Las naciones aborígenes, los verdaderos dueños de la tierra

Carlos Riedel16 mayo, 2012

Kamachikuq Quechua Aymara Yanakuna, la conservación de tradiciones, ritos y creencias. Desde lo alto del macizo Andino colombiano, los verdaderos dueños de la tierra.

En lo más incierto de la noche, aferrados a la sabiduría de nuestros antepasados, atravesando Páramos y Montañas, desafiando distancias, buscando el horizonte al amanecer, hemos iniciado el camino del retorno hacia el orden cósmico en nuestra Nación Originaria Quechua Aymara Yanakuna.

En los primeros rayos del amanecer del nuevo Pachakuty, el Kondor mensajero del Padre Sol sobrevuela en nuestros territorios invitándonos a despertar la consciencia, es cuando el Runa Quechua Aymara Yanakuna del Macizo retorna al camino de los antiguos mayores en busca del Kapaq Ñan para restaurar la ley de origen sin desconocer la historia…somos sangre de ella.

Como Runa observamos y sentimos el cosmos en nuestro territorio dejando la huella para la vida y de transcendencia histórica.

Que la cosmovisión y experiencia que tenemos sobre nuestro territorio ha indicado que es necesario generar procesos de consciencia, de actitud y aptitud con respecto a la trascendencia y el respeto por la vida en la Madre Tierra.
Caminamos para afianzar en el cuidado, manejo, conservación, protección y reavivamiento de nuestro territorio, las montañas, los ríos, los páramos,, los espíritus, silencios y sueños, afianzados en pensamientos y propuestas como mecanismos de orden social mediante la autonomía, que fortalezca los procesos internos comunitarios dentro del territorio con miras a la restauración y autodesarrollo de nuestra identidad, cultura y equilibrio armónico como Nación originaria.
Partiendo desde la verdadera historia en las Nacionalidades originarias en el TAWAINTISUYU PACHA (Pueblos Indígenas de América), con la imposición que se fue dando en el tiempo – espacio desde el 12 de Octubre de 1.492 en todas sus formas hacia el mundo ”indígena”, repercutió en el rompimiento del tejido cósmico de vida armónica con todas sus manifestaciones en la Madre Tierra ; que en el Mundo Yanakuna repercutió en la desaparición de principios identitarios como el idioma Runa Simi o Quechua, la espiritualidad ancestral a través de un supuesto sincretismo religioso, la utilización de otro vestuario, la estigmatización de los espacios y formas de vida cosmoancestrales, el desplazamiento de los territorios, la dominación a través del sistema monetario, la supuesta “educación” que se debía impartir porque el mundo ancestral era iletrado, inculto o analfabeto, la división de la colectividad a través de la propiedad privada fomentando con esto el individualismo y por ende el egoísmo, la imperación del machismo; etc, etc.
Todo esto conllevo a que con el tiempo el Runa o él ” indígena” se fuera desligando de la Madre Tierra o Jallp`a Mama y esto ha venido generando un desequilibrio armónico en todos los seres que la habitamos. Al romperse el orden natural se han debilitado todos los tejidos que se relacionaban recíprocamente y para este tiempo – espacio la generación actual vive indiferente e insensible ante lo que sufre la Madre Tierra.
Gracias al despertar de la consciencia y escuchando el clamor de las abuelas y abuelos en los corazones del Runa se empieza a retomar el camino del retorno hacia el tiempo armónico de los ancestros como la salida a la encrucijada en las Naciones Indígenas y por ende en el Mundo.
Desde la concepción indígena se conciben tiempos favorables y no favorables; el tiempo no favorable se ubica desde el 12 de octubre de 1.492 y va hasta el 12 de octubre de 1.992, 500 años de oscuridad conocidos en la cosmovisión andina como MACHAKUTY, del 12 de octubre de 1.992 se proyecta un tiempo favorable no únicamente para el Mundo Indígena si no para toda la humanidad conocido como el PACHAKUTY, tiempo de renovación cósmica, de luz, del retorno al orden natural y va desde el 12 de octubre de 1.992 hasta el 2.492.

Partiendo del proceso de reafirmación de la historia e identidad cultural en la Nación Indígena Yanakuna descendientes de Quechuas y Aymaras; ubicamos cuatro espacios: antes del 12 de octubre de 1492 o la convivencia armónica y equilibrada; de 1.492 a 1.532 o el mayor genocidio y etnocidio de la humanidad; de 1.532 a 1.700 o la “conquista” y de 1.900 en adelante o la reapropiación de la historia y la identidad Yanakuna.
Después de 516 años de resistencia, la Nación Indígena Yanakuna continúa sobreviviendo como cultura milenaria en el macizo colombiano y que gracias a la lucha, el esfuerzo y amor a la Madre Tierra se ha logrado sostener el equilibrio, la cultura y el territorio...

Con el despertar de la conciencia del Runa Yanakuna y emprendiendo el Camino del retorno hacia el tiempo de los ancestros se forja una esperanza que no se vislumbraba en este espacio – tiempo.

Pero la esperanza del cambio que se vislumbra en este momento se ve a la humanidad que vive un histórico momento de trascendencia, todos los seres son llamados a ser portadores de la renovación, los que transformaran el mundo, retomando su identidad, su tradición ancestral, su cosmovisión...

 

“Mensaje desde la Madre Montaña”

“La fuerza de Vida prevalece en las aguas mansas de lagos y lagunas,
perviven en los ojos tiernos de los niños
y la voz halagadora de montañas habitadas por espíritus…
dan la señal y el sendero a los guardianes de la montaña sagrada…
quienes tenemos la misión del cuidado del agua sagrada para la Vida”