DestacadosMiradas hacia el pasado ZarateñoParajes rurales con historia en el Partido de Zárate

Carlos Riedel8 noviembre, 2020
Dillon

Por Arq. Silvia Irene Baccino... Localizados en el Partido de Zárate varios asentamientos poblacionales de antigua data han logrado conservar hasta el presente los rasgos identitarios de origen: los ejemplos significativos de la arquitectura popular; las tradiciones locales auténticas y la armonía entre el paisaje natural y el cultural. La presente Mirada hacia el Pasado Zarateño refleja aspectos parciales de la historia de los siguientes parajes rurales: El Tatú; El Bagual y Puente Castex, elaborados en base a testimonios de vecinos e investigaciones recopiladas -en forma conjunta con el Lic. Sergio Robles- en la publicación “Parajes y Vecindades Rurales” - COLECCIÓN HISTORIA URBANA Y PATRIMONIO DE ZÁRATE.

Escalada

-Patrimonio arquitectónico de Escalada: Antigua propiedad perteneciente a la familia Ortiz, que funcionó como club social -

Introducción

El Partido de Zárate, creado en 1854, cuenta con una serie de parajes y vecindades rurales que, en diferentes momentos del pasado surgieron, a veces, con una identidad difusa e imprecisa y en otras ocasiones como referencia que se ha mantenido inalterable con los siglos. Sea en un caso o en otro, con el devenir histórico estos sitios han ido logrando especificidad a través de la construcción social que los hombres realizaron y realizan sobre el espacio geográfico en una tarea dinámica, de transformación permanente.

En varios de ellos, la presencia humana ha derivado en vecindades dinámicas que, en algunos casos, se extinguieron como Las Palmas perviviendo no obstante el nombre del paraje y que, en otros casos, permanecieron reafirmando su identidad, lenta pero progresivamente, como Escalada.

Escalada

-El Almacén de Rolo -

LAS PALMAS

LAS PALMAS

-Paisaje rural del paraje “Las Palmas” (Fotografías década de 2000)-

Las Palmas

-Cartel que señala el ingreso a la histórica estancia “Las Palmas” (Fotografía 2011)-

Esta Mirada hacia el Pasado Zarateño invita al lector a un recorrido, siguiendo el camino general de antigua data (hoy Ruta provincial N° 31) que los vincula con el Partido de San Antonio de Areco, a fin de conocer y/o recordar aspectos de la historia de tres parajes rurales localizados en este sector del Partido de Zárate: El Tatú; El Bagual y Puente Castex.

EL TATÚ

Este paraje está ubicado a unos dieciséis kilómetros de la ciudad de Zárate, próximo al límite con el Partido de Exaltación de la Cruz, y vinculado por la Ruta Provincial N° 31 con el Partido de San Antonio de Areco. En torno al núcleo de equipamiento constituido por la capilla y las escuelas se hallan localizadas varias estancias como “Santa Lucía”, “Las Tres Marías”, “Los Mirasoles” y “Zamora”.

El nombre de este lugar fue tomado de la voz pampa con la que se referían a una especie de armadillo -un mamífero con caparazón compuesto de numerosas placas, las más pequeñas en la cola, generalmente de color pardo y hocico alargado- que era abundante en esta región.

Durante el período de la ocupación española esta denominación pasó a identificar al paraje del extenso Pago de Areco que comprendía los actuales Partidos de San Antonio de Areco, Exaltación de la Cruz, Zárate y Campana.

Las referencias toponímicas más antiguas sobre el nombre Tatú se encuentran a mediados del Siglo XVIII cuando los padres jesuitas, propietarios de la Estancia llamada de Areco, agregaron a los puestos existentes otro con el nombre de Tatú o Tatuy, de corta existencia, pues luego de su expulsión en 1767, durante la administración de la Junta de Temporalidades -institución que administró los bienes de los religiosos expulsados- quedó en desuso. No obstante, la denominación del paraje persistió en el tiempo.

Durante la primera mitad del Siglo XIX, estas tierras pertenecieron primero a José A. Otálora y luego a la familia Insúa Díaz. Hacia la segunda mitad de aquel siglo, la propiedad de la tierra se fue fraccionando por las particiones hereditarias y nuevos propietarios accedieron a ellas. La intensificación de las explotaciones agropecuarias produjo un significativo aumento de la población rural, parte de la cual se conformó con el aporte de inmigrantes italianos: Andrés Gianfelice, Domingo Marina, Zungri, Ballerini, Iacavone, entre otros.

FIESTAS ITALIANAS DEL TATU

-Fiestas italianas en El Tatú. Primeras décadas del Siglo XX-

Sobre el particular, el Ing. Agrónomo José Bernardo Ibar, nativo de la zona del Bagual, brindó en diciembre de 2011 el siguiente testimonio al Prof. Sergio D. Robles: “Yo tengo cuatro abuelos que fueron extranjeros, uno Ibar, tenía el almacén de ramos generales en la esquina de Ituzaingó y Justa Lima. Mis abuelos Ibar eran de origen vasco francés, en cambio los Marina procedían del norte de Italia, mi abuela era tirolesa, cercana a Trieste, ellos estuvieron más relacionados con el campo. Se establecieron, primero cerca de San Fernando, luego se mudaron a Pilar y finalmente se establecieron en la zona del Bagual que está a cinco kilómetros de aquí (Tatú), hacia San Antonio de Areco. Deben haber llegado hacia 1890 y tuvieron cuatro hijos: dos varones y dos mujeres; era un gringo muy trabajador, vino con una bandada de italianos que se instalaron cerca unos de otros; tenían unas 20 cuadras que son 33 hectáreas, esa era la base de las chacras de ese entonces. Luego fue comprando campos a los otros italianos, llegando a tener unas 2500 hectáreas que arrancaban desde el río Areco hasta el Alto Verde. Algunos los compró después de la primera guerra mundial y recuerdo que uno de ellos lo pagó seiscientos pesos la hectárea, precio que se mantuvo hasta los años cuarenta. Las familias realizaban diversos trabajos, desde el amasado de pancitos de maíz, la huerta, el cultivo, (la siembra se hacía a mano) y la cría de animales como cerdos, vacas y caballos. Todo el trabajo era con caballos”.

Ibar señaló, también, que “en toda esta zona hasta el río Areco las propiedades fueron muy subdivididas, no así del otro lado, pasando el río Areco, en el Partido de Areco donde estaban las estancias de Gabino Tapia, “La Bamba”, el campo de Mariano Castex con 3000 hectáreas, Lavallol con más de 3000 hectáreas que estaba dedicado a la cría de caballos de trabajo, estaban los otros Castex, los Blanco, para el lado de Villa Lía, y estaba una heredera de Tornquist también con unas 3000 hectáreas, cerca de Villa Lía; en Zárate, en cambio toda esta zona, de lo que fue el antiguo Cuartel V, se establecieron muchas chacras, las de los Martinelli, Yacobone, Longo, Gianfelice y acá en el Tatú, Abal, que tenía un almacén”.

Para la población rural de entonces la creación de una escuela fue un hecho de importancia y el establecimiento constituyó un punto de referencia obligado en la historia del lugar. En efecto, en 1907, se estableció la Escuela N°16 “Fragata Sarmiento”; su primera preceptora y maestra de primer grado, con un total de 48 alumnos, fue Enriqueta Abal quien vivía en la zona y llegaba a caballo. Posteriormente, los docentes vivieron en la escuela. A fines de la década de 1940 se desempeñaban como directivos Olga Escola de Casassa y luego Marciano O. Urdinola.

Alicia Bochino, docente jubilada de larga trayectoria, recuerda que comenzó a trabajar en esta escuela hacia 1957, fue su primer trabajo como directora y maestra de grado.

Con gran emoción relató que: “Cuando llegué con una compañera, Elba Palacios, ambas con diecinueve años, teníamos miedo de vivir solas en la escuela, pero no había forma de viajar todos los días. Era la  época en que no había nada, había sólo un tren del Ferrocarril Urquiza que llegaba a Escalada a las ocho de la mañana y pasaba de vuelta a las once y media, pero nosotras no llegábamos a tomarlo; de Escalada al Tatú hay unos cuantos kilómetros, de modo que nos iba a buscar un sulky que nos llevaba, pero para volver -el tren había pasado-  teníamos que esperar allí a alguien que pasara porque por el Tatú no pasaba nadie; íbamos a Escalada y allí alguien tal vez pasaba, aunque había días en que no pasaba nadie hasta la noche y nos quedábamos desde las 12 del mediodía hasta la noche; un día, de la desesperación nos fuimos en la zorra del ferrocarril; pero así no podíamos seguir en pleno invierno, entonces la señora de Ustáriz nos ofreció una habitación en la Estancia “Santa Lucía” a cambio de que enseñáramos catecismo a todos los chicos de la escuela, que eran hijos de quienes trabajaban en su campo o en el de otros propietarios. De manera que llegábamos en tren hasta Escalada los días lunes y vivíamos en una casa de la Estancia de Ustáriz a tres kilómetros de la escuela, íbamos caminando o en el carro de los Basana, si pasaban por allí, y el viernes nos íbamos a Zárate como podíamos”. Para alimentarse, recuerda que “traíamos comida para el lunes y martes, pero como no había heladera, íbamos “muy frescas” por las casas y nos daban alguna mercadería o nos invitaban a comer”

Con respecto a la población escolar señaló que, por aquellos años, no era muy numerosa: “No concurrían muchos alumnos, solamente los que estaban cerca, no llegaban a treinta. La matrícula variaba por temporada, porque a veces venían a cosechar, venían los padres con los chicos, y los mandaban a la escuela, cuyo horario era de 8.30 a 12.30.  La Señora de Ustáriz proveía de todo el material escolar, en especial, para los hijos de la gente que trabajaba en su campo. Ella ayudó mucho. También, en un galpón de la estancia de Ustáriz se realizó un gran baile conmemorando los cincuenta años de la escuela. Para ello, hubo que sacar todas las bolsas que había. La cooperadora, que por entonces presidía Alfredo Gianfelice, tuvo mucha importancia en la organización de aquel festejo”.

Desde 1972 y durante más de treinta años ejerció la dirección de la Escuela Iris Juárez. Ella es la autora junto a Rosa Quinteros de un historial de que se editó para festejar el centenario de la misma.

Escuela 16 El Tatú

-Escuela N° 16 “Fragata Sarmiento” en El Tatú (Fotografía 2011)-

çAnte una demanda de la comunidad educativa de la Escuela Nº 16 y de los padres de alumnos de la zona urbana que deseaban que sus hijos continuaran sus estudios en una escuela de nivel medio con orientación agraria y en virtud de las gestiones del entonces intendente municipal Dr. Aldo Arrighi, en octubre de1985, se crea la Escuela de Educación Media Nº 1, que comenzó a funcionar al año siguiente, gracias a la generosidad de la baronesa Vladimira María Juana Catinelli de von Bernard a través de su administrador Alberto Tablado, quien donó el terreno de una hectárea y la construcción del establecimiento educativo.

En agradecimiento a aquel gesto, la escuela fue bautizada con el nombre del esposo de la baronesa “Carlos von Bernard”.

Carlos von Bernard nació en Argentina en 1889 (su padre llegó al país en 1870, contratado por la Casa Bracht y Cía, de la cual fue más tarde socio). Cursó sus estudios en el Colegio Goethe de Belgrano fundado por miembros de la colectividad alemana, entre ellos su padre.

Sus estudios secundarios los realizó en el Liceo de Karlrube Alemania, estudiando piano y canto en el conservatorio de música. Regresó a Argentina ingresando en el Regimiento N° 8 de caballería. Años más tarde, en Londres, realizó estudios superiores en finanzas y economía.

En el país desarrolló actividades empresariales y agropecuarias, siendo propietario de la cementera “Calera Avellaneda” y en Entre Ríos su estancia “La Peregrina” gozaba de prestigio por la cría de Aberdeen Angus. Junto con su esposa fomentó al desarrollo de la literatura, el arte y el deporte y contribuyó con numerosas obras benéficas. Falleció en la ciudad de Buenos Aires el 17 de noviembre de 1973.

Oratorio en El Tatú

-Oratorio “Nuestra Señora de Vladimir” (2011)-

Por último, el conocimiento de este pintoresco paraje no puede quedar completo si no se hace mención al oratorio de “Nuestra Señora de Vladimir”, lindero a la escuela agropecuaria. Donado al obispado de Zárate - Campana por la baronesa Vladimira María Juana Catinelli de von Bernard, fue bendecido el 8 de diciembre de 1987, día de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen, por el entonces obispo diocesano Alfredo Espósito Castro.

EL BAGUAL

Desde el Tatú, siguiendo varios kilómetros por la Ruta Provincial N° 31 (de tierra), rumbo a Puente Castex, se encuentra el paraje “El Bagual” nombre debido a un cacique, también llamado Minti, quien vivió en la época de la segunda fundación de Buenos Aires.

Según refiere José C. Burgueño -en su obra Contribución al estudio de la fundación y desarrollo del pueblo de San Antonio de Areco (1936)- dicho cacique y los indios sujetos a su autoridad fueron dados en encomienda por Juan de Garay al poblador Cristóbal Altamirano en 1582.

Los indios baguales que habitaron esta región eran pampas, con su vivienda de toldos y su alimentación basada en la caza, ocuparon en un principio tierras entre el río Areco y la Cañada Honda (hoy Partido de San Antonio de Areco) donde se levantó presumiblemente la reducción, hacia 1611.

Por una carta del gobernador del Río de la Plata Diego de Góngora, del año 1620, es sabido que la citada reducción contaba con 228 indios empadronados entre cristianos e infieles y que en el año de 1622 la reducción contaba con una iglesia considerada muy buena para aquel tiempo.

Por la misma fecha, se tiene conocimiento del referido cacique o de un sucesor con el mismo apellido que estaba cristianizado con el nombre de Juan y distinguido con el título de Don. Sin embargo, durante el transcurso de aquella década una epidemia de viruelas fue la excusa para que el cacique y su gente abandonaran la reducción, aunque por poco tiempo, ya que para 1628 estaban nuevamente sometidos.

La nueva reducción se ubicó en la banda sur del Areco en el actual Partido de Zárate. Un nuevo levantamiento del cacique terminó con su vida en manos de las tropas españolas que lo perseguían, en 1642. En base el padrón de encomiendas de Buenos Aires, levantado en 1677, se estima que una nueva fuga de los baguales determinó el fin de la reducción

Según parece, esta característica de desprenderse en reiteradas ocasiones del yugo español, tomando la alternativa de la vida libre en las pampas, hizo que se aplicara el nombre bagual al animal, vacuno o equino, que se había vuelto cimarrón.

Probablemente, el nombre de este paraje remite al lugar donde se estableció la reducción, próximo al arroyo homónimo, que vierte sus aguas al río de Areco. Cuando se conformó la estancia de la Compañía de Jesús, reuniendo propiedades de diversos titulares, las tierras de los baguales pasaron a formar estos dominios.

Los religiosos mantuvieron en ella un puesto con ese nombre y también designaron a la bajada o pasaje del Portezuelo, en el Paraná de las Palmas, al Este de la reducción y laguna del mismo nombre.

Las tierras de la zona del Bagual pertenecieron posteriormente a José Antonio de Otálora y luego a uno de sus hijos, hasta que en la década de 1820 fueron adquiridas por José Insúa Díaz.

Esta propiedad fue confiscada por Rosas en la década de 1840 y destinada a mantener caballadas para las tropas del gobierno. Para finales del Siglo XIX y principios del XX se establecieron nuevos propietarios, siendo uno de ellos, un inmigrante italiano de nombre Domingo Marini, más conocido por Marina.

Según testimonio de uno de sus descendientes, el Ing. José Bernardo Ibar, en el campo de su antepasado nacía la vertiente de la laguna y el arroyo del Bagual, que hacía un codo en un determinado tramo, provocando graves dificultades en el tránsito, ya que la traza de la actual Ruta Provincial N° 31 -vinculación como a se expresó con el Partido de San Antonio de Areco- quedaba anegada en determinadas épocas del año, siendo imposible pasar “aún a caballo”.

En la década de 1930 esta situación quedó subsanada cuando el gobierno provincial decidió elevar el terreno y construir el nuevo puente sobre el río de Areco.

PUENTE CASTEX

El río de Areco se forma mediante la confluencia de los arroyos de los Ranchos y del Huncalito, en el Partido de Carmen de Areco, y sigue su curso por el Partido de San Antonio de Areco, sirviendo de límite entre éste y Zárate y entre Zárate y Baradero, hasta su desembocadura en el riacho del Baradero, casi al final del mismo en el Paraná de las Palmas.

Como todos los ríos de la llanura pampeana ha pasado alternativamente por períodos de crecientes extraordinarias y de estiajes que agotaron completamente su caudal.

Así, por ejemplo, en 1830, cuando el general José María Paz tuvo que cruzarlo en su viaje hacia la prisión de Luján lo halló convertido en un torrente que hacía peligrar su vida. El militar despreció la clásica pelota de cuero vacuno y prefirió atravesarlo en su carruaje, lo que al fin logró “medio nadando”.

Puente Castex

-El puente Castex inaugurado en 1938 (Fotografía 2011)-

Para poder atravesar el río Areco durante todo el año el hacendado arequero Don Ireneo Castex Blanco construyó, en 1894, un puente de madera para hacer pasar las carretas desde sus campos ubicados en el Partido de San Antonio de Areco hacia Zárate, donde localizó su casa de verano.

En 1938 un nuevo puente reemplazó al anterior, pero unos ochocientos metros río arriba, siguiendo el antiguo camino rural a San Antonio de Areco, que es la actual Ruta Provincial N° 31, conservando sin embargo la antigua denominación popular.

Puente Castex

-El puente Castex inaugurado en 1938 (Fotografía 2011)-

Los Castex tienen su origen en el Río de la Plata con Francisco Castex, capitán de milicias en Cataluña, quien arribó a Buenos Aires hacia 1745. Contrajo matrimonio con la porteña Paula Delgado y Sanchéz de Velasco, teniendo por hijo, entre otros, a Alejo (1766-1841) nacido en Buenos Aires, que fue un destacado abogado y magistrado. Los últimos años de su vida se retiró a su campo de Baradero.

Su hijo Eusebio Alejo fue hacendado y militar y combatió junto al general Lavalle acompañando sus restos a Bolivia, luego de su muerte en la ciudad de San Salvador de Jujuy. Tras la caída de Rosas, recuperó su estancia familiar, en Baradero, que había sido confiscada.

Vicente Castex (1761-1846), otro hijo de Francisco, contrajo matrimonio con María Isabel Alcaráz, siendo uno de sus hijos José Fermín Castex (1815-1899), dueño de tierras en Areco. Acompañó -junto con su primo Eusebio Alejo- a Lavalle en todas sus campañas hasta su muerte.

Entre 1850 y 1854 fue juez de paz de Baradero. En 1869 fue miembro de la Junta Calificadora de Areco, siendo miembro propietario de la Mesa Electoral de Areco para las elecciones nacionales de 1870. Entre 1871 y 1872 fue juez de paz de Areco. Contrajo matrimonio con Toribia Blanco (1842-1863) de cuya unión nació, en Baradero, Ireneo Castex Blanco (1863-1945) casado con Josefa Abal y Carrión (1862-1944). Castex Blanco vivió en San Antonio de Areco, dedicándose a tareas rurales en su estancia “San Vicente”.

Luego se radicó en Zárate, viviendo en su residencia de la calle Rómulo Noya 874. Uno de sus hijos fue el dirigente radical Irineo Mario Castex, diputado nacional, a quien se le debe, junto al Dr. Horacio Pérez de la Torre, el proyecto por el que se creó el Hospital de Zárate.

Puente Castex se convirtió en un punto de referencia de la población rural como vía de comunicación y como lugar de diversión y de servicios, ya que a poca distancia del mismo, en jurisdicción del Partido de Areco, había un almacén o “boliche” donde se celebraban bailes, también había una carnicería, una herrería importante y en una lomada para el lado de Villa Lía, una escuela.

Algunos antiguos vecinos del lugar recuerdan también los chapuzones que, en los días de verano y siendo niños, se daban cerca de una de las cascaditas que se encuentran cerca del puente.

Paisaje Rural Zárate

Bibliografía utilizada

Baccino, Silvia Irene y Sorolla María Luisa: “Era una vez… Zárate”

Baccino, Silvia Irene - Robles, Sergio Daniel: “Parajes y Vecindades Rurales”. Colección Historia Urbana y Patrimonio de Zárate. De los Cuatro Vientos Editorial, Bs. As. 2012.

Parajes de Zárate

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Quinta La Jovita

 

 

 

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