No hablamos de tecnología, sino de como la realidad de Israel logra crear situaciones en el desarrollo de las personas que pueden llevarlas a logros y posibilidades no imaginables.
Cuando la joven de 21 años de quien contamos a continuación, y a quien llamaremos “A” (no podríamos dar su nombre verdadero aunque lo supiéramos) llego a Israel, tenia apenas un año y medio de edad.
“A” vino a Israel de San Petesburgo, con su madre y sus cinco hermanos. Su madre crió sola a los seis chicos y bajo condiciones económicas precarias.
En su temprana juventud “A” fue modelo, le encantaban las pasarelas, y su madre cuenta que en el colegio ya era la “chica estrella” que además se destaco por terminar con condecoraciones un bachillerato muy complejo que incluía cursos avanzados de física, idioma árabe, computación, teatro, matemática e inglés.
Y aún antes de enrolarse en el ejército logro terminar un primer titulo académico una vez más con destacadas condecoraciones.
Todos en Israel saben que el curso de pilotos de combate de la fuerza aérea del ejército de Israel es uno de los cursos más difíciles, complejos y un lugar a donde pocos llegan.
Pocos llegan a ser aceptados para el curso, pero de ellos un ínfimo número logra terminarlo y convertirse en piloto o copiloto de combate.
Cuentan quienes pasaron estos cursos, que los filtros son tremendos, y a cada rato van “cayendo” candidatos.
En los últimos días “A” recibió sus “alas” de combate, para convertirse en copiloto.
Es un logro impresionante, mucho más tratándose de una chica, y a más de uno esto le debería cambiar el estereotipo que tiene sobre “las modelos”.
(Gentileza latamisrael.com)

