Fue vergonzoso, rozó el escándalo, comenzó en el Centro de Transferencia zarateño con una multitud de pasajeros que querían regresar, el primer día del año, a sus hogares; continuó en Campana con micros repletos y mucho malestar para un servicio de transporte que sigue sumando críticas y pocas posibilidades que alguien se ocupe para que la situación cambie.

"A las 18.30 nos enteramos que el Servicio Expreso del Chevallier a Capital que sale de Zárate en el día de la fecha, iba a ser el último", le señaló una vecina a nuestros colegas de El Campanense Diario.
"O sea, subimos o subimos - subraya, haciendo la aclaración que desde ese aviso pasaron dos horas largas hasta que la unidad arribó - Venía repleto y el chófer de mala manera pedía que hiciéramos un espacio que ya no había".

"En Campana paró religiosamente en cada parada y seguía subiendo gente, como consecuencia el pasillo ya no daba para más y muchos tuvieron que hacer el trayecto pegados al parabrisas", remarca.
"¿Y la seguridad? y ¿el respeto al usuario?", se pregunta. "Nunca avisaron cuando sería el último servicio, había que estar en el momento justo y subir o subir", agrega.
"Es vergonzosa la forma en que viajamos hace años y nadie hace nada", dispara.
