinó una de las fuerzas políticas más importantes del país y cuyo civismo y trayectoria ha sido reconocida por los hombres y la historia.

Simbólicos en cuanto sintetiza esta composición la impetuosidad y actitud frente a sus ideales en un momento particular de la historia argentina, manifestado por la forma en que está implantado en el espacio de la plaza.

Artísticos por cuanto el escultor supo componer este conjunto con materiales nobles como lo son el mármol para el basamento y el bronce para la imagen, estático y perenne uno, dinámico y terrenal otro, a los que supo modelar artísticamente para representar también las características de la personalidad apasionada y expresiva imprimiéndole los propios ideales del modelo escultórico.

En atención a los valores patrimoniales señalados el mismo fue declarado, por la Ley N° 13.760, Bien de Interés Histórico Artístico, definitivamente incorporado al Patrimonio Cultural de la Provincia de Buenos Aires, como lo establece la Ley provincial N° 10419/86 y su modificatoria la Ley N° 12739/01.