
No es el gatillo fácil lo que mata. Es la tortura, la desidia, los simulacros de fusilamientos, los “trabajos forzados” para la policía y los métodos en los cuales se afirman para hacer de la impunidad un gran negocio.
Son los mismos métodos utilizados en las peores épocas dictatoriales de nuestra América Latina. No es un policía, una oveja negra descarriada que no ve la luz bien. No, ni bueno ni malo, es la Institución Policial, de este maldito sistema, que goza de la tortura y apetece de los negocios que destruyen sociedades manejando la venta de drogas, prostitución y armas, administrando seguridad a sus proveedores y sus patrones políticos.
Es una de las tantas instituciones corruptas que tiene el Estado y se maneja matando y sirviendo desde que nació. Porque no es para “cuidarnos”, nunca lo fue ni lo será. Nació para proteger los intereses y los negocios, más la propiedad privada de los medios de producción, de los gobernantes y de sus aportantes. Para eso están y para eso se les paga y, por ende, trabajan creando nuevos nichos a explotar. Ahora, con mejor y más autonomía ya que es un brazo delictivo importante y un gran agente recaudador.
Más policías a las calles es mejorar aún más la seguridad de unos pocos mientras crece el despliegue de la miseria por los barrios. Más policías a las calles es hacer vernos como animales y, cada uno de nosotros, somos los seres más idiotas e inútiles que hay para cuidarse y cuidar nuestras cosas. Por eso y por más, el Estado invierte y genera un negocio en vigilarnos, castigarnos y controlarnos.
El miedo como péndulo hipnotizante e idiotizante, palabras rimbombantes con esclavos que se apegan con slogans y marchas buscando la necesidad de cambio, en los mismos que provocan estas desgracias (más ratas para que el queso desaparezca y nos acusen a nosotros, los trabajadores empleados y los desempleados, junto a nuestros hijos.)
No somos animales y sin embargo se creó un coto de caza en cada mega ciudad que surgió con el aumento de la población. Las culpas las tenían los que estudiaban en las universidades y tuvimos como recompensa la “Noche de los bastones largos”.
Luego, por exceso de pensamiento de unos jóvenes aventureros, “la noche de los lápices” y la dictadura que masacró, robó, secuestró y asesinó de manera aberrante a miles de jóvenes, bebés y niños.
Pedir que nos sigan vigilando es darle el palo y el látigo al amo y que nos castigue por lo que aún no hicimos. Hoy, en un país moderno, con más de 30 años de democracia (chueca, bruta, terca y renga) ininterrumpida siguen germinando el miedo.
El hambre como eutanasia social sirvió para licuar deudas de las grandes patronales. El desempleo y la inflación castigó a los trabajadores, a sus hijos y, ahora, a sus nietos (Tres generaciones de desempleados y marginales del sistema no pueden esperar otra cosa que la droga, el reclutamiento y la miseria lumpen que nos ataca por sorpresa, nos mata y luego nos lloran).
Las privatizaciones forjaron el sistema más perverso, jamás visto en nuestro país, y nos enseñó la inutilidad del Estado, mientras asentíamos con la cabeza cuando cada pueblo desaparecía en el interior. También acusamos a los hermanos de países limítrofes que, perseguidos por los mismos fantasmas que padecemos y negamos, pisan nuestros suelos y lo trabajan, como responsables de miserias claramente nuestras ya que la droga la administra un fiscal, luego la distribuye un policía y la consume un pibito de algún asentamiento ilegal (Como si fuese legal dejar al desamparo a los millones de compatriotas y hermanos que no tienen dónde vivir y optan por las grandes urbes para salir de su castigo que cumplen a raja tabla, ser pobres).
Buscamos excusas baratas y nunca nos proponemos a discutir realmente el problema. Solo gritamos a los cielos como si la solución estuviese al caer de una nube. Les pedimos encarecidamente a los dioses y semidioses del Sistema Judicial que impartan justicia, cuando a escasos metros de los despachos de la corte Suprema las niñas mueren por paco, por putas, por golpes o por pobres, como si fuese algo normal (Que lo es. Es normal ver morir chicos, es normal comer de un tacho de basura y es normal corromper la ley).
Tanto en Campana, como en Zárate, es normal que la policía torture chicos en los barrios. Es normal que te armen causas y te metan en cana por no hacerles el juego que ellos quieren.
Es normal que la Policía de la zona lleve cocaína en los móviles y, tan normal es, que los mismos roben los efectos de las fiscalías y las vendan a sus ladronzuelos preferidos. Es normal que la policía de Campana lleve chicos a robar a otros lugares, como es normal que aparezcan chicos con un tiro en el pecho y otro en la cabeza, sin que nadie se queje, sin que nadie reclame.
Porque es tan normal que los jóvenes porten armas que nadie vende, que nadie tiene y que son buscadas por la policía, robadas por la policía y sacadas por la policía.
Tan normal es que la policía HAGA TODO ESTO y que nadie lo critique ni NADIE lo denuncie. Porque lograron lo que hace 37 años querían hacer los militares, impartieron el miedo y nos lo creímos. Por eso, cuando matan a un pibe, cuando violan a una chica, cuando el paco mata a miles, cuando la prostitución desaparece una niña y cuando un trabajador muere en manos de un menor de apenas 15 años es tan normal. Como tan normal los 3600 chicos muertos por el Estado en los últimos 10 años o los 200 desaparecidos en democracia en los últimos 30 años y los más de 4000 luchadores sociales presos. Pensemos en cambiar de raíz y no emparchar con lo mismo que falló. No hay democracia (ni justica social) mientras existan villas miserias.
Matías Barreto, no es normal que estés muerto. Como no es normal que esté muerto Juane Aguirre, Samuel Villegas, Juan Bordenave. A la misma altura que la muerte de Walter Bulaccio, la desaparición de Luciano Arruga, las muertes de Leandro y Walter por portación de vestimenta.
¡Nunca más! Es solamente un libro... Muévase, las sombras son sólo eso, sombras.

One comment
angelica
9 junio, 2013 at 10:14 pm
si todo lo que pones es cierto la policia es lo peor de lo peor vende armas drogas violan a las chicas se abusan de los gay y mas cosas
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