El músico uruguayo Fernando Cabrera, uno de los máximos exponentes de la canción rioplatense contemporánea, volvió a conmover al público porteño en el ND Ateneo, donde presentó Intro, DVD que incluye un puñado de movilizantes canciones y una selección de poesías propias.
Por Romina Grosso (Telam)
Desde su particular modo de acompañarse con la guitarra en su búsqueda de llevar a una síntesis de la canción y "dejar que se defienda sola" (como él mismo define), Cabrera volvió a emocionar a los argentinos desde la hondura de su voz, la vitalidad de sus letras y la belleza de sus melodías.
Inspirado y ante la respuesta afectuosa de la audiencia, en esta nueva visita al país el artista que lleva 35 años de carrera compuso 250 canciones y registró 20 discos, hizo un recorrido por sus piezas más queridas (en su mayoría las registradas hace tres años en los estudios Ion de Buenos Aires y que forman parte del flamante material) y leyó junto al actor Daniel Hendler algunos de los poemas publicados en Intro.
Solo, sentado frente a su atril, Cabrera fue desgranando con ternura los infaltables Críticas (donde reúne todas las críticas que le hicieron a lo largo de su vida sus seres más cercanos), Diseño de interiores y Lisa se casó, canciones en las que sabe reírse de sí mismo y que también desata risas en la gente.
En el concierto de casi dos horas y en el marco de una intimidad inquietante, entonó un tema nuevo, Buena madera, dedicado a su hermano carpintero, y llegó a la profundidad de la mano de La casa de al lado, Las garras del corazón y su tema más conocido, El tiempo está después, canciones que fueron versionados por su colega Liliana Herrero, quien no se perdió de recital.
Con una simple cajita de fósforos dio lugar a uno de los pasajes más bellos de la noche y cantó Viveza, tema que de alguna manera sintetiza una búsqueda estética que viene amasando desde hace años.
Después de un aplauso sostenido llegó el turno de los bises: los elegidos fueron Palacio y sensibles versiones de dos temas de Luis Alberto Spinetta, Muchacha ojos de papel y el primer tema que Cabrera dice haber escuchado del Flaco, Tema de Pototo.
Una guitarra acústica y un bar imaginario en el que se sentó junto a Hendler para leer algunos de los 60 poemas recientemente publicados, alcanzaron para crear una noche memorable en donde la canción y la poesía florecieron en la voz de un artista que moviliza.
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