DestacadosMiradas hacia el pasado ZarateñoEl Bajo y el Puerto de Zárate

Carlos Riedel2 noviembre, 2019

Por Arq. Silvia Irene Baccino... El “Bajo” es el único sector amanzanado de la ciudad que llega al río, claramente definido por barreras naturales como la barranca y el Paraná de Las Palmas, y antrópicas, entre ellas, las trazas de los ferrocarriles desactivados, las industrias y el equipamiento portuario. Siempre desempeñó un rol significativo en los orígenes y desarrollo económico y social de Zárate. A través de breves referencias le hacemos conocer aspectos significativos de su evolución urbana y dado que, hoy, es un sector en proceso de transformación solo resta esperar que los proyectos previstos para este legado patrimonial, que hemos recibido y que tenemos la enorme responsabilidad de atesorar para las generaciones venideras, sean respetuosos de sus valores históricos, urbanísticos y arquitectónicos.

CALLE BAJADA AL PUERTO

Trazado del “Pueblo del Bajo”.

La primera traza urbana de Zárate, proyectada en 1827 por el agrimensor Manuel Eguía, comprendía 65 manzanas, abarcando según un plano de 1855 un total de 122. En 1864 fueron agregados a la traza del pueblo 300 varas (259,60 m.) de frente al Paraná de las Palmas, más las correspondientes calles, propiedad de Don Constancio Silvano, caracterizado vecino de la zona que impulsó numerosas obras que contribuyeron al progreso local.

Plano de Zárate

Tres años más tarde, en 1867, la Municipalidad solicitó al Poder Ejecutivo Provincial que el terreno bajo localizado frente a la traza fuese declarado perteneciente al pueblo y que se realizara una mensura del mismo, como paso previo a su delineación y amojonado. Esta tarea fue encomendada al agrimensor Pedro Pico y el 17 de julio de 1874 se elevó al Gobierno Provincial el plano efectuado a fin de gestionar su aprobación solicitándose, al mismo tiempo, autorización para realizar la delineación de la traza y ejido del pueblo del Bajo, invirtiéndose en ello hasta 30.000 pesos.

El Puerto

CALLE MAZZINI

La situación de Zárate, a orillas del Paraná de Las Palmas, fue uno de los principales factores en el proceso de formación del pueblo y de su posterior evolución económica y general.

Al delinearse la primera traza urbana ya existía una población establecida en las proximidades del río aprovechando las ventajas del puerto natural, uno de los más abrigados de la región litoral dado que estaba protegido por las barrancas por un lado y cerrado por las islas por el otro. El mismo presentaba por ese entonces, un gran movimiento comercial: entrada de arena, palos de sauce, frutas, maderas diversas y otros productos y con el correr del tiempo esta actividad fue intensificándose cada vez más.

Al crearse el Partido, el 19 de marzo de 1854, Zárate era uno de los principales mercados de madera en la Provincia de Buenos Aires. Por Ley, de fecha 3 de julio de ese año, se implantó el derecho de importación de productos de las islas por el puerto de Zárate estableciéndose, además, un sistema regular de comunicaciones que aumentó el tráfico fluvial y el movimiento económico local.

A fin de favorecer las operaciones portuarias se construyó un muelle muy rudimentario, participando en esta obra los vecinos, dueños de carros y, también, los presos que fueron facilitados por la Comisaría. Complementando la construcción del muelle se realizó el arreglo de la calle de “bajada al Puerto” (Mazzini primero y hoy Hipólito Yrigoyen).

Cuatro años más tarde, por ley provincial del 21 de octubre de 1858, se dispuso la ejecución de un nuevo muelle acorde a las crecientes necesidades locales, destinándose una partida presupuestaria a tal efecto. En esta oportunidad, se previó el embarque y desembarque de los productos por medio de una pasarela o planchada.

En el año 1871, un periódico bonaerense refleja los siguientes conceptos de su cronista sobre la zona portuaria y el pueblo: “… Oculto tras esas barrancas no ofrece al viajero más particularidad que un cómodo muelle, y un edificio que se destaca en la cúspide de su bajada principal. Algunos ranchitos diseminados a uno y otro lado de esta bella posición completan el panorama. Pero apenas se ha dejado atrás, una veintena de las primeras casas, Zárate aparece en toda su plenitud. Espaciosas calles, elegantes edificios, buenos hoteles, alegres quintas, comercio al parecer activo, aunque se nota poca animación en sus habitantes…”.

“La esquina sin ochava del Puerto”.

ESQUINA SIN OCHAVA DE MOLO

En 1873, el Puerto de Zárate quedó habilitado para el comercio interior como Aduana de segundo orden en el litoral de la Provincia de Buenos Aires. Fueron construidas, entonces, importantes edificaciones de apoyo a la función portuaria, entre ellos, el Viceconsulado Oriental y el Resguardo de Aduana, localizado en la esquina de las actuales calles Molo e Hipólito Yrigoyen.

Es este uno de los pocos ejemplos de arquitectura poscolonial o de transición existente en nuestra ciudad y el único en el “Bajo”; el mismo se fue conservando hasta nuestros días, si bien con importantes modificaciones para dar lugar a nuevas construcciones. El edificio del Resguardo de Aduana presentaba el típico esquema de local en esquina, sin ochava y con doble entrada, y una fachada rítmicamente modulada por simples pilastras.

El cornisamento muestra, aún, las rejas finamente trabajadas entre pilares. Hasta fines de la década de 1970, un sector de esta centenaria construcción se encontraba en pleno funcionamiento como vivienda y local, aunque necesitado de obras de mantenimiento y restauración.

Hoy, el deterioro y abandono total son sus características distintivas; existen propuestas de restauración de un sector de la fachada y la construcción de obra nueva para usos recreativos y de esparcimiento pero si bien la misma cuenta -desde hace varios meses- con dictamen favorable de la Comisión Municipal de Preservación del Patrimonio Cultural, Arquitectónico y Urbanístico del Partido de Zárate, por motivos no explicitados, no se han iniciado los trabajos a la fecha y ello es motivo de preocupación pues el deterioro se incrementa día a día y la destrucción total de este edificio patrimonial significaría la pérdida de un hito identitario de este sector tan significativo de nuestra ciudad.

El inmueble fue declarado de Interés Municipal por su valor urbanístico, arquitectónico, histórico y simbólico en virtud de la sanción de la Ordenanza N° 4115/13.

La arquitectura doméstica.

La arquitectura poscolonial predominó en las edificaciones de uso doméstico construidas en el sector durante el último cuarto del siglo XIX.

La misma se caracterizó por mantener algunos de los conceptos básicos de la vivienda colonial, como el de los patios que se suceden y las habitaciones rodeando los mismos, el acceso por un zaguán ubicado en el eje de simetría del conjunto, con una primera puerta maciza y una segunda con rejas muy trabajadas que conectaba con el primer patio.

Las rejas artísticas en ventanas y en los arcos de medio punto sobre los mismos y las esquinas sin ochava eran también, características de estas construcciones.

Las nuevas actividades radicadas en la zona generaron demanda de vivienda para las familias, básicamente inmigrantes, que se afincaron en el lugar. El “Bajo” se fue poblando de nuevas construcciones que respondían a los lineamientos de la arquitectura italianizante, configurando un espacio urbano que merece ser destacado no sólo por su calidad ambiental, sino también por reunir una serie de tipologías arquitectónicas propias de las primeras etapas de expansión del pueblo.

Las fachadas de los principales ejemplos de arquitectura doméstica se estructuraban en basamento, desarrollo y coronamiento, incluyendo elementos del repertorio neoclásico: pilastras lisas apenas insinuadas, aberturas rítmicamente ubicadas, guardapolvos rectos, almohadillado y guardas de molduras en el zócalo, dinteles y coronamiento alternando, en este último, las trasparencias de los balaustres con tramos de parapetos ciegos.

La calle Mazzini

CALLE MAZZINI 1920

En función de las actividades crecientes que comenzaron a nuclearse en la zona del “Bajo” desde fines del siglo XIX, las autoridades municipales resolvieron realizar el arreglo y ornamentación de la calle Mazzini, desde el muelle municipal hasta la calle 25 de Mayo. A tal fin designó una comisión vecinal, encomendándole la realización de las tareas tendientes a la concreción de las obras proyectadas.

Esta Comisión estaba constituida por los Sres. Oscar Molo, Pascual Varando y Mariano Ustariz, todos ellos vinculados a importantes establecimientos industriales y comerciales de la zona: la fábrica de papel, la fábrica de alcoholes y el depósito de cereales respectivamente.

El diario “El Debate”, en su edición del domingo 20 de enero de 1901, informa que las obras comenzarían a partir del día siguiente y en su crónica refiere: “…Según los planos confeccionados, la calle Mazzini será transformada en una verdadera avenida. A las veredas se les dará un ancho de cuatro metros a fin de que tengan no solamente comodidad para el tránsito sino también sitio para colocar plátanos a una distancia de ocho metros uno de otro. La calzada quedará de diez y seis metros, ancho más que suficiente para hacer de la calle Mazzini una espléndida avenida. La Comisión por su parte, tiene la mejor buena voluntad y desea terminar la obra a la brevedad posible. Los materiales que sean necesarios para el arreglo de dicha calle serán suministrados por la Intendencia… ”.

La construcción del muelle.

Hacia 1908, por Ley Nº 5599, se autorizó al gobierno municipal a construir por su cuenta y a explotar por el término de cuarenta años un nuevo muelle, que reemplazaría a la pasarela o planchada existente. En ese año, también, se inauguró el servicio de ferry – boat, completándose el trazado del Ferrocarril Central Buenos Aires (luego Urquiza) que se transformó en una barrera física que, en cierto modo, frenó la expansión edilicia del sector en esa dirección.

En las primeras décadas del siglo, el puerto alcanzó un importante movimiento de exportación, especialmente en los renglones de carnes congeladas, cueros lanares y vacunos, sebos y demás productos de ganadería.

En la década de 1920, y en virtud del movimiento comercial alcanzado, las instalaciones del puerto dejaron de ser funcionales resolviendo, entonces, el gobierno nacional la construcción del nuevo puerto de cabotaje.

En la revista “Cien ciudades Argentinas”, del año 1927, encontramos el siguiente comentario: “…Recientemente, el Intendente Municipal se dirigió al Ministro de Obras Públicas de la Nación informándole que habían sido cedidos los terrenos municipales que afectaban la construcción del Puerto. La Dirección de Navegación que proyectó las obras, y bajo cuya dirección se llevarán a efectos los trabajos correspondientes, gestiona en estos momentos la autorización del Ministerio, necesaria para dar principio de inmediato a las obras, las que deberán ser terminadas dentro del plazo más breve posible, para bien de una gran zona de producción bonaerense. La obra fue presupuestada en 573.034,70 pesos moneda nacional y para su instalación el Congreso votó ya una partida de 300.000 pesos…”.

El muelle fiscal que ha llegado hasta nuestros días reemplazó, entonces, al viejo de madera construido en 1908.

Complementaron la obra los dos grandes galpones, de fachada neocolonial, que servían a las actividades portuarias y se disponían, en forma simétrica a ambos lados del muelle construyéndose, de este modo, el remate visual de la “antigua bajada del puerto” (hoy calle Hipólito Yrigoyen). Uno de ellos fue demolido en 1981, sin contemplar sus múltiples posibilidades de uso que hubieran revalorizado el sector.

El otro edificio es utilizado parcialmente en la actualidad, habiéndose realizado algunas modificaciones exteriores que alteraron su fachada de origen.

Por la Ordenanza Nº 3348, sancionada por el Honorable Concejo Deliberante de Zárate con fecha 5 de Septiembre de 2002 y promulgada por el Decreto Nº 276 del 30 de Septiembre de 2002, fue declarado de Interés Municipal el edificio neocolonial sito en el Puerto de Zárate que servía de base a las diversas actividades comerciales y de acopio que allí tenían lugar.

Asimismo por Ordenanza Nº 3481, sancionada por el Honorable Concejo Deliberante de Zárate con fecha 16 de septiembre de 2004 y promulgada por el Decreto Nº 435 del 21 de Septiembre de 2004, se designó al Puerto de Zárate como “Sitio de Interés Histórico y Patrimonial” para el partido homónimo.

Por ley provincial N° 13.861 el predio que ocupa el Puerto de Zárate fue declarado Lugar y Bien de Interés Histórico incorporado al Patrimonio Cultural de la Provincia de Buenos Aires, bajo el marco de la Ley 10.419 y sus modificatorias, fundamentándose tal declaratoria en la conveniencia de rescatar para la posteridad un Sitio Histórico de la Provincia de Buenos Aires vinculado a la defensa de nuestra Soberanía Nacional, donde las acciones conjuntas de las fuerzas militares patriotas y de las milicias civiles se plasmaran en un heroico triunfo por sobre los invasores extranjeros, en épocas del Bloqueo Francés al Río de la Plata y al Río Paraná.

El Departamento de Preservación dependiente de la Dirección Provincial de Patrimonio -Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires- expresa en el informe especialmente elaborado para la declaratoria: “Se valora el Puerto de Zárate por ser el lugar desde donde se defendió la soberanía nacional resistiendo heroicamente los bloqueos e invasiones extranjeras que trataban de imponer la conveniencia de sus intereses económicos, en un momento histórico clave de consolidación de la independencia.

Estos hechos históricos ocurridos en el puerto para la defensa de la soberanía nacional, estuvieron estrechamente relacionados con la ciudad de Zárate y su puerto porque contaron con la necesaria colaboración de civiles de la región para repeler las hostilidades, hecho que fuera reconocido por las autoridades nacionales de ese momento.

El inmueble erigido en el predio del antiguo Puerto de Zárate otorga al lugar valor patrimonial por mantener características estilísticas determinadas y por ser testimonio de una época histórica en la que la actividad comercial necesitaba nuevas construcciones de administración y acopio.”

EDIFICIO NEOCOLONIAL DEL PUERTO

FUENTES CONSULTADAS:

• “Era una vez… Zárate” / SILVIA IRENE BACCINO – MARIA LUISA SOROLLA / Buenos Aires – Julio 1997

Asociación Amigos del Museo de Zárate / Quinta Jovita - Ituzaingó 278 - Tel. (03487) 422038 amigosmuseozarate@yahoo.com.ar / lajovita@argentina.com.ar

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