MúsicaDavid Bowie, el hombre que nos había acostumbrado a su muerte

Carlos Riedel10 enero, 2021

Por Hernani Natale... Hace cinco años fallecía una de las más emblemáticas, complejas e indescifrables figuras del rock. David Bowie fue un artista colmado de matices que capturó la mirada del mundo entero.

Como si se tratara del acto final de Lazarus, la nueva máscara que se había calzado apenas dos días antes, cuando celebró su cumpleaños 69 con el lanzamiento de su nuevo disco "Blackstar", moría hace cinco años David Bowie, el artista que construyó su obra a partir de diversos alter-egos y a los que luego sepultaba sorpresivamente como paso necesario para sumergirse en nuevos universos.

El camuflaje detrás de los personajes y las preguntas filosóficas también dan cuenta de la presencia de un artista único, cuyo objetivo no era convertirse en un virtuoso de la música ni sacralizaba al rock, sino que se planteó con éxito un cruce de diversas disciplinas para confeccionar un collage propio que interpelara a sus interlocutores desde distintos lenguajes.

Por ese motivo, cuando el 10 de enero de 2016 se conoció la noticia de la muerte del hombre que había nacido en el Reino Unido bajo el nombre de David Jones, la ficción y la realidad volvieron a mezclarse en la figura de Bowie, debido a que su desaparición física operaba como el final de una de sus tantas etapas artísticas, de acuerdo a las señales emanadas en sus dos últimos álbumes, "The Next Day", de 2013, y, sobre todo, el mencionado "Blackstar".

Las comparaciones demuestran que la muerte de Bowie, analizada desde el carácter que le imprimió a sus últimos años de carrera, no presenta mayores diferencias con la pérdida de contacto con la Tierra del Major Tom, el ascenso y caída de Ziggy Stardust o el breve pero imperecedero reinado del Duque Blanco, con su oscurantismo y fascismo a cuestas, por citar el derrotero que llevó al final de algunas de sus tantas encarnaciones.

"Hay muchas muertes si pensamos en Bowie. Esta fue la muerte definitiva, la muerte de David Jones, el hombre detrás de las máscaras. Pero el acto de la muerte se ha repetido a lo largo de su obra", expresó a Télam el periodista, escritor y poeta Juan Rapacioli, estudioso fan de este artista y autor del libro "Por qué escuchamos a Bowie".

Aunque remarcó que "aún existe una cosa de incredulidad por la desaparición del artista que siempre tenía un as bajo la manga", el escritor reconoció algunas señales que preanunciaban este desenlace si se realiza una lectura del viraje en la manera en que había tratado el tema de la muerte en sus últimas incursiones.

"En otros discos pareciera que trabaja sobre un escenario de la muerte como algo espectacular, con visiones del mundo que se destruye, esto de la distopía que a él le gustaba mucho. Pero llegando a sus últimos años, con la aparición de `The Next Day´ y, sobre todo, `Blackstar´, ve a la muerte de una forma más visceral, personal, hay algo de desafío y una pulsión de adelantarse", señaló Rapacioli.

Y acotó: "`Blackstar´ es el gesto de adelantarse a la propia muerte. En `The Next Day´ hay una especie de repaso por lo que hizo pero en `Blackstar´ ya hay algo mucho más confrontativo. Crea Lazarus, alguien que ya está en el Cielo".

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