Desde hace unos días vengo preguntándome sobre la conciencia de clase y mi pensamiento repiquetea sobre el concepto de clase en la actualidad...

...Una actualidad que no es solamente real, sino que cada vez está más y más contaminada por otros efectos, que tienen más que ver con la psicología que con la ciencia política.
Por ejemplo, hablamos de conciencia de clase, ya la sola presencia de la palabra conciencia habla de un factor psicológico en la definición. Se puede tener conciencia o no. Se puede tener una conciencia equivocada y pensar que es otra cosa que la que en realidad es.
Digamos que un trabajador que accedió al estado de bienestar puede pensar que, por poder acceder a bienes y servicios, deja de pertenecer a la clase trabajadora y por lo tanto cree pertenecer a una clase más acomodada.
De la manera inversa aquel que pertenece a una clase más acomodada, por haber accedido a bienes y servicios, puede sentir identificación con la clase trabajadora y reivindicarse en ella.
Si tratáramos de definir clásicamente el concepto de clase social, deberíamos decir que:
Las clases son grandes grupos de sujetos que se diferencian entre sí por:
1. El lugar que ocupan en un sistema de producción históricamente determinado
2. Por las relaciones que establecen con respecto a los medios de producción (relaciones que las leyes fijan y reproducen)
3. Por el papel que desempeñan en la organización social del trabajo
4. Por el modo y la proporción en que perciben la parte de la riqueza social que se produce de acuerdo a este papel
Si pudiéramos ser aun un poco más rigurosos y pensar aplicando la ciencia, que la historia de la humanidad es la historia de la lucha de las clases, deberíamos pensar que para que existan clases tiene que haber contradicciones o enfrentamientos, o si lo pensamos desde la hipótesis científica, deben existir pares antitéticos.
Hasta aquí un conglomerado de definiciones. Digamos que hoy tendríamos que pensar desde la psicología, que el ser tiene una identificación de clase, que el sujeto para serlo debe estar sujetado a una historia, a una genética y a una pertenencia de clase social.
Bien, entonces el sujeto no podría elegir su clase social sino que estaría, freudianamente hablando, sujetado a su determinismo histórico.
Pero algo ha cambiado a pasos agigantados, porque cambiaron los paradigmas del pensamiento, entonces las referencias caen como cae el muro y con él el socialismo soviético y el mundo ya no está dividido clásicamente, sino que sus divisiones se producen dentro del imperio y no en contra de él. Con el triunfo del capitalismo sobre los países del este, el imperialismo se transformó en Imperio, según teoriza Toni Negri.
Por lo tanto el concepto de clases que se oponen en lucha ya no es tan confiable para poder pensar la cuestión.
Así un trabajador de una automotriz, vive en un barrio, su vecino vive en el estado de contención recibiendo la asignación universal por hijos, y el trabajador de la automotriz está efectivamente mejor que su vecino, pero pertenecen al mismo estrato social, ambos son trabajadores, la diferencia es que uno está desempleado y el otro tiene un muy buen empleo.
Uno tiene el secundario completo y el otro no pudo terminar su formación, entonces uno consigue trabajo bueno y muy bien remunerado y el otro no consigue trabajo y está contenido en la asignación universal.
Ahí arranca el problema el que tiene acceso a mejores bienes compra un plasma de 40 pulgadas, tiene un auto que puede comprar en cuotas por ser empleado de la automotriz, mientras sus vecino mira.
Esa brecha hace una diferencia, el que tiene trabajo no puede sentir la identificación solidaria con su vecino, se cree que es otra cosa, siente que pertenece a otra clase y se identifica equivocadamente con otro sector de la población, ya que la opción es acotada: o se identifica con lo que realmente es o se identifica con lo que desea ser. El sujeto queda alienado en esa opción.
Las opciones no son muchas, pensaba en el concepto de "La Tercer Ola" de Alvin Toffler (libro publicado en 1979 que con aire futurista, se basa en la historia de la humanidad para describir la configuración que tomará el mundo una vez superada la era industrial, lo que significa a la vez la superación de las ideologías, modelos de gobierno, economía, comunicaciones y sociedades estructuradas alrededor de la producción centralizada).
En este libro el autor nos comenta que existiría un segmento de empresas multinacionales y grupos oligárquicos que forman parte de la cúpula de la pirámide, existirían los prestadores de servicios, que se acomodan alrededor de ese grupo poderoso y está la base, es decir los trabajadores, la mano de obra servil a los dueños del Imperio.
Este fue el modelo neoliberal que nos dejó un lastre importante en la Argentina, entonces hoy existen solo dos alternativas sociales: o pertenecés a los grupos oligárquicos y de las multinacionales o pertenecés a la base trabajadora.
Ergo si entramos en el juego de las identificaciones, sabremos de qué lado se está.
Freud en un artículo de 1916, que se llama “Los que fracasan al triunfar” , detalla que estas son personas que una vez que han logrado un éxito determinado (como por ejemplo, una promoción profesional de mayor responsabilidad, prestigio y retribución económica) lejos de disfrutar del éxito, experimentan cierta sensación de fracaso psicológico.
Freud explica el fenómeno como la consecuencia de una equiparación inconsciente entre el éxito en la adultez y una supuesta victoria sobre sus progenitores. El éxito real en la vida adulta, deberá ser luego sancionado como si se tratara de una traición, el fracaso es producto del sentimiento de culpa.
Digamos que el sujeto se aleja tanto de lo que fue en la infancia que pierde referentes e identificaciones históricas y necesita construir otras identificaciones secundarias que le permitan seguir adelante, casi de una forma canallesca, es decir negando su historia.
Freud les augura un fracaso, pero esta sociedad consumista lo estimula y le asegura un lugar de privilegio desde la ventana de plasma de 40 pulgadas, a los pies de los grupos de poder.
El sujeto busca identificaciones donde las identificaciones infantiles están perdidas, genera una de las patologías más frecuentes en la actualidad que es “El falso Self”, donde se constituye un falso yo, genera una novela familiar distinta a la real y se construye el sujeto a partir de esta falacia.
Entonces el sujeto sostiene con su trabajo en la automotriz un yo con pies de barro, sin darse cuenta que si no tiene más ese trabajo, él y su familia terminarían como su vecino. Pero prefiere creer que porque la empresa lo mandó a hacer una capacitación a Japón, ya pertenece a otro estrato social.
Por otro lado hay un libro interesante de Ricardo Antúnes que nos habla de los nuevos proletarios del mundo en el cambio de siglo.
Es interesante, porque considera que el trabajador en sí es aquel que genera su ingreso para continuar viviendo, es decir, trabaja para asegurar su sustento. Podemos encontrar claramente muchos empresarios que generan proyectos desde la ciencia o la tecnología, construyen su propia fábrica, generan su propio ingreso y generan ingresos a otros trabajadores y pueden aun así ser considerados trabajadores, más allá de la plusvalía que generen, ya que sienten que no pertenecen a las clases acomodadas en lo alto de la pirámide de Alvin Toffler.
También de la misma forma vamos a encontrar profesionales que cambian horas de trabajo por ingresos sin poder generar plusvalía alguna.
Por ejemplo, un escritor trabaja y vende sus horas de trabajo, nadie puede escribir por él; o un médico que cambia horas de atención de pacientes por sus honorarios. Allí no hay plusvalía posible ergo es un trabajador.
De esta forma el mundo del trabajo, las fuerzas productivas, el motor de la sociedad está en la base de la pirámide y esa base se ha ampliado. Lo curioso es que muchos no tienen la real conciencia de clase trabajadora y se igualan con los poderosos que viven de las rentas acumuladas por generaciones anteriores de terratenientes o dueños de empresas multinacionales muchas de ellas carentes de la ética del respeto a la fuerza productiva y representante del imperialismo más crudo.
Por lo tanto, hoy en la Argentina hay claramente dos clases sociales: la oligarquía terrateniente y las personas que son dueñas de corporaciones por un lado, y la gran mayoría de la población, que son aquellos que viven de su trabajo.
Aquí claramente vemos como el par antitético histórico del materialismo dialéctico ha variado, ya no “amo - esclavo”, ya no “señor feudal - siervo”, ya no “capitalista - proletario”, ahora “pertenecientes al poder del imperio - miembro de la multitud”.
La falta de conciencia de clase hace que las fuerzas políticas de derecha avancen sobre la clase trabajadora. Desde este punto de vista es que sostengo que las fuerzas políticas multitudinarias y de masas son clasistas, por lo que sostengo que el peronismo kirchnerista es clasista.
Oportunamente me he referido a este tema y sin terminar de escuchar lo expuesto se me ha dicho que el peronismo es policlasista.
El peronismo de Perón en la lucha contra el imperialismo fue policlasista. El peronismo kirchnerista en la era del triunfo del Imperio es por lo expuesto anteriormente clasista, ya que desde los propios conceptos se enfrenta a las corporaciones nacionales e internacionales.

15 comments
fungi
18 julio, 2013 at 3:49 pm
Estimado
Los políticos enriquecidos con el trabajo del pueblo, los corruptos los que cobran grandes sueldos y son parásitos..a que parte de la pirámide pertenecen?
cecilia
15 marzo, 2013 at 11:25 am
Sabés Miguel, mi vieja tampoco tiene conciencia de clase ni pensamiento propio. El otro día, a duras penas se pudo comprar una chancletas nuevas en el Supermercado del Calzado, y de tanto escuchar a Víctor Hugo y mirar a 6,7,8 la defiende a la chorra que nos gobierna. Y yo le dije, pensar que con un par de zapatos de los que usa ella, se podrían pagar 100 jubilaciones como la gente. Qué razón tenés, Miguel!!! La gente ya no tiene pensamiento propio!!! Mi vieja repite lo de Víctor Hugo gratis. EL NO, COBRA UNOS CUANTOS MANGOS!!!
Jorge Collado
14 marzo, 2013 at 2:57 pm
Darío, un gusto siempre leerte y escucharte!! gracias!!
miguel
14 marzo, 2013 at 11:57 am
MUY BUEN ANALISIS , AUNQUE DA MUCHA MAS TELA PARA CORTAR , LO QUE ME IMPRESIONO DE LA FALTA DE CONCIENCIA DE CLASE FUE, EN PLENA DISPUTA CON EL CAMPO POR LA RESOLUCION 125 ,UN REMISERO ,(DE ESOS DESOCUPADOS QUE TIENEN UN AUTO REVENTADO Y LLEVAN EL PAN A SU CASA CON 12 HS DE LABURO O MAS ) ,DEFENDIA A LA SOCIEDAD RURAL Y ESTABA EN CONTRA DEL GOBIERNO ( RECORDEMOS QUE SI SE HUBIERA APLICADO LA 125 TENDRIAMOS ALIMENTOS MAS ECONOMICOS). LE PREGUNTE PORQUE PENSABA ESO Y ME DIJO QUE LO HABIA ESCUCHADO A LONGOBARDI EN RADIO 10. CONCLUSION NO SOLAMENTE TIENE CONCIENCIA DE CLASE ,TAMPOCO TIENE ,PENSAMIENTO PROPIO , EN MI OPINION LA COLONIZACION MENTAL ES LO QUE DETERMINA A OTRA DIVISION SOCIAL ,LOS COLONIZADOS Y LOS QUE SIGUEN TENIENDO PENSAMIENTO CRITICO , INDEPENDIENTEMENTE A SU ACTUAL SITUACION ECONOMICA Y SOCIAL
Darío Martin
12 marzo, 2013 at 11:09 pm
Me lo sacaste justo, lo estaba por decir al respecto de la Lucha de Clase, su concepto teórico y práctico. Pensar en "ciudadano movilizado" es pensar en nada o en masas desorganizadas que se movilizan sin eje y sin nada, más que anclado en el enojo termina, claramente los ejemplos europeos, en nada. Decía Lenin: No hay revolución sin teoría revolucionaria, negar eso y la lucha de clases es negar la historia y las revoluciones históricas en la humanidad. Europa niega eso, justamente. El muro no cayó del lado socialista solamente, le cayó al capitalismo como modelo teórico revolucionario y hoy pagamos eso que pasó hace ya 23 años. Pagamos digo porque la crisis arrancó en 1997 y aún hoy está en ascuas, pero no explota. Cabe aclarar que me gustó la nota, es como dijimos antes hablando: necesitamos pensar. Creo que el escribir para hacer pensar es un ejercicio que nos han querido sacar, la discusión se transformó en pelea y calumnias mediáticas y ya no se construye, todo lo contrario, se elimina. Esto no tiene nada que ver con el gobierno de turno, al contrario, creo que es este proceso y el Latinoamericano (sin decir que estos sean o no revolucionarios, ya que aún falta esa "conciencia") ayudan al debate y a recuperar las charlas, las calles y lo público como forma de construcción. Un abrazo, Darío.
Ezequiel Curzio
10 marzo, 2013 at 5:21 pm
Estimado Jorge, muy buen análisis. En Zárate esta sucediendo, en algunos casos, este fenómeno del empleado de fábrica bien remunerado que se siente de otra clase, sin serlo.
Pienso que la división de clase social sigue siendo la misma. Para decirlo de una manera sencilla, siguen siendo las siguientes: Los que tienen el capital o el Poder ( ej los Roca), los que trabajan todos los dias (el obrero, el administrativo, el profesional indep etc) y los que no tienen trabajo. (en algunos casos viven de subsidios mechados con trabajos esporádicos).
Hay casos intermedios como algunos que trabajan poco, tienen alguna renta pasiva (como alquileres) y se dan algunos gustos de clase alta.
El caso del “Peronismo de Peron” y “Peronismo Kichnerista” ahora “Cristinista” tienen diferencias y similitudes. El primero construyo Poder con la clase trabajadora y los mas empobrecidos, fue revolucionario en el sentido de los logros que obtuvo para una clase postergada, hasta ese momento. Enfrento al Poder de los grupos empresarios y trabajo fuerte por el Nacionalismo. Sus lideres ( Evita y Perón), provenían de sectores bajos y postergados. No construyeron una estructura empresarial ni mediática para si mismo, si, construyeron un Liderazgo y un Poder político hasta ahora inigualable. Defendían a la clase trabajadora pero no tenían un discurso de izquierda. Perón era militar.
El “Peronismo Kirchnerista” también construyo Poder obteniendo logros para la clase trabajadora, pero ya no es revolucionario, en ese sentido. Construyeron Poder mediante la utilización de la prensa a travez de la palabra, dado que a ellos no se les conocía logro alguno. No provienen de clases postergadas. No son militares pero nunca fueron de izquierda, solo lo son en los discursos. Son clasista para construir poder Politico, pero su enfrentamiento contra las corporaciones, a diferencia de Peron, no es para beneficiar a los trabajadores, sino para entrar ellos o su entorno en el negocio grande.
En conclusión, el Peronismo Kirchnerista, no es clasista ni de izquierda ni revolucionario, solo se hace. Una pata importante de su Poder, es su exposición mediática (apuntalada por algunos logros). A Perón el imaginario colectivo Argentino lo va a recordar siempre .
Vamos a ver nuestra historia cuanto va a recordar a los kirchner. El tiempo dirá.
Jorge Collado
10 marzo, 2013 at 12:49 am
Con respecto al empleado de Toyota es un modelo del trabajador que accede a una buena remuneración, como podría decir Monsanto o Tenaris!! No hay otra intención. El concepto de lucha de clases es un concepto teórico no una categoría, pueden cambiar muchas cuestiones pero La historia de la Humanidad es la historia de la luchas de clases. Esto es un concepto que no se puede negar como no podría negar la existencia del inconsciente.
Pamela
10 marzo, 2013 at 12:44 am
Caffaro habla de plusvalía? y obvio no debe tener idea de lo que significa el termino! Acá Collado utiliza el termino como me lo enseñaron en la facu!
Jorge Collado
10 marzo, 2013 at 12:42 am
Juan da gusto intercambiar opiniones con vos. En principio aclaro que estos son conceptos teóricos que cuando los pasamos al terreno podemos cometer el erro de confundir mapa con territorio. Esto porque es un análisis que no contiene a las personas. Las burocracias del poder generan esas contradicciones, por eso los verdaderos procesos revolucionarios consideran que los modelos son superadores de los hombres que lo llevan adelante. Obviamente te doy la razón en muchos de los aspectos que vos estas pensando. Segundo Imperio y Multitud son conceptos de Tony Negri, una forma de entender como se organiza el mundo después de la caída del muro. Al perderse el balanceo entre los países del este y los aliados, el capitalismo declara la caído de todas las ideologías y el triunfo del capitalismo, entonces el imperialismo como fuerza se convierte en Imperio establecido y único, su punto de oposición es la multitud. Es posible que el termino oligarquía esté medio demode, voy a coincidir con vos y sí obviamente esa clase que ostenta el poder de la superestructura, está compuesta por los burócratas sindicales y políticos y de negocios de amigos y también por los terratenientes de siempre que viven de sus rentas familiares y también por las multinacionales que son el arma de control del imperio. Saludos y gracias por tomarte el tiempo de leer y comentar, así da gusto.
Susana
9 marzo, 2013 at 5:09 pm
Si el kirchnerismo es clasista o no, no es lo que más preocupante, sí lo es la rapidez con que tanto la familia kirchner como sus allegados han progresado a costilla del estado para formar parte de la oligarquía terrateniente, dueña de medios y corporaciones a la que dice combatir
Martin Costas
9 marzo, 2013 at 3:29 pm
Habria que preguntarle a Cáffaro que entiende por plusvalia o a lo mejor según su visión se refiere a incrementar o darle valor agregado a algo , cómo por ejemplo a seguir haciendo crecer su patrimonio a base de todas las veces que hizo algun que otro currito.
Ludmila Graciani
9 marzo, 2013 at 3:26 pm
Se nota que nunca los has escuchado al Intendente hablar entonces , o a lo mejor sos un Caffarista obsecuente que necesita ocultarse detrás de un pseudónimo para atacar a los demás.
Juan de los palotes
9 marzo, 2013 at 3:05 pm
Es interesante el tema, aunque me parece un poco arcaico el análisis. Vos decis que “hay dos clases sociales: la oligarquía terrateniente y las personas que son dueñas de corporaciones por un lado, y la gran mayoría de la población, que son aquellos que viven de su trabajo.”
Me gustaría que aclares cual es el concepto de “oligarquía” terrateniente, si incluís a Cristóbal López, Lázaro Báez, Moyano y sus campos en la zona de Henderson, Ciccone, etc dentro de esa categoría sociológica y si, desde sus advenedizas riquezas su patrón de comportamiento con las masas trabajadoras y sus dependientes es el mismo que el de los Ayerza, Atucha, Tornquist, etc.
Antes utilicé el término arcaico para referirme a la aplicación de categorías de siglos pasados a casos contemporáneos. Porque también te referís a quienes ejercer o pertenecen “al poder del imperio vs– miembro de la multitud” y me hace acordar a Beatriz Sarlo, cuando habla de un próximo cambio de régimen, como etapa post kirchnerista ya que , para mi, el imperio al que vos te referís tiene menos poder de fuego y advierto que el gobierno es el que lo aumenta, en desmedro de normas constitucionales y republicanas que se dejarían de lado en este próximo cambio de régimen.
Para mi, la libertad del individuo es un valor supremo en si mismo, y no hay “welfare state” que pueda, so pretexto de garantizar determinados servicios y garantías sociales, limarla en lo más mínimo.
Discrepo con tus conceptos en torno al supuesto frente que le hace el kirchnerismo a las corporaciones nacionales.
Creo que, por el contrario, nunca desde la apertura democrática del 83, se ha visto consolidar un proceso de concentración económica tan grande como ahora. Ni que hablar del progreso de grupos económicos afines (Lázaro Baez, Cristóbal López, Electroingeniería, Cirigliano,) y apropiación de sectores estratégicos por parte de estos y otros grupos –nacionales y extranjeros- amparados por un “colectivo social” como el kirchnerismo.
Me parece, reitero, que el enfrentamiento del kirchnerismo al imperio no existe. Existe un doble Standard para el análisis y para comunicar decisiones y una política comunicacional férrea que confunde y utiliza categorías de las dos caras de una misma moneda, mientras se hace lo que se dice que se combate. El ejemplo de la apropiación de medios mientras se debate la “desinversión” es un claro marcador.
El peronismo ha sido pródigo en decir que enfrentaba un imperio mientras creaba otro. Jorge Antonio con Perón, Spadone con Menem, entre otros, son un ejemplo de lo módico que quedaron frente a la práctica que introdujo Néstor Kirchner, en que sustituyó el porcentaje por –directamente- parte del paquete accionario de la empresa.
También te digo que tu análisis es arcaico porque habla de la lucha de clases y deja de lado la movilidad social, concepto que en Europa hace tiempo que el progresismo se apropió de él, mientras que acá se sigue hablando de la lucha entre clases.
Yo atribuyo a eso el comportamiento del obrero automotriz frente al que no tiene trabajo.
Abro un paréntesis. En varios comentarios tuyos, tratás el tema del empleado de Toyota. Me gustaría saber porqué le otorgás esa importancia, si considerás a la automotriz un emblema como lo fue el frigorífico, o las Cooperativas Meteor, Martín Fierro, en su momento?
Volviendo, gracias al trabajo y a una remuneración fija, muchas personas dejan la clase social de sus padres para acceder a otra clase social y puede ser ascendente o descendente (el caso del que se queda sin trabajo), sin que eso implique cambio en la mirada de un sector a otro: obvio que puede generar rispideces pero no de la magnitud que vos le conferís.
Yo creo, por otra parte, que la pertenencia a una clase social no está determinada solamente por el nivel de ingresos. Es posible encontrarse individuos ganando mucho más o mucho menos que la media de la gente que pertenece a la misma clase social que ellos.
Es fácil verlo en Zárate. Un joven emprendedor de una pyme local o un profesional o un comerciante próspero, nuestro intendente, algún ex diputado o ex senador local, o jefe de repartición pública de organismo nacional en Zárate, pueden tener ingresos muy similares a numerosos miembros de clase superior, sin que por esto pertenezcan a ella.
El consumo ostentoso puede servir a un miembro de una clase inferior para identificarse con la clase superior. El “standing” da idea de jerarquía social exteriorizada por el poder de compra. Eso se ve en el sector inmobiliario. Mirá estos detalles: los cambios de fachadas de algunas casas de funcionarios, quienes cambiaron la casita en calle de tierra por pisos en Capital Federal, el campito, la chacrita, la isla, la bodega, inversiones, registros de la propiedad automotor, etc.
Para aquellos que no llegan a tanto, y que deciden postegar la casita o el lote, el autito, es un buen sustituto y les permite mostrar algo rápido.
Pero hay un fenómeno que también va de punta con lo que vos decís. Y se puede ver como en Justa Lima, es más frecuentado por gente de los barrios más periféricos, llenándose de electrodomésticos y panchos, mientras la población más tradicional prefiere continuar comprando en los almacenes de barrio.
Concluyendo, creo que el sistema social hoy es un entramado mucho más complejo y no puede pretenderse reducirlo a categorías de por lo menos dos siglos atrás. Tambien me parece falso sostener que la oligarquía está integrada por la misma que la integraba en el 45. Y creo que sería más riguroso que un sistema de integrantes de la burocracia político-sindical-y de negocios de amigos pasen formalmente a formar parte de ella. Abrazo.
jorge 13
9 marzo, 2013 at 1:51 pm
LA NOTA EXELENTE.. EL COMENTARIO TUYO DE CAFFARO CUALKIERA...
Alejandro Peralta
9 marzo, 2013 at 12:12 pm
Plusvalia es un termino empleado por nuestro Intendente Osvaldo Cáffaro cuando se la da de Socialista a pesar de ser un mercenario de la politica y un panqueque que se vende al mejor postor.
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