Bien lo saben los gobernadores de nuestro país. Es difícil gobernar sin el apoyo de la Rosada, sobretodo porque el esquema de fondos coparticipables es más discrecional que automático. Pero cualquier gobernador que aspire a llegar a la Rosada (no a pedir fondos sino a sentarse en el sillón de Rivadavia) sabe también que debe marcar el terreno. Y, por ese carril, parece caminar este año Daniel Scioli, que logró reinstalar un debate antiguo para recrear una pelea política de vigencia actual.
Por María Julia Oliván ( Borderperiodismo - www.mariajuliaolivan.com.ar)

La semana pasada el Jefe de Gabinete de Ministros de la Provincia, Alberto Pérez, fue el que inició la discusión mediante la carta que le envió al titular de la Cámara de Diputados, Julián Dominguez.
Todos los funcionarios enrolados en su espacio político sostuvieron un debate duro por el reparto de fondos. Desde Nación, saltó Amado Boudou, quien tildó de “cobarde” el reclamo por fondos y le pidió al Gobernador que explicite sus diferencias con el gobierno central.
Esta semana, la orden fue aquietar las aguas.
El titular del Banco Provincia, Gustavo Marangoni, salió a decir que es justo el reclamo por la coparticipación pero que Scioli sigue perteneciento al proyecto kirchnerista.
El ala dura del sciolismo parece ya armada para dar pelea cada vez que se plante la batalla. Alberto Pérez y la Ministra de Hacienda, Silvina Batakis, llevan la voz cantante.
Detrás de ellos los funcionarios que militan en La Dos y en la Juan Domingo van a ser claves en el posicionamiento político más duro del sciolismo en el año que se viene. Si en enero empezaron así, ni qué pensar qué se van a decir en junio.
Pero hay otra pata del asunto, es si ¿tiene razón Scioli en reclamar?
Pareciera que sí. Con la coparticipación federal sucedieron dos cosas fundamentales.
Una es que las provincias han recibido en 2012 dos puntos menos que en años anteriores en concepto de fondos coparticipables. Ese porcentaje fue de 19,3 el año pasado, mientras que en 1995, cuando se creo es sistema, llegó al 25.
La otra cosa que sucedió es que de la cantidad de recursos coparticipables, Nación disminuyó el porcentaje que es automático y subió el discrecional. O sea que decide según el caso si envía o no esa ayuda. Los recursos que reciben las provincias en forma discrecional desde Nación pasó del 2,5% promedio en la década del noventa al 5% en 2012.
Osea que si sumamos todo tipo de transferencias, la provincias perdieron en 2012, 4,5 pp de la recaudación tributaria nacional, con relación a lo que ocurría en los años noventa.
El sciolismo puso primera, el kirchnerismo más duro no bajó la apuesta y, se podría decir que con esta pelea, el año electoral arrancó oficialmente.
