Por Ramón Vallejos ... En este momento aciago, parece mentira escuchar algunas voces críticas, que hasta hace poco tiempo eran incondicionales o lacayas del Poder Ejecutivo.

Aparecen también acciones de actores de diversos sectores insospechados de antimacristas, con actitudes que denotan una pérdida del poder que sobre ellos se ejercía, para mantenerlos a raya.
Así aparecen, “radicales cambistas” como Mario Cimadevilla, “peronistas” como Miguel Ángel Pichetto, industriales, productores, comerciantes, jueces, periodistas (incluso de La Nación o Clarín), supremos de la Corte, que ya están olfateando como viene la bocha (corta) y se animan a cuestionar cosas, que muchos veíamos, pero que ellos callaban, por conveniencia, política o económica.
“A cada chancho le llega su San Martín”, pregona el dicho popular y el pueblo que palpita, con su sabiduría infinita, en la cancha, en recitales, en el teatro y en el cine, en la plaza y en la marcha, trae de la mano y en su boca mastica “el hit del verano” que con fulgor atruena.
A partir de este síndrome del pato rengo que se está visualizando, la reacción popular se hará cargo de la vibración latente y presionará a través de la gente en la calle, los sindicatos y los movimientos sociales, a los representantes políticos que votamos al Congreso Nacional, para que desde allí se modifique la vigente matriz de “Cambiemos”, que trae: el atraso, la desocupación, la miseria, la desaparición de PYMES, comercios, industrias, la pobreza, la insalubridad, la pérdida de la educación pública, del trabajo y los derechos adquiridos, la caída del salario y las jubilaciones, depredación y entrega de los recursos naturales, persecución y muerte, precarización del empleo, liberación de los genocidas, corrupción de alto rango, falta de ética pública con cuentas offshore (evasivas, lavadoras, de origen oscuro), sideral deuda externa con negocios propios de los funcionarios, abandono de los adelantos logrados en Ciencia y Tecnología que permitían el desarrollo independiente de La Argentina, etc., etc.,etc.
La consigna del pueblo es terminar con la nueva triple A (atraso, atonía, atropello). ¡HLVS!
