
Poco parece importarles a los zarataños la idea de cambiar la basura por espacios verdes. Lo hemos notado claramente el domingo pasado, cuando “Manos a la Obra”, “Queremos una Reserva Natural en Zárate” y ” Zárate sin Basura” organizaron la pintada de murales en las paredes del Club Belgrano.

Colaboradores y vecinos, ilusionados por el cambio, debieron afrontar la idea de trabajar con pésimas condiciones de salubridad. Bolsas de basura, electrodomésticos arrojados a la intemperie, o resistirse al humo de aquellos que queman cables para obtener el cobre, son solo algunos de los ejemplos de los cuales debiera ocuparse la Municipalidad, y no solo en tiempos de elecciones.

Y trabajar en este estado no se traduce únicamente en enfermedades. El crecimiento de los pastizales en dicha zona, y el poco mantenimiento que se le destina, también favorece a la delincuencia y vandalismo. Un claro ejemplo es el Parque de la Cruz, ubicado a pocos metros de donde hacemos referencia; un espacio que era de las familias años atrás y el cual ya nadie quiere ocuparse. Prácticamente abandonado, con vecinos que lo mantienen cada tanto y que sueñan con recuperarlo, el lugar aún conserva varios bancos rotos y postes de luz sin su luminaria necesaria.

Estamos hablando justamente de un total de 64 has, ubicadas ni más ni menos que a 10-15 cuadras del centro de Zárate. Un ambiente, como hace mención Hugo Zapata (guardaparques), con una flora y fauna que no se ve en otros lugares; y especies de aves exclusivas y pocos usuales de esta zona, que no pueden apreciarse en la ciudad.

¿Será que no nos queremos poner los pantalones y asumir los errores que cometemos, o bien, es más fácil echarle la culpa al que tenemos al lado? La responsabilidad es de todos, y cuando todos la tengamos, ahí cambiaremos como sociedad. Mientras tanto, y comos suele suceder, todos somos opinólogos desde nuestras casas, cuando verdaderamente el cambio esta afuera.






