
La mañana del viernes despertó con una noticia que trajo espíritus encontrados aunque en el fondo, estoy seguro, coincidían en el concepto final. El asesino Jorge Rafael Videla había muerto en la enfermería de la cárcel de Marcos Paz.
El genocida más sangriento de la historia argentina, lamentablemente, y este dicho es absoluta responsabilidad del editor, la justicia del hombre no alcanzó definitivamente a corroerle las entrañas como él lo hizo con miles de víctimas del terrorismo de estado que comandó.
Y fue un día de reflexión que seguramente dejará otra huella en este país. Alfredo Casado en "Casado con las Noticias", AM 1500 Radio Nuclear, buceó en las sensaciones que dejó la desaparición de un criminal en periodistas, funcionarios locales y escritores...
"Fue un ser impune hasta el 2003, hasta con la aberración jurídica de un indulto dado por Menem a alguien que todavía no había sido condenado y tuvo los beneficios de una parte de la sociedad", dijo el periodista y escritor Eduardo Anguita. "Hoy recuerdo el día en que el entonces Presidente Néstor Kirschner hizo descolgar el cuadro, seguramente pensó hay que sacar al criminal del lugar donde se forman nuestros soldados", señaló, añadiendo que sin embargo, hasta el 2008, y en plena democracia siguió viviendo en su departamento del barrio de Belgrano."Recién en ese año se lo confinó a una prisión militar que en realidad parecía más un club de campo que una cárcel." De todos modos Anguita reconoció que " al menos los últimos once meses conoció lo que la Constitución impone a un condenado y estuvo en una cárcel común aunque haya sido en una enfermería".
Leandro Matilla también se refirió al deceso del dictador: " Es un personaje que no genera ningún sentimiento de compasión. Icono de la dictadura, una de las partes más oscuras de nuestra historia. Sinónimo de los vuelos de la muerte y los robos de bebés. Alguien que nunca se arrepintió pero muere en una época diferente, en democracia y con un gobierno que a hecho de los Derechos Humanos un estandarte, quizás el que más se ha esforzado por juzgar a los genocidas para que realmente exista un nunca más."
El Jefe del Departamento de Derechos Humanos de la Municipalidad de Zárate, Juan Manuel Aolita, coincidió en que esta muerte genera un espacio de reflexión porque es un tema que nos atañe a todos los argentinos.
"Es uno de los responsables de un proceso que signó la sociedad argentina no solo en los siete años que duró sino por los treinta que le sucedieron dentro de ese período democrático donde se fueron recuperando los mecanismos de participación y los medios de comunicación, su libertad para la sociedad pero también debemos reconocer que hubo y hay una construcción de impunidad que llevó al silencio a la gente para que no midiera el alcance que tuvo la dictadura más cruenta de la historia".
Por otra parte señaló que esa sociedad tuvo que atravesar por un largo período para convalidar esos crímenes como delitos de lesa humanidad.
" Fue un cambio sobre la clase privilegiada, la impune, este fue el único país que utilizando sus mecanismos jurídicos a diferencia de Ruanda o Nüremberg, juzgó a un personaje que además de ser parte de la maquinaria del estado pertenecía a esa clase privilegiada", agregó a Aolita para poner en marco al represor que venía de una familia que tuvo tres gobernadores entre sus antepasados en San Luis y un padre militar que integró el golpe de 1930 que derrocó a Hipólito Yrigoyen.
" Es un orgullo que halla muerto con todos los derechos de un ciudadano".
El escritor campanense Osvaldo Crocce también le manifestó a Alfredo Casado: " La satisfacción es saber que fue juzgado pero el dolor es conocer que se llevó mucha información con él. Este tipo destruyó gran parte de la vida de varias generaciones y la de un país que quedó excluido económicamente y al mismo tiempo, también es darse cuenta que en nuestras ciudades (Campana-Zárate) todavía hay resabios de gente como él, de otra manera tendría que ser despreciado y rechazado por toda la sociedad pero hay sectores que aunque en silencio, aprueban ese pensamiento intolerante y destructor".
Murió un genocida, no hay mucho más para agregar.

