Terminal Kirchner: desidia, abandono... ¿Monumento a la corrupción?

Carlos Riedel28 agosto, 2018

Por Luis Sellán... El 18 de octubre del 2015, en plena campaña electoral, fue “presentada en sociedad”, la terminal de ómnibus de larga distancia: Néstor Kirchner. Presentada con bombos y platillos y con la presencia de funcionarios nacionales, provinciales y obviamente locales, con el intendente Cáffaro a la cabeza. Fue anunciada como el punto de partida de la ruta al Mercosur.

La “inauguración” se hizo en el marco de una polémica entre el intendente municipal y la diputada provincial Sandra Paris, quien dijo que la obra-aunque terminada-nunca se inauguraría porque no se obtendrían los permisos para abrir el paso a nivel y además no se podría habilitar una entrada desde la ruta 6. Ubicada en un lugar de difícil acceso, en especial para colectivos de gran porte desde la precitada autovía que conduce directamente a la rotonda que lleva al ingreso a la ciudad de Zárate y al complejo vial-ferroviario: Zárate Brazo Largo.

De este modo, desde hace más de dos años y medio, la prometida-ubicada en el predio dónde tampoco funcionó un Mc Donald, debido a la incomodidad del acceso- hoy se encuentra como un enclave abandonado, en franco deterioro, con un gran cartel que anuncia que allí funciona la terminal denominada: Néstor Kirchner, denominación no exenta también de polémicas. Anunciada también, en setiembre del 2015 por el entonces Secretario de Obras Públicas Pablo Giménez.

Otra polémica que generó la construcción de la terminal, de la apertura del acceso que va desde la calle Teodoro Fels, hasta Río Colorado y el paso a nivel al cual se le colocaría una barrera automática, que aún-la barrera- está esperando su concreción.

Este fin de semana tuve la oportunidad de acercarme hasta la postergada terminal y allí pude ver el estado de deterioro y lamentable abandono: Puertas trabadas con precarias maderas, las dársenas preparadas para el arribo de colectivos que nunca llegarán y un pobre empleado, que con temor me pidió que no sacara fotos adentro del edificio (ver fotos de afuera), dónde pudimos ver lo que serían las ventanillas de venta de pasajes, una futura cafetería, baños y el salón grande de espera.

Me fui, no quise comprometer más al laburante, pero con el sabor amargo de que la desidia-para ser indulgentes- puede ser la otra cara de la corrupción…o, quizás la misma corrupción.

Estaría bueno, como conclusión final, que nuestros ediles investigasen que pasó con semejante mamotreto de cemento que hoy pareciera ser un auténtico monumento a la corrupción.