Aguas Calientes, Perú, 15 de enero. Machu Picchu en quechua sureño quiere decir "Montaña Vieja ". Para el geografo, promontorio rocoso que une las montañas Machu Picchu y Huayna Picchu en la vertiente oriental de la Cordillera Central. Su nombre original habría sido Picchu o Picho...para el alma del caminante un lugar donde la mística se tutea con la realidad.
Por Sebastián Galarza desde Guadalajara. México.
Hola Vieja.
quiero contarte como anda todo por acá. Hoy ví algo increíble que me dejó con la boca abierta.
Al llegar me preguntaba como puede una civilización construir esto y desaparecer??...
Acá estoy, sentado en la cima en la cima de lo verde, la cima de lo infinito.
Aquí el aire es puro, como nunca antes lo sentí...la roca se pierde entre las nubes blancas, como un algodón, húmedo y fantasma que desaparece con las ráfagas del viento...lo diáfano y lo increible, se observa tras lo blanco.
Te hubiera gustado estar acá.
Intentaré describirte lo que veo, para que puedas viajar también conmigo.
Bajo mis piernas que cuelgan en la nada, se recorta la silueta de una selva muy profunda y siento que el abismo, azul verdoso, me invita a ingresar al mundo perdido.
La amazonia que vi hace algunos años, más al norte, quedó eclipsada por el esplendor exuberante de esta jungla verde esmeralda.
Es una ceja de selva en el valle de un río llamado Urubamba.
Quebradas y laderas se recortan en el horizonte. Las palmeras sobresalen del follaje, como helices gigantes...
La frondosa naturaleza me golpea el pecho, la vista y el alma. Desde aquí aprecio un mundo desconocido.
Un imperio muy antiguo, fuerte y guerrero, pero también dócil, cálido y fraterno...
Sentado aquí en la cima, sobre la piedra muda y milenaria, respiro el mismo aire que inhalaron ellos, cinco siglos atrás.
Ellos, los Incas, supieron vivir y hacer brillar un páramo tan remoto como este...
Estoy sentado, escribiendo en mi libreta, con las hojas todavía húmedas por el agua de la lluvia tropical de mi madrugada peregrina.
Quiero contarte que inicié el camino hace dos días. Fue una marcha ardua y espartana.
Partí del Cusco, ciudad imperial y viajé por sierras que se transformaron en gloriosas montañas, cubiertas de hielo en sus cumbres.
Transité por valles, pueblos y caserios muy humildes y sentí que estaba en algun lugar parecido a un hogar.
Ví la gente del lugar, conocí algo de su cultura y me senté a comer en sus mesas...
El Perú profundo me abrió sus brazos vieja.
Subí a más de 4000 metros de altura y sentí el efecto devastador del apunamiento sobre mi organismo...la Pacha Mama quizo que continue, asi llaman ellos a su tierra...
Pude ver nuevamente a los niños, vieja, esas caras que seguro te estrujarían el corazón, como a cualquier madre.
Ví de nuevo la pobreza y el abandono y en el fondo de su miseria siempre habia una sonrisa.
Me estremeció la profundidad de la jungla, cuando entré al pueblo de Santa María, que me recibió de un golpe ,con caminos polvorientos ,humedad, calor y vegetacion verde y virgen.
Inicié mi viaje en una combi Mitsubishi, con un grupo de mochileros y entre charlas y rondas de mate fuimos entrando en la aventura.
Había algunos argentinos, como siempre.
Caminé por la vía de un ferrocarril antiguo, que se perdía entre la fronda de los árboles, las palmeras brillantes y el marrón profundo del caudaloso rio.
Fueron 20 kilometros de marcha con la compañera de mi vida, la mochila.
Juntos superamos la selva húmeda y oscura, que se transformó en la negra boca de un lobo, al caer la noche.
En un pasado no muy lejano, caminé por una espesura parecida a esta, hundido hasta las rodillas en un pantano traicionero.
Cargaba un fusil en mis manos y mi mente dibujaba sombras cuando el miedo engañaba los ojos.
Hoy es distinto.
Voy marchando por esta fronda con alegría e ilusión, de encontrar mas allá de esas colinas, una civilización ausente y misteriosa.
Mis únicas armas, fueron un baston de palo, el filo de un machete para abrirme paso y mi camara fotográfica...
Opté por esta ruta alternativa para no subirme a un tren lleno de turistas extranjeros, muchos gringos con dinero que piensan que con los dólares solucionan el mundo.
Yo confio en mis piernas y en mi resistencia. Así puedo vivir la verdadera aventura.
Descubrí un pueblito alejado y pintoresco llamado Aguas Calientes, al final de la vía del tren.
Llegué de noche y con lluvia. Encontré un lugar barato donde dormir un poco.
Al despertar, luego de un sueño frágil y apurado, sentí como el canto de la lluvia se confundía con el rugir eterno del rio Urubamba.
La aventura otra vez, llamaba a levantarse.
Nuevamente me ví en medio del camino, barroso y empapado por la lluvia torrencial. Eran la 4 de la mañana...
Fuí junto a personas que jamas había visto en mi vida,nos esperaba una larga marcha en ascenso, caminando y escalando por la piedra resbalosa y vertical cubierta de selva.
Marché junto a un argentino, un israeli, un coreano y un inglés que no hablaba español.
Juntos, parecíamos una patrulla de soldados, sucios por el barro y cansados de la lluvia que intentaban conquistar la altura de una colina cubierta de jungla, en Vietnam del sur o el África occidental.
Me recordaba el Senegal que ví desde un avion cuando viajaba rumbo a Chipre.
Llegamos al santuario después de dos horas de extenuante ascenso.
Las sienes latían al ritmo del corazón que galopaba dentro del pecho.
Estaba empapado por la lluvia y la transpiración, pero feliz de haber conquistado la altura...
Ahora me recuesto en una piedra para curar mis piernas que sangran por las cortaduras de la maleza.
Aprovecho para escribirte un poco. Una felicidad distinta inunda mis sentidos.
Tommy, el inglés, enciende un cigarrillo.
Estoy en las entrañas del glorioso Imperio Inca...
Bienvenidos al Machu Picchu!!..
Descubrí un camino extremo, un ascenso en vertical hacia las nubes. La marcha hacia la cima fue punzante, resbalosa y agotadora.
Me recordó el entrenamiento de la Infanteria de Marina o a una de esas duras maratones...pero todo esto es distinto. Es el ascenso hacia lo inexplorado y lo místico...
Levanté los brazos cuando sentí la humedad de las nubes que lo ocultaban todo.
Hoy siento que conquiste la cima, una cima misteriosa y muy antigua...
Estoy sentado , meditando, en la soledad verde e inmensa del glorioso Waina Picchu.
Estoy viendo el mismo paisaje que contemplo el norteamericano Hiram Bingham, cuando descubrió esta perla perdida en 1911.
En la lengua de los Incas, Machu Picchu significa "Montaña Vieja".
Siento que algo en mi vida cambió después de contemplar el paisaje escondido,detrás de esta altura.
La "Montaña Vieja" ,me regaló esta experiencia nueva. Siento que conquisté mi propia cima...hoy, me gané a mí mismo.
Te mando un beso grande Vieja, nos vemos pronto.






