Crónicas de Historia RecienteDestacadosNueva audiencia en la causa contra el médico represor Omar Edgardo Di Nápoli: “Hoy los 30.000 Desaparecidos están más presentes que nunca”

Carlos Riedel10 septiembre, 2019

La legisladora Patricia Moyano, acompañó a la “China” Biscarte y la profesora Zulema Contín, a la audiencia en la que brindaron testimonio para agregar a la causa que se le sigue al represor Omar Edgardo Di Nápoli, por privación ilegítima de la libertad, hechos cometidos durante la última dictadura militar.

La diputada provincial Patricia Moyano formó parte de la comitiva que acompañó a la “China” Lidia Biscarte en la ampliación de testimonios en la causa que se le sigue al médico represor zarateño Omar Edgardo Di Nápoli., en la causa que lo tiene como imputado por el Tribunal Oral Federal nro. 2 de San Martín, en la localidad de Olivos.

Di Nápoli fue denunciado en 2013 y encarcelado en 2016 tras las denuncias realizadas por Biscarte, que sufrió privación ilegal de la libertad, torturas y vejaciones, tras ser secuestrada por el terrorismo de Estado del proceso de Reorganización nacional que gobernó al país desde 1976 a 1983.

En la jornada del lunes se procedió a tomar el testimonio de Biscarte y de la profesora de Historia, Zulema Contín por parte de los jueces Walter Venditti, Daniel Cisneros y Eduardo Farah.

Por ese motivo Moyano estuvo acompañando a las mujeres y lo hizo junto al presidente del Concejo Deliberante, Ariel Ríos, la concejal Micaela Moran, la agrupación HIJOS y militantes de diferentes agrupaciones políticas, también participaron el Jefe de Departamento de DDDH del Municipio de Zárate, Juan Manuel Aolita, la Secretaria de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires, Licenciada en Psicología, Guadalupe Bassani y Cobeñas e integrantes del Centro de Asistencia a Víctimas de Violaciones de Derechos Humanos “Dr. Fernando Ulloa”.

En declaraciones a la prensa, la legisladora dijo “recordemos siempre la fortaleza de estas mujeres que enfrentaron en los años más oscuros de nuestra historia a quienes gobernaron de facto al país dejando heridas y haciendo estragos a toda la sociedad que aún hoy tiene que seguir buscando y llegar al objetivo que no quitaremos nunca de nuestro horizonte y que es el de Memoria, Verdad y Justicia”.

Moyano recordó que “durante ese oscuro período hubo alrededor de 215 víctimas en lo que se denominó el área 400 de Zárate-Campana”.

Biscarte había declarado ante la Conadep en 1984 la existencia de un médico en la sala de torturas que era el que permitía que se les siguiera aplicando los tormentos a los detenidos desaparecidos.

En posteriores indagatorias la vecina zarateña, que a éste médico lo había encontrado en el hospital de Zárate, pero no dio su nombre hasta el juicio oral de 2013, a poco de haber identificado a Di Nápoli “por su inconfundible voz”, según relatara ante los jueces.

El médico fue detenido en 2016 y permanece alojado en prisión, en tanto se amplía la indagatoria en la causa, hecho que precisamente se llevará a cabo entre esta semana y la próxima.

“Hoy los 30.000 Desaparecidos están más presentes que nunca” expresó Moyano.

Poder Judicial de la Nación

TRIBUNAL ORAL FEDERAL DE SAN MARTIN 2

FSM 27004012/2003/TO22

///vos, 5 de diciembre de 2018.

AUTOS Y VISTOS:

Para resolver en la presente causa FSM 27004012/2003/TO22 caratulada “DI NAPOLI, Omar Edgardo s/privación ilegal de la libertad personal y otros”, acerca de la prisión preventiva oportunamente dictada respecto de OMAR EDGARDO DI NÁPOLI, a la luz de las previsiones de la ley 24.390 según ley 25.430.

RESULTA:

1. Conforme surge del requerimiento de elevación a juicio formulado por el Ministerio Público Fiscal en la presente causa, se imputa al encausado:

1. Haber privado ilegítimamente de la libertad a Raúl Alberto Marciano, quien pertenecía a la Juventud Peronista, el 29 de marzo de 1976, cuando siete u ocho personas, comandadas por una persona canosa de aproximadamente 1,90 metros, irrumpieron en su domicilio de la calle Belgrano n° 825 de la localidad de Del Viso y sin mayores explicaciones lo ataron de la mano junto a su esposa Eva Raquel Orifici y los subieron a distintos vehículos.

A esa altura también les vendaron los ojos. Dentro del vehículo comenzaron a insultarlo y amenazarlo con que lo iban a matar por subersivo. Asimismo en dicho automóvil también se hallaba privado de la libertad Enrique Tomanelli. Los llevaron hasta la Comisaría de Escobar
y allí sin ingresar al edificio, los subieron a un celular con celdas individuales. De allí lo llevaron a Campana más específicamente al Tiro Federal. En un momento pudo sacarse la venda y eso le costó una golpiza. Ya en el interior del tiro federal volvió a quitarse las vendas y vio a muchas personas tiradas en el piso, además de a ratos sentía gritos cuando eran golpeados otros. A los dos o tres días lo conducen con un contingente a un camión descubierto los hacen acostar y los cubren con sábanas, de allí son llevados a un puerto donde los tiran en un lanchón y al cabo de unos veinte minutos son subidos a un barco –que a la postre resultó ser el Ara Murature­. En dicho barco fue privado de su libertad en condiciones inhumana y sufrió
interrogatorios en los que recibió golpes, en los interrogatorios los torturadores le preguntaban entre otras cosas: en qué organización estaba y los nombres de otros compañeros. Al cabo de alrededor de una semana lo sacaron del barco y apenas tocaron tierra fue subido a un camión y luego de un recorrido corto los bajaron de a uno por vez para ser torturados con picana eléctrica. Allí además de los militares se encontraba el aquí imputado Di Nápoli, a quien le decían el Dr., quien le puso un estetoscopio o algo similar en el cuello, revisó su estado de salud y luego continuaron con las torturas. Posteriormente fue llevado por distintos lugares que no puede reconocer donde lo torturaron hasta que finalmente en un camión lo
llevaron hasta el pozo de Banfield, donde por primera vez le sacaron las vendas y vio que estaba custodiado por policías de la Provincia de Buenos Aires. De allí fue llevado a Sierra Chica donde también fue golpeado y luego al penal de La Plata donde recuperó su libertad por
decreto del presidente de facto recién en agosto de 1982.

2. Haber privado ilegítimamente de su libertad a Francisco José Bugatto el 24 de marzo de 1976 cuando un camión del ejercitó con soldados y dos Ford Falcón fueron a su domicilio de la calle Belgrano N° 305, de la localidad de Zárate a buscarlo en horas de la madrugada. Lo llevaron detenido a la Comisaría de Zárate al otro día fue su hijo a preguntar por la situación de su padre y también quedó detenido. A las pocas horas un Sargento del
Ejército le tapó la cabeza con un género. Luego fue llevado a un celular con celdas individuales y al poco tiempo del traslado fue subido a otro celular con otras personas donde padece un simulacro de fusilamiento. Si bien no recuerda bien los tiempos sabe que pasó por el Tiro Federal de Campana, Los Piletones del Club Villa Dálmine y por el barco de la Armada Ara Murature y que en todos los lugares de referencia recibió torturas. Tanto es así que una vez que quiso defender a unas chicas que estaban embarazadas recibió una golpiza por lo que debió ser asistido en el Hospital de Campana. A los tres días fue llevado al barco Ara Marature donde recibió tormentos con picana eléctrica en el que participaba Di Nápoli en carácter de médico y recuerda que cuando terminaban de agredirlo, el imputado trataba de calmarlo diciéndole que no le iba a pasar nada.Bugatto estuvo unos treinta y cinco días detenido sin que su familia supiera nada de él y luego fue puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, previo pasó por el Hospital Militar de Campo de Mayo donde le realizan unas curaciones. A disposición del PEN estuvo alojado entre otras en la cárcel de Sierra Chica, en la Unidad de Mercedes y la de La Plata.

3. Haber privado ilegítimamente de su libertad a Luis Alberto Messa, quien militaba en la Juventud Peronista tendencia revolucionaria, el día 31 de marzo de 1976 en horas de la tarde, cuando personal del ejército lo detuvo a pocas cuadras de la comisaría de Escobar y fue llevado a esa dependencia, donde lo colocaron en un calabozo donde estaba solo. A las pocas horas le vendaron los ojos y lo subieron a un automóvil que lo llevó hasta Campana. Allí fue subido al barco Ara Murature. En dicho barco fue alojado en un camarote en la parte superior del barco y fue torturado en distintas oportunidades mediante el uso de picana eléctrica,  principalmente en las encías y en los testículos. En el lugar estuvo aproximadamente dos o tres días y sufrió dos sesiones de tortura con picana eléctrica cada 24 horas. En dichas sesiones de tortura participaba el aquí imputado Di Nápoli como asistente médico, controlando el estado de salud de la víctima para saber si se podía seguir adelante con los tormentos o no. Luego del barco fue subido en un celular y en el trayecto muy corto fue llevado nuevamente a Campana a un lugar donde lo sentaron contra la pared. La victima recuerda que parte del piso era de cemento y otra de tierra. Allí también estuvo unos diez días y recibió tormentos mediante golpes y patadas, pero no picana eléctrica. El decreto de pase de disposición al Poder Ejecutivo Nacional es de fecha 7 de abril de 1976. Allí tuvo recorridos en varios centros clandestinos como el pozo de Banfield y el Hospital de Campo de Mayo, luego fue llevado a las cárceles de Sierra Chica, Rawson y La Plata, siendo que recién recuperó su libertad en junio de 1982 en forma vigilada ya que una vez por semana pasaba un vigilante por su casa para ver como estaba, además de tener que concurrir él también a la Comisaria de Escobar.

4. Haber privado ilegítimamente de su libertad a Alberto Rubén Calvo, en la vía pública, en la intersección de las calles Mitre y Pellegrini, de la localidad de Zárate, Provincia de Buenos Aires, por personal militar que lo trasladó a la Comisaría 1° de Zarate. A la media hora fue vendado y recibió tormentos que consistieron en golpes de puño. A los tres días fue llevado a la fábrica militar de Tolueno Sintético ubicada en Campana. Desde allí lo llevan a una lancha que lo transportó hasta el barco Ara Murature, siempre vendado. En dicho barco había también unas cincuenta personas detenidas que sufrieron tormentos y las mujeres fueronvioladas. En el barco permaneció unos tres días donde padeció tormentos que consistieron en
golpes de puño, simulacros de fusilamiento, patadas, el denominado submarino seco con una bolsa de plástico en la cabeza y atado del cuello y submarino en un tanque de agua, atado de pies, siendo que lo sumergían en el agua. Cada vez que padeció los tormentos, el aquí imputado Di Nápoli, en su rol de médico controlaba si tenía el corazón más o menos bien para continuar con las torturas. La víctima relató que (quien resulto ser Di Nápoli) hacía lo mismo con las restantes personas. Del barco fue luego trasladado nuevamente a la fábrica Militar Tolueno sintético donde permaneció otros tres días. Allí fue colocado en piletas o tanques de agua a cielo abierto con otras personas, luego fue trasladado al Tiro Federal de Campana donde permaneció detenido cuatro días más. Posteriormente fue trasladado a la Comisaría de Moreno y luego de dos días llevado al Hospital Militar de Campo de Mayo, permaneciendo allí entre diez y doce días, lugar donde le curaron las heridas de la muñeca y la cabeza. Por último, fue detenido en la Unidad Penitenciaria N° 9 de la Plata hasta el 24 de diciembre de 1977.

5. Haber privado ilegítimamente de su libertad a Lidia Ester Biscarte, el 27 de marzo de 1976 de su domicilio de la calle Comercio N° 51 de la localidad de Zárate, Provincia de Buenos Aires, cuando varios hombres algunos con uniforme de militar y otros de civil irrumpieron violentamente en su domicilio, redujeron a la víctima con golpes y la subieron a la parte trasera de un Ford Falcón. De allí la llevaron a la Comisaria de Zárate donde padeció todo tipo de tormentos que incluyeron golpes de puño y el uso de picana eléctrica y le preguntaban si “china” era su nombre de guerra. Al día fue subida al baúl de un automóvil y llevaba a la Prefectura de Zárate donde la alojaron en una celda. Allí padeció tormentos de parte de una persona que le propinó diversos golpes (entre ellos patadas en la cabeza que la dejaron toda ensangrentada y le provocaron la pérdida de algunas piezas dentales). Asimismo, fue abusada sexualmente en una ocasión cuando la tiraron arriba de un sillón y uno de los represores le torció los pechos. Al otro día la subieron totalmente desnuda y tapada con un nylon a otro vehículo y la llevaron al Arsenal de la Armada en donde estuvo alrededor de una
semana. Allí la ataron junto con otra persona, que a la postre resultó ser Eva Orifici, a un palo fijo espalda con espalda. A los dos días las desataron y las violaron en varias oportunidades.

Asimismo, antes de ser nuevamente traslada fue sometida a tormentos con picana eléctrica en los que participaba el aquí imputado en carácter de médico, dado que el resto de los participantes la torturaban y luego de ello, Di Nápoli controlaba como se encontraba de salud la víctima a fin de establecer si podían o no continuar con la tortura. De hecho, en una de las oportunidades lo escuchó decir “seguí que todavía aguanta”. A la semana fue trasladada en un lanchón al barco ARA Murature. Allí recibió tormentos que consistieron en ponerle una bolsa de nylon en la cabeza y atarla de manos y pies y le arrojaban agua. Si tenía algo que decir debía mover las manos (este tipo de tormento fue comúnmente denominado el submarino).

También fue picaneada y además fue violada por alguien que la víctima supone que era oficial por cuando dirigía algunos interrogatorios. En el barco estuvo ilegítimamente privada de la libertad unos dos o tres días. Luego de su privación ilegítima en el barco fue trasladada por distintos lugares el Arsenal Naval de Zarate, el tiro Federal de Zárate y un chalet sobre el río.

En el Arsenal Naval fue nuevamente torturada y allí una vez que fue dejada en el suelo desnuda y atada escuchó nuevamente la voz de Di Nápoli que decía, luego de revisarla, “llévenla que está bien”. En el chalet al que fue llevada fue nuevamente violada por una persona que no puedo reconocer por encontrarse tabicada. Allí también fue revisada por un médico que le refirió a la persona que la había violado “seguí que aguanta hasta 320”. Allí estuvo unos cuatros días. Que luego de todo ese periplo fue conducida a Campo de Mayo en donde estuvo unos quince días. De allí fue llevada a fines de abril o principios de mayo a la cárcel de Olmos y luego a la de Devoto, recuperando su libertad recién en el año 1979.

6. Haber privado ilegítimamente de su libertad a José Alí, en la medianoche del día 24 o 25 de marzo de 1976, en el restaurante de su propiedad denominado “Gente”, sito en la calle Brown de la localidad de Zárate, Provincia de Buenos Aires. En esa oportunidad, ingresó a dicho sitio un sujeto vestido de civil, que se sentó en una mesa y le pidió un café y un Cognac. Cuando regresó José Alí para servirlo, vio un arma sobre la mesa e inmediatamente ingresaron personas vestidas de civil que portaban cananas militares. Bajaron las persianas metálicas del restaurante y pusieron a todos los clientes contra la pared. Allí chequearon los nombres de las personas con un listado que tenían. Le dijeron a Alí “vos sos el turco”, le ataron las manos y le pusieron una capucha, subiéndolo a un automotor en el asiento trasero, junto a dos personas una de cada lado. La víctima fue llevada a varios Centros Clandestinos de Detención de Torturas y de Exterminio, siendo dos de ellos, el arsenal Naval de Zárate y el buque “ARA Murature”.

Luego de recorrer un trayecto respecto al cual no puedo precisar ni el tiempo ni el lugar, lo arrojaron a un camión encima de otras personas. Llegaron a un sitio y aquí le quitaron las sandalias, su pantalón y la camisola que vestía y le introdujeron un fusil en el ano, que le provocó un dolor muy agudo.

Luego lo llevaron a lo que cree era un bañado donde le hicieron un simulacro de fusilamiento junto a otras personas, ya que pudo escuchar que uno
decía “soldadito de la patria no me mates” y a otro que decía “papá no llores”. Seguidamente lo comenzaron a patear y le pegaron trompadas, luego lo volvieron a subir a un camión y lo bajaron en una zona donde sintió un fuerte olor a humedad y había escombros, cree que era como un sótano o una zona debajo de un muelle. También sintió la transpiración de muchos hombres. Los empujaron por una especia de pasillo y alguien los castigaba pegándoles trompadas en el estómago, cree que con guantes de boxeo. Que hora después lo colocaron en una mesa de metal con el cuerpo desnudo y le arrojaban baldazos de agua y le aplicaron picana eléctrica en diversas partes del cuerpo (encías, fosas nasales, pene y testículos) y quienes lo torturaban se reían. Cuando le pasaban corriente eléctrica, ponían una almohada en su cara para que no se sintieran los gritos. Que esos mismos quejidos apagados los escuchaba de otras personas, y también se escuchaba la radio en frecuencia de Radio Nacional a todo volumen. Asimismo, José Alí no puedo explicar cómo un día después apareció en un sitio en el que escuchaba a lo lejos automóviles sobre una carretera y teros. Cree que el lugar donde estaba era un espacio cerrado, espacioso y se sentía olor a combustible (a la postre resultó ser el buque ARA Murature). Allí lo volvieron a golpear y un sujeto le colocó sobre la capucha una cinta adhesiva donde le escribió algo. Luego de varias sesiones de picana eléctrica se desmayó,
y al recuperar la conciencia estaba dentro de una metálica pequeña, con un orificio. Se pudo correr la venda y observó que había más cajas iguales donde decía “no poner mujeres aquí” el lugar donde estaba era un buque. Luego le hicieron un simulacro de fusilamiento. Le decían que los gritos que escuchaba eran de su mujer y su hija que las estaban violando. Respecto de estas sesiones de torturas expresó “en algún momento oí doctor, aclara que lo que escuchó fue doctor usted se queda o usted se baja y él dijo sigo con usted y regreso a San Miguel”. Si bien no puede unir las voces con las de otra persona, sí recuerda que había un médico presente (el aquí imputado Di Nápoli). En al menos uno de los interrogatorios en los cuales era sometido a pasajes de corriente eléctrica, escucho que con toda ciencia y seguridad decía “levanta levanta se nos va”. Estuvo allí por espacio de dos días, sin comer ni beber nada. Lo volvieron a sacar del lugar en un camión y lo introdujeron en el baúl de un automóvil, donde estaban una chica y
un joven llamado Miguel Valle. Permanecieron allí varias horas. Luego lo llevaron a una casa. Cree que allí estaba soló, porque no escuchaba a otras personas. Lo colocaron contra una pared con sus manos atadas por detrás. Allí pudo observar que un sujeto lo comenzó a quemar en los labios, fosas nasales y encías. Al ver esto, la víctima dijo “hermano, que estás haciendo”, a lo que esta persona, le respondía que no era su hermano y le propinó una dura golpiza. Sin recordar cómo ni cuándo, apareció en un camión, sin ser tabicado. Lo arrojan de ese vehículo, viendo que hacían lo mismo con otras personas, a las que tiraban aproximadamente cada 30 metros. Esto ocurrió atrás de la fábrica Monsanto, hacia el Río Paraná. Era al amanecer. Una vez que lo tiraron, se arrastró gateando hacia un alambrado, lo traspasó y cayó desmayado nuevamente del otro lado del mismo. Al despertarse se vio rodeado de vacas. Se incorporó y observó un jeep militar y a un militar que se dirigía hacia donde estaban los cuerpos que habían arrojado. Esta persona pisaba en los hombros a cada uno de los cuerpos tirados y puso ver como a dos personas que se movieron los remataba con un tiro
en la cabeza. Luego lo militares se retiraron. Ahí logró dirigirse hacia un rancho, vio salir a dos jóvenes, esperó que se vayan y luego se metió. Después salió y vio un arroyo en el cual se zambulló. Al escuchar el ruido, los dos jóvenes se acercaron y uno de ellos, lo reconoció porque iba a comer a su restaurante. Les solicitó que llamaran a su cuñado para que lo fuese a buscar. Luego su cuñado lo buscó y lo llevó a su casa. Cree que en total estuvo privado de su libertad una semana. Posteriormente, Santiago Departi (quien desapareció un año después) lo llevó a la casa de su suegra en Ingeniero Budge. Allí pernoctaba en la casa de un suboficial de Prefectura (Alberto Bardín) y luego se fue a vivir a Colombia con su familia. Mientras estuvo detenido tuvo contacto con “Toti” Hilkir y con Miguel Valle”.

2. Omar Edgardo Di Nápoli se encuentra detenido, en el marco de la presente investigación, de manera ininterrumpida, desde el 5 de julio de 2016 y su prisión preventiva fue prorrogada por seis meses a partir de su vencimiento, por lo que debe revisarse nuevamente su situación a la luz de los parámetros establecidos por ley 24.390, redacción según ley 25.430.

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