¡Un Escalandrum se devoró al Teatro del Círculo!

Carlos Riedel25 junio, 2012

El escalandrun es una variedad de tiburón argentino, pero el escualo que rondó la tercera noche del I Festival de Jazz de Zárate es una especie que varió el "drun" por el "drum", que significa tambor en inglés, y se convirtió en ESCALANDRUM, el monstruo que dejó sin aliento y se devoró la escena de la sala "Vicente Primavera" a todo swing, a todo ritmo. ¡A TODO JAZZ!

"No puedo decir que sé de jazz... pero puedo decir que hoy se me metió en el cuerpo, me atrapó, me hizo torbellino la sangre...", nos decía una jovencita en el hall del Teatro, minutos despues de finalizado el espectáculo.

"Es increíble, cada día tocan mejor", le contaba a quien quisiera oírlo un evidente, por la canosa cabellera, veterano jazzero.

Este cronista perdió la capacidad de análisis de pronto o por "culpa" de ... y en el backstage con los protagonistas de la velada, solo se le ocurrió decir: "gracias por lo que nos dieron". El tiburón también lo había devorado...¡por suerte!.

No habían pasado más de 15 minutos de la hora señalada cuando seis siluetas fueron ocupando lentamente su sitio en el escenario entre el cerrado aplauso del público que colmó la sala "Vicente Primavera". Abajo y arriba, porque las dos plateas estaban cubiertas.

Nicolás Guerschberg en piano y arreglos, Martín Sívori en contrabajo, Martín Pantyrer en saxo barítono y clarinete, Damián Fogiel en saxo tenor, Gustavo Musso en saxo soprano y alto y " yo, Daniel "Pipi" Piazzolla, en batería", así presentaba al combo su carismático líder detrás de los cuatro cascos de su Yamaha. Así arrancaba ESCALANDRUM una noche memorable.

Dos temas originales en el comienzo: " Cumulus Nimbus", con un soberbio solo de Pantyerer y toda la magia en los parches de Piazzola; enseguida vino "Insonmio" y ya el tiburón se había deglutido todo sentimiento posible. La ovación era el claro testimonio.

Después vino el momento de navegar por las obras del último trabajo: "el homenaje al abuelo Astor- relata "Pipi", porque ya a esta altura es simplemente "Pipi"- los temas los elegimos por votación entre todos y hace muy poco nos enteramos que fue nominado para  los premios Grammy. Es una satisfacción para el grupo y una alegría para mis padres, además de una recordación a la obra del abuelo", reseñó y entonces "Piazzolla play Piazzolla", fue el centro de la escena.

La solidez de los vientos para "Lunfardo" y el paso a un tema "no tan conocido", anunciaba Piazzolla, y se venía "Vayamos al diablo".

¿La gente?, ya no entraba en su asombro y las manos tampoco alcanzaban para el saludo el final de cada composición.

"¡El bravo!", se generaba por actitud espontánea.

No eran una big ban pero por momentos sonaban como tal, tampoco eran solistas y sin embargo cada aporte dejaba trasuntar la riqueza individual.

"Milonga for three", " un hallazgo que tuve la suerte de interpretar con Paco de Lucía", recordaba "Pipi" antes que todo el despliegue instrumental volviera a hacer vibrar el ambiente que en un silencio admirativo, estaba abstraido como en el más ancestral de los ritos.

"Escualo", continuó la caravana. "Este tema se lo dedicó mi abuelo a su violinista Fernández Suárez Paz con quien tuve el halago de compartir una gira por Japón y me contó mil anécdotas de Astor", explicaría el líder, el escualo mayor, previamente.

"Primavera Porteña" , con un soberbio solo de Mariano Sívori en el contrabajo sería la antesala del tema de cierre: "Libertango" en una versión estremecedoramente poderosa, nutrida de solos que hicieron estallar centenares de aplausos.

Una platea de pie, arriba y abajo, el grito de "¡otra!" convertido en voz única y la ovación interminable pidiendo que esas casi dos horas de actuación no terminen nunca.

"Agradecemos a la Secretaría de Cultura de la Nación, a la Municipalidad de Zárate, a Florencia y Marcelo Dávalos, al Teatro del Círculo, a la iluminación y el sonido, verdaderos profesionales con los que trabajamos formando un gran equipo y a ustedes, público maravilloso por su calidez y afecto", fue la devolución de los artistas antes del bis con un estreno para Zárate:  "Camorra" y todo el poder de ESCALUNDRUM a modo de despedida.

"No puedo decir que sé de jazz... pero puedo decir que hoy se me metió en el cuerpo, me atrapó, me hizo torbellino la sangre...", nos decía una jovencita en el hall.

"Es increíble, cada día tocan mejor", le contaba a quien quisiera oírlo un evidente, por la canosa cabellera, veterano jazzero.

Claro era lógico, un Escalandrum se había devorado al Teatro del Círculo.

Un nada objetivo backstage

Habían pasado no más de treinta minutos de la finalización del show cuando este cronista pudo estar con ellos, los protagonistas de una sesión para la historia musical de la región y debo reconocer, no sabía que preguntar, estaba como los espectadores, absorto y feliz por lo que había recibido.

"Yo estoy sorprendido y feliz - me contesta "Pipi" Piazzola cuando se lo digo- desde que entramos al teatro todo estaba en óptimas condiciones. El sonido, las luces, sabíamos que iba a ser una gran noche", me señala con esa simpleza y la camiseta de River Plate puesta,  que únicamente los grandes suelen tener.

"Hoy ascendimos- juega risueño recordando al club de sus amores- entonces todo tenía que salir perfecto, como sucedió".

"Fue una gran experiencia, nunca había estado en Zárate y realmente la gente nos conmovió. De entrada nos dimos cuenta que estábamos en un lugar increíble, con un público soberbio y un teatro maravilloso con todos los condimentos para brindar un gran espectáculo. Buena acústica, sonido excelente y luces increíbles", agrega.

El pianista Nicolás Guerschberg se une a la charla para acotar: " de movida supimos que estaba por pasar algo bueno cuando vimos al público tan conectado, además el lugar se presta. La sala es hermosa y permite ese ida y vuelta con la gente que es tan importante para nosotros los músicos. Yo había estado en el encuentro que se hacía en Campana pero aquí vivimos otra cosa", señala.

"Esperamos volver pronto", me dicen casi al unísono en la despedida y tras las fotografías de rigor, el abrazo que es agradecimiento compartido, el de ellos por lo que les hizo sentir el público de la sala, el mío por todas esas sensaciones que despertó su música.

Y sí, la objetividad periodística se quedó en la vereda del Teatro del Círculo o me la comió el gran tiburón.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=Tg-bvZ9Z6r0[/youtube]

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=3b8jETXOXL8[/youtube]

4 comments

Comments are closed.