La sociedad tiene importantes errores de concepto motivados, la mayor parte de las veces, por una mala información acerca de lo que implica esta orientación sexual.

Por ejemplo, se piensa que los homosexuales deben tener una apariencia física distinta de los heterosexuales, sin embargo, su apariencia y su conducta en general pueden ser básicamente iguales; es decir, un hombre homosexual puede manejarse perfectamente con conductas varoniles, vestirse como hombre, realizar actividades culturalmente consideradas como “viriles”; y una mujer lesbiana puede ser perfectamente “femenina” y realizar actividades denominadas como tal.
El estereotipo del homosexual que viste “cruzado” y que adopta conductas del sexo opuesto constituye en realidad una minoría dentro de este grupo; de hecho, muchas personas confunden el patrón homosexual con la transexualidad, situaciones que son totalmente distintas.
Otro de los mitos es que, en una pareja homosexual, uno de los individuos asumirá irremediablemente el papel de “mujer” y otro, el de hombre, pero, en realidad, el hecho de que una persona sea la que penetra (rol activo) y otra la penetrada (rol pasivo) no implica que se desempeñen como “hombre” o “mujer”, inclusive muchas parejas intercambian los roles, asumiendo y disfrutando ambas situaciones.
También suele pensarse que la persona homosexual insta a otras a adoptar este patrón, o bien que “acecha” a los niños y adolescentes, para iniciarlos en la práctica o abusar de ellos. Sin embargo, el homosexual promedio que se asume como tal y que está dispuesto a hablar acerca de ello, busca que la sociedad lo acepte y, aunque puede intentar acercarse a alguna persona, si ésta no responde o simplemente le expresa que no comparte dicho patrón, generalmente se detiene.
El acoso o el abuso sexual no tienen nada que ver con el patrón homosexual, pues existen por igual ofensores tanto homo como heterosexuales.
Otro error terrible es suponer que la homosexualidad se “contagia”, pero no es una enfermedad, las conductas no se pegan; pueden aprenderse o copiarse, pero nadie se volverá homosexual porque comparta situaciones de la vida cotidiana con personas que presenten este patrón.
También se piensa que el gusto por ser estimulado en la región anal es un signo de homosexualidad, pero la región del perineo, los testículos y el ano proviene de la misma estructura embriológica, por lo cual tiene sensibilidad y su manipulación suele producir placer: si quien estimula es del mismo sexo, esto será una práctica homosexual; si quien estimula es del sexo contrario, será heterosexual.
Causas
Básicamente, existen tres teorías que tratan de explicar el origen de la homosexualidad: biológica, psicológica y mixta.
a) La biológica se basa en:
• La posible existencia de alteraciones a nivel de estructuras en el cerebro que llevarían a presentar esta conducta.
• La existencia de un gen que produce la homosexualidad.
• La alteración de la acción hormonal en el proceso de formación del feto.
b) La psicológica señala que:
• Por aprendizaje, la persona copia conductas, ya sea por situaciones o condiciones sociales (como ser el único hijo varón en un entorno de mujeres y carecer de modelo masculino, o bien por abuso sexual repetido).
c) La mixta, supone que:
• Existe la predisposición biológica y, además, las condiciones sociales contribuyen a que se presente.
Sin embargo, hasta el momento, ninguna de estas teorías se ha demostrado cierta, por lo cual no hay una causa tangible y unívoca. Así, la homosexualidad se maneja simplemente como uno más de los patrones sexuales existentes: heterosexual, bisexual y homosexual.

One comment
Claudia
3 abril, 2013 at 8:25 pm
El investigador pedófilo Alfred Kinsey fue uno de los que más hizo por naturalizar la conducta homosexual. Sus investigaciones carecen de fundamento científico y veracidad, sin embargo es enseñado en universidades como un gran investigador. Lo perverso atrae a la raza humana.
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