La colitis ulcerosa (CU) es un trastorno inflamatorio del tracto gastrointestinal que afecta al colon y el recto. Suele presentarse en los adultos jóvenes y es más común en los países desarrollados.

El diagnóstico se hace mediante exámenes del tracto gastrointestinal inferior que confirman la presencia de lesiones inflamatorias difusas, continuas y superficiales en el intestino grueso mientras que las biopsias muestran alteraciones características.
No hay un conocimiento unificador de las causas y es probable que la anatomía patológica esté relacionada con un cambio en el ambiente colónico de personas genéticamente susceptibles.
Es una condición crónica que si no es tratada evoluciona con remisiones y recaídas. El tratamiento médico tiene como objetivo inducir la remisión y evitar las recaídas, minimizando su impacto sobre la calidad de vida y previniendo las secuelas a largo plazo.
Los síntomas más frecuentes son intestinales pero depende en gran medida de la localización y de las complicaciones:
- Dolor abdominal tipo cólico sobre todo localizado en el abdomen inferior ( fosa iliaca izda)
- Diarreas con o sin moco y sangre
- Necesidad imperiosa de evacuar el intestino
- A veces estreñimiento
- Cansancio o astenia
- Fiebre
- Perdida de peso
- Vientre hinchado
- Rectorragia que puede cursar como sangre fresca aislada, o moco teñido de sangre, también sangre mezclada con heces o ya en casos muy severos aparece lo que llamamos “pujos” que es sangre-moco-pus.
- Anemia
Pero hay manifestaciones fuera del intestino como pueden ser:
- Inflamación de los ojos
- Dolor de las articulaciones
- Placas rojas
- Piedras o cálculos en riñón o/ vesícula.
