Diario de un viajeroDavid, el guerrero de Israel...

Sebastian Galarza21 septiembre, 2019

La historia de David Boyadjian, una crónica dentro de la crónica itinerante del caminante.

Por Sebastián Galarza desde Guadalajara.México

David

La noche cae sobre Humahuaca.

El frio clima serrano se siente en la piel,quemada por el sol.Estoy parado frente a la estacion de colectivos,observando los andenes donde las combis y los buses se mueven hacia el norte y hacia el sur frenéticamente.

La mochila cuelga de mi espalda,ahora un poco cansad, y un letargo somnoliento se apodera de mi cuerpo.tal vez sea la altura de 3000 metros o quizás la necesidad de tirarme en algun rincón a dormir un rato.

De repente, veo a un muchacho que se acerca hacia mi y me pregunta si necesito un lugar donde pasar la noche.

Su estatura es mas alta que la mayoria de los pobladores del lugar (generalmente son bajos), lleva una gorra de beisbol en la cabeza, un abrigo de polar y un pantalón de  safari.

Calza zapatillas de running.por el color oscuro de su piel,pienso que puede ser un lugareño,pero enseguida me doy cuenta que hay algo distinto en él.

Después de debatir un momento con Gustavo- mi compañero de ruta-,decidimos ir al Hostel que nos ofrece el muchacho.

Él  nos acompaña.Caminamos las 4 cuadras que nos separan de la estación de buses y llegamos al portal de una antigua casa de adobe,con pardes pintadas de cal y puertas de madera de dos hojas.

Estamos en nuestra nueva casa.la hospitalidad del muchacho de la gorra es calida y desinteresada.

Tengo la sensación de estar en la casa de algun amigo.

Su nombre es David y nos trata como si fueramos viejos camaradas que regresamos de la guerra.

Es amable,solidario y en su actitud hay un dejo de familiaridad.

Acomodo la mochila sobre la cama de la habitación rústica y modesta,pero cómoda y limpia.

llaman a la puerta,es David que nos invita a cenar y nos convida con vino.Acepto sin dudar,me vendrá bien una comida caliente y un jarro de vino para aplacar el frío.

Entre charlas y vasos de vino,David me cuenta su historia,cuando la lengua se afloja y brota la confianza.

Hijo de padre armenio y madre judía, David Boyadjian,nació en Córdoba hace 28 años.

La vida que le tocó en suerte, ha sido dura.Abandonado por su madre cuando nació, quedó huérfano de padre en su adolescencia.

Trabajó como peon rural desde pequeño y fue adoptado por la madre de uno de sus hermanos paternos,pero la relacion nunca prosperó.

Así vivió , nómada en su primera juventud hasta que comenzó a viajar...a los 16 años .

Se fue solo a recorrer las provincias del oeste argentino,llegó de mochilero, a La Rioja y Catamarca.

Un año después, se embarcó en una aventura por la Patagonia,que lo llevó a conocer todo el sur argentino.

David es judio practicante y me explica que heredó esa religión de su madre.

Vive bajo los preceptos del Talmud y la Torá.

Un día,cuando oraba en la Sinagoga,leyó un cartel que invitaba a los jóvenes hebreos en la Diáspora,a regresar a la tierra natal de sus ancestros,a la Patria de Israel.

Sin mucho pensar,el hijo prodigo volvio a Sión...partió hacia Medio Oriente.

A su llegada,vivió y trabajó en un kibutz (comunidad que nuclea a hebreos de todos los lugares del mundo), en el sur de Israel.

Asi pasaba sus jornadas ,en la tierra de sus antepasados,viviendo en comunidad.

Hasta que llegó el llamado de la Patria.

El joven pastor cordobes,judío argentino,fue reclutado por el ejercito israeli.

Comenzaba una experiencia que le cambiaría la vida...lo enviaron a la localidad de Mevasseret Tzion, a un campo de entrenamiento en los territorios ocupados por las fuerzas sionistas.

Ahi aprendió  a cargar en su espalda a un compañero varios km por el desierto, a luchar cuerpo a cuerpo con sus brazos y sus piernas, a correr con un fúsil y disparar con precisión.

Le enseñaron como arrastrarse en la alambrada y a sobrevivir, haciendo fuego en una lata de gaseosa.

Un día,estalló el conflicto en la franja de Gaza.

Israel reclamaba los territorios ocupados por colonos palestinos.

La franja de Gaza y Cisjordania es una tierra permanentemente acechada y usurpada por los israelies, que pretenden expandir su territorio apoderándose de todo lo que encuentran a su paso y matando a todo aquel que oponga resistencia, aunque fueran mujeres y niños.

Con esta política, poco a poco intentan borrar a Palestina del mapa.

El Presidente Ariel Sharon, ordenó al ejército que expulsara a las familias de agricultores del lugar...y ahi fue David,como soldado de una unidad de infantería .

Me cuenta como fue que entró en combate por primera vez..."fue cuerpo a cuerpo" me dice.

Sus ojos negros se encienden,cuando recuerda el rostro de su enemigo y como lo pateó en la cara y le disparó a corta distancia...

Su adrenalina se transforma en tristeza y nostalgia,cuando relata la angustia de haber abandonado a un ser humano herido de muerte..."asi es la guerra" ,dice.

David fue herido en una emboscada con cohetes y artillería,mientras viajaba en un tanque al terminar una patrulla.

Me muestra la herida de metralla ,suturada en su cabeza....mira al horizonte y baja la vista al suelo...este joven-anciano lo ha visto todo.

Me doy cuenta que estoy frente a un guerrero.

Su historia me conmueve y me recuerda muchas cosas...me descuelgo una de las chapas de identificacion que llevo colgada al cuello y se la obsequio en señal de respeto y agradecimiento por contarme su historia.

David nació para ser libre.

Es un muchacho alegre, que canta en hebreo mientras barre el patio de su Hostel en la quebrada de Humahuaca.

Su voz se entrecorta cuando habla de "adonai",su Dios amado.

Sus ojos se humedecen,cuando recuerda a sus hermanos caidos.

El muchacho sencillo,que usa su kipa, debajo de una gorra de beisbol,me da un abrazo sincero cuando abandono su casa.

Siento una mezcla de añoranza y felicidad cuando me alejo del portal...siento que en la entrada de la Puna,dejé un amigo.

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