Diario de un viajeroCusco, crónicas de una ciudad... (un viaje por la realidad)

Sebastian Galarza19 mayo, 2019

El Cusco o Cuzco de acuerdo con el idioma quechua sureño, capital histórica del Perú. Una realidad que va de la mano de un pasado incaico, campesinos pobres y la guerrilla.

Por Sebastián Galarza desde Guadalajara.México.

Cusco

Llegamos a Cusco bien temprano por la mañana, como a eso de las 06 y 20.

Veníamos de la ciudad de Puno en un colectivo barato y destartalado. Un viaje incómodo y de sueño cortado.

Cuando bajamos en la estación de buses hacìa frío, otra vez el maldito frío serrano que se metía por todos lados.

Me cubrì la cabeza con un gorro de lana ridículo, de esos con orejeras y un pompón color marròn en la punta.

Era mi aliado para mantener el calor corporal, o por lo menos para que no se me escape del todo, por mi cabeza rapada.

Ahí entendí porque lo usaban los lugareños.

Tenía hambre. Comí un sandwich de pollo y un café como desayuno. Los rayos del sol fueron calentando lentamente a medida que se asomaban por el oriente.

Caminé por los alrededores buscando algùn transporte. Me acompañaba Chicho.

Celeste y Federico esperaban en un andén.Cargamos las mochilas en un taxi amarillo y viajamos hacia lo alto de la ciudad en busca de la direcciòn de un hospedaje, que conseguimos en la terminal.

Me sentía un poco cansado y aturdido por el apunamiento que traía de Bolivia, pero pronto me despejé al ir observando el contorno de la magnìfica y misteriosa cuidad imperial.

Antiguamente, Cusco fue la capital del imperio inca, y una de las ciudades mas importantes del Virreinato del Perú.

Declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1983, es también llamada "la Roma de América" y actualmente es el mayor destino turístico del país andino.

Dos leyendas incaicas atribuyen su fundación a su primer jefe de estado, un personaje legendario llamado MANCO CAPAC.

En ambas se afirma que el lugar fue revelado por el dios del sol INTI a los fundadores después de una peregrinación iniciada al sur del VALLE SAGRADO DE LOS INCAS.

Los CONQUISTADORES ESPAÑOLES supieron desde su llegada que su meta era tomar la ciudad del Cuzco, capital del imperio, para así poder dominar mas facilmente a esa raza guerrera e indomable.

La ciudad está rodeada por una antigua muralla militar inca de defensa llamada SACSAYHUAMAN, que era el bastiòn desde donde luchaban los nativos para defender de los ataques la ciudalela imperial.

Llegamos a las puertas de un hostal muy bonito y limpio, llamado CHINCANA HUASI, que en quechua significa LA CASA ESCONDIDA.

...Y estaba escondida nomás, bien apartada del centro y del bullicio de la colorida plaza de armas, igual que esas poblaciones serranas y alejadas de la capital limeña, que veía desde la ventanilla cuando viajaba para acá, abandonadas a su suerte en medio de la pobreza y el olvido, donde los campesinos mueren, por el hambre de la tierra, por la bala del ejército o el fusíl de la guerrilla.

El lugar era ideal para reparar fuerzas perdidas. Necesitaba descanso. Mi cuerpo y mi cabeza pedìan una cama, pero terminé haciéndole caso a mis piernas y salí, cámara en mano, mochilita con agua al hombro y libreta apuntador bajo el brazo, a robar imágenes y buscar historias para mis crónicas del viaje.

Me movían sensaciones profundas, más allá del simple ojo de un viajero.

Querìa ver más de lo que mostraban los folletos de información turística. Tenía ganas de saber lo que pasó en la sierra hace 15 0 20 años.

La reciente historia política del Perú me atrapaba y me obligaba a investigar, a costas del peligro de preguntar. No importaba, solo quería saber la verdad de los pobres y los mudos.

Así conocí a Ramón. Simplemente Ramón, el taxista sin licencia, sin apellido y sin rostro que mostrar en una foto.

El Ramón que conocí era el Perú representado en una sola persona, el Perú que calla, que aguanta y sonríe.

El Ramón del miedo, un anónimo, como esos miles que caminan por las calles o deambulan por las plazas con una historia desconocida que contar. Pero se callan, y nosotros no lo sabemos.

Ramón es un sobreviviente de la guerra que se libró hace poco tiempo ahí, en esa parte de la sierra peruana.

La guerra fue un conflicto entre hermanos. Una guerra de pobres contra pobres, de soldados contra campesinos y aborìgenes, que trajo más pobreza a la miseria, y un desarrollo esperado que nunca llegó.

Y lo siguen esperando, y así esperando mueren.

Cusco late bajo un manto de aparente tranquilidad y alegría, en el bullicio de extranjeros, que llegan a la ciudad en busca de aventuras y descubrimientos, rumbo al milenario Machu Picchu.

Pero bajo la algarabía de los bares que nunca duermen y de las fiestas en los lujosos hoteles sòlo reservados a los gringos con billeteras de dòlares, existe una realidad cruda y dolorosa, de una herida social que todavía sangra y que nunca cicatrizó.

El grupo comunista SENDERO LUMINOSO, es una organizaciòn guerrillera de ideología maoísta, que según el gobierno peruano, todavía sigue empeñado en asolar los parajes remotos del Perú profundo, allá donde las quebradas y las sierras tapizadas de selva quedan abandonadas a su suerte.

Ampliamente condenado por su "brutalidad", que, al decir de los grandes poderosos incluye violencia aplicada contra campesinos, dirigentes sindicales, autoridades elegidas popularmente y la población civil en general, es considerada una organización terrorista por el gobierno del Perú.

El grupo comunista fue fundado a finales de la década de 1960, por el entonces profesor de filosofía Abimael Guzmán, que daba cátedra en la Universidad Nacional san Cristóbal de Huamanga de Ayacucho (referido por sus seguidores con el pseudónimo de Presidente Gonzalo), cuyas enseñanzas crearon los fundamentos para la doctrina maoísta de sus militantes.

Es una organización que se separó del Partido Comunista del Perú - Bandera Roja.

La meta de Sendero Luminoso es reemplazar las instituciones peruanas, que consideran burguesas, por un régimen revolucionario campesino comunista, presumiblemente iniciándose a través del concepto maoísta de la Nueva Democracia.

En 1980, desató el conflicto armado interno del cual participó como principal agente hasta la captura de su líder, Abimael Guzmán Reynoso en 1992, y a partir de ahí sólo ha tenido actuaciones esporádicas.

La ideología y tácticas de Sendero Luminoso han tenido influencia sobre grupos insurgentes de corte maoísta como el Partido Comunista de Nepal y organizaciones afiliadas al Movimiento Revolucionario Internacional.

Ramón està sentado en la punta de la barra de un cafè, casi cayéndose de la silla.

Masca hojas de coca y mira desconfiado, porque aquì, "de eso no se habla.."

Cuenta que, "yo era un campesino, hace unos años, en el pueblito de ANDAHUAYLAS. Una noche, cuando todos dormían, llegó Sendero a reclutar combatientes para la guerrilla.

Yo no quise ir, sabes?, pero mas tarde el ejército me acusó de colaborar con los terrucos y les robò a mi familia las pocas vacas que tenìamos. Entonces, me fuì a la sierra con un fusíl y vestido de guerrillero. Esos "concha de su madre"... pura mierda eran los soldados. Abusaban nomàs..."
"Allá se vivìa maaaal, bastante mal se vivìa. Comìamos de los tarros que dejaban las patrullas del ejèrcito y en las noches montàbamos emboscadas en los caminos y las rutas. Se mataba bastaaaaante. Entràbamos en los puestos de frente nomàs. Esa "vaina" no era buena compadre..."

Una patrulla policial se detiene frente al bar y cuando me doy cuenta, Ramón desaparece.

Así como vino se fue, anónimo, invisible, clandestino.

Me hecho a caminar por las calles coloniales de piedra pateando una latita de cerveza achatada.

"Cusqueña", se lee en un extremo. Me quedo con una sensación de hambre por saber más sobre esta historia, tan misteriosa como el misterio mismo de esta gente y de su cultura.

Nadie habla ya de Sendero, ni en Cusco ni en Perú. Todos quieren olvidar, pero nadie puede hacerlo.

Los Incas supieron hacer florecer un imperio tan poderoso, que todavía se refleja en los muros mudos de piedra que dominan todas las construcciònes de la ciudad.

Cuando los conquistadores españoles entraron hace 5 siglos, triunfantes en la fortaleza de la mano de Francisco de Pizarro, quisieron demoler la ciudad hasta sus cimientos.

El muro inca era tan duro, que jamás lograron su objetivo. En vez de eso, construyeron una nueva pared española blanqueada con cal, sobre las ruinas de los grandes bloques de piedra de la cultura aborigen.

Hoy en día, los lugareños dicen que los muros tienen dos dueños. Desde el suelo hasta la mitad es el muro INCA, y desde la mitad hacia arriba es el muro de los españoles, el muro de los "INCAPACES".

Me resigno a cerrar la historia "Sendero" y continúo paseando y aprendiendo la cultura aborìgen del Inca.

Una vieja, sentada en los escalones de una iglesia, se tapa la lluvia con un plástico gigante. El rostro, surcado de profundas arrugas, es un reflejo del hambre y de la mano que pide monedas.

A su lado, los únicos ojos que me apuntan, son los de un perrito chiquito y empapado que tiembla de frío bajo el plástico agujereado.

Solo puedo contemplar la escena, en silencio. No dan ganas ni de sacar la cámara. El animal llora y la vieja ni siquiera tiene fuerzas para acariciar sus pelos empapados... (La pucha digo!!, mirà si será fiel el perro, hasta llora tú hambre cuando no te dan las fuerzas...)

En la vereda del frente, cruzando la calle empedrada, unos cuantos muchachitos de piel rosada y pelos rubios desprolijos, entran gritando a un local de MC DONALDS.

Toman cerveza, patean basureros, gritan y cantan en inglès. Por sus camisetas y su tono deben ser hinchas del UNITED.

Esos, a los que la prensa amarillista llama "hooligans", ni siquiera miran al costado, ignorando realidades mudas como la de las escaleras de la iglesia.

Asì también ignoran los turistas, las realidades que se viven en esta comarca de la tierra, en el "nuevo mundo" latinoamericano.

Esta parte del planeta fue y sigue siendo, 500 años después, la azucarera de la vieja Europa, endulzando las tazas de té britànico de las 5 en punto y el café saqueado de las selvas, en las mañanas neblinosas de New York.

Y aquì... aquì queda el suelo inútil, producto del monocultivo de la caña, traída en un barco por los españoles.

Aquí queda Cuba y Haiti, la Colombia desangrada y el Perù seco de todo, hasta el guano y el salitre se llevaron.

Aquìíse quedan los fantasmas, los muertos que viven mandigando las migajas de los países poderosos, para poder extender un poquito más, la agonía de sus vidas.

Viendo todo esto se comprende porque Latinoamerica es un hervidero de revoluciones, un caldo de cultivo de la guerrilla, un pesebre de espinas donde nacen y padecen los aborìgenes y los campesinos. Y todavía les dicen "dueños de la tierra"...

Los americanos del norte hicieron primero los países pobres y luego inventaron la ayuda, que no es tal, sino una especulación para seguir sumiéndolos en la pobreza.

Me doy cuenta que no es necesario saber solamente de "sendero". La verdad está escrita en las paredes, en las callecitas, en los puebluchos y en los barrios, en las caras de los niños , en las arrugas de los viejos, en los campos secos y en esta plaza del Cusco.

En el Perú, como en muchos otros lugares de la América aborigen, se producen los impunes asesinatos de la miseria.

De cada 10 000 niños que nacen en este país, 1200 mueren antes de los cuatro años, y de los que no mueren, casi todos quedan condenados a una vida sin escuelas ni zapatos, ni leche ni domingos ni juguetes.

El sol va acabando su viaje hacia el otro horizonte. De nuevo el frío me hace temblar los huesos y hundo mi cabeza en el ridículo gorro de lana con orejeras.

Reflexiono sobre las imágenes que descubrí este día, mientras contemplo un pequeño monumento que recuerda al indio TUPAC AMARU, en un rinconcito apartado de la plaza de armas.

Es una buena historia la de los Incas. Despuès de todo, ellos tambièn fueron revolucionarios...

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