DestacadosMiradas hacia el pasado ZarateñoEstancia "El Paraíso" el rincón de la región donde Cornelio Saavedra escribió sus memorias

Carlos Riedel1 septiembre, 2019

Por Arq. Silvia Irene Baccino... Las tierras que actualmente constituyen la estancia “El Paraíso” formaron parte del latifundio de la Compañía de Jesús adquirido, luego de su expulsión de los territorios coloniales en 1767, por José Antonio de Otálora siendo heredado el sector que la incluía -conocido como el Rincón de Cabrera- por su hija Saturnina, segunda esposa del presidente de la Primera Junta, Cornelio Saavedra, quien pasó algunas temporadas en este establecimiento rural en los últimos años de su vida. Como lo señalan diversos autores, fue en el Rincón de Cabrera donde el prócer escribió o terminó de escribir el 28 de noviembre de 1828 tanto su Testamento ológrafo como sus Memorias.

Las tierras donde se encuentra la estancia “El Paraíso” están entre las de más antigua ocupación efectiva por parte del conquistador español, datando su título más remoto de 1613 cuando Nicolás de Ocampo Saavedra recibió en merced estas tierras del gobernador Hernando Arias de Saavedra. Al fallecer el 9 de mayo de 1643 María de los Cobos -su viuda- obtuvo del gobernador Jerónimo Luis de Cabrera la revalidación de la donación de “unas tierras de estancia que llaman el Rincón de Areco de esta banda del Río del mismo nombre y que dicho su marido pobló y sembró muchos años”.

El 10 de agosto de 1646 la citada María de los Cobos transfirió todos los derechos y acciones de la expresada propiedad a Hernán Suárez Maldonado (p). Posteriormente, el 24 de octubre de 1670, el teniente Juan Arias Maldonado, hijo y heredero de Hernán Suárez Maldonado (h) vendió a la Compañía de Jesús las tierras que recibiera por herencia. Esta fracción formó parte del latifundio que los jesuitas constituyeron en la zona, conocido como Estancia de Las Palmas o de Areco, siendo una de las más importantes posesiones que tuvo la orden en jurisdicción de Buenos Aires ya que contribuyó con el producido al sostenimiento económico del Colegio de San Ignacio situado en esa ciudad.

La explotación agropecuaria jesuita se desarrolló en parte arrendando a terceros y en parte con la producción directa siendo utilizada para este caso la mano de obra esclava propiedad de los religiosos. La estancia se organizó con diversos puestos, entre ellos, el del Rincón de Cabrera en la rinconada formada por la confluencia del río Areco, el riacho del Baradero y el río Paraná de las Palmas.

En 1767 la Compañía de Jesús fue expulsada de todos los territorios del imperio español y a partir de ese momento la propiedad fue administrada por la Corona a través de la Junta de Temporalidades hasta el año 1785 en que fue adquirida -en subasta pública- por José Antonio de Otálora, de cuantiosa fortuna y antiguo linaje castellano. Como caracterizado vecino de Buenos Aires desempeñó diversos cargos: regidor en 1759 y 1780, alcalde ordinario de segundo voto en 1769 y vocal de las Temporalidades en 1776. Su descendencia está vinculada a la historia nacional ya que sus hijas Manuela, Ana María y Saturnina contrajeron matrimonio respectivamente con el coronel Manuel Soler, con el Dr. Benito González Rivadavia y con Cornelio Saavedra.

Plano que muestra la distribución de la propiedad de la tierra en 1827 (Reconstrucción realizada por el Lic. Sergio D. Robles). En el sector superior izquierdo se destaca el casco de estancia heredado por Doña Saturnina Otálora de Saavedra, el entonces Rincón de Cabrera

Muerto Otálora en noviembre de 1815, su juicio sucesorio se inició al poco tiempo, levantándose un plano de la propiedad a cargo de José de la Villa con fecha 21 de febrero de 1816, y cinco días después se realizó la tasación de los bienes, describiéndose las distintas construcciones, entre ellas, el Puesto del Rincón en el que se detalla lo siguiente: “Puesto del Rincón. Pared doble largas 2 X 13 ½ - largo 24 2/3 alto 3 - Pared sencilla 2 x 123/4 - Largo 15- 2 ¾ - Id Mgtes  3 x 5 - largo 15 - Alto 4 - Id. Mgtes 2 X 4 - Largo 8 -Alto 3 ½  - Galerías: La Sala - Largo 7,5  - ancho 5  - mas interior, Apos to - Largo 4 - alto 5- miçui inferior, calzada -Largo 12 1/3 Alto 1 2/3 - Cimientos - Un pozo nuevo con buen calzo y arco”. La importancia de estos documentos reside en constituir el testimonio más antiguo que describe con precisión la ubicación y las características de las distintas construcciones de este establecimiento rural.

El 25 de junio de 1821 fue aprobado el convenio entre todos los herederos y el Defensor General de Menores adjudicándose a la heredera Saturnina Otálora de Saavedra el sector conocido como Rincón de Cabrera con una extensión de 2243 1/3 varas frente al río Areco con legua y media de fondo y 7870 varas de frente al río Paraná con legua y media de fondo.

Cornelio Saavedra y María Saturnina Bárbara Otálora y del Ribero (Nació en Buenos Aires, hija del coronel José Antonio Gregorio de Otálora, regidor del Cabildo de Buenos Aires y uno de los más ricos comerciantes del territorio, y de Josefa del Ribero y Cossio. El 28 de abril de 1801 contrajo matrimonio con Cornelio Saavedra, futuro presidente de la Primera Junta)

En la nueva estancia que se formó como consecuencia de la partición hereditaria, Cornelio Saavedra pasó algunas temporadas de los últimos años de su vida. Allí se encuentra junto a su familia en 1824, ya que en los libros parroquiales de la iglesia de Capilla del Señor figura bautizando por necesidad a su nieto Cornelio Anacleto Buenaventura, hijo de Agustín y de Natalia Medrano.

También, como lo señalan diversos autores, fue en el Rincón de Cabrera donde el prócer escribió o terminó de escribir el 28 de noviembre de 1828 tanto su Testamento ológrafo como sus Memorias, tal como lo expresara  su propio hijo Mariano en su testamento en 1878 : ”Tercero; La memoria igualmente autógrafa que escribió para sus hijos en mil ochocientos veintiocho en su estancia Rincón de Cabrera, aunque firmada en esta ciudad en primero de enero de mil ochocientos veintinueve, día en que regresó de aquella acompañado por mí”.  

De igual modo señala lo precedentemente referido otra descendiente del prócer, la escritora Josefina Cruz, en su libro “Saavedra, hombre de Mayo” y Pablo Emilio Palermo en “El hombre de Mayo. Memorias de Cornelio de Saavedra” (Editorial Sudamericana): “El 28 de noviembre de 1828 firmé mi testamento en la estancia del Rincón. No hablaré de lo escrito allí. Está ahí y puede ser consultado. Por otra parte, sería muy aburrido ponerme a repetir sus lentas y extensas cláusulas. Deseo sí decir que he contado el estado de mi fortuna, los bienes recibidos en herencia y el reparto hecho a los hijos del primer matrimonio de mi finada esposa María Francisca Cabrera, como para que no queden dudas después de mi partida definitiva. También dejé allí sentada la compra de una casa a Doña Juana Ramos en el año 25, valuada en ocho mil pesos.” (pág. 177)

Por su parte, en la cláusula 3ª de su testamento el presidente de la Primera Junta expresa: “Mando mi alma a Dios... y este cuerpo miserable a la tierra de que fue formado, el que será sepultado en el cementerio público de la ciudad, si mi muerte caeciese en ella o en el de la Parroquia de la Exaltación de la Cruz, si sucediese en la estancia del Rincón de Cabrera.” Más adelante, en la cláusula 40ª se refiere a la importancia económica de la estancia para la subsistencia de su esposa en los siguientes términos: "Aunque muero con el consuelo de que tiene con qué vivir el resto de sus días con lo heredado de sus padres, y adelantado después, en lo que es notoria también, la influencia que ha tenido ésta laboriosa madre. Como lo principal de ésta su subsistencia consiste en la estancia del Rincón de Cabrera, que por sus adelantos exige mayor vigilancia y contracción”.  

Saavedra falleció en la ciudad de Buenos Aires poco tiempo después el 29 de marzo de 1829 sobreviviéndole su viuda varios años. El 25 de agosto de 1845, ya fallecida doña Saturnina, el agrimensor Feliciano Chiclana practicó la subdivisión del terreno en partes iguales entre los herederos: Agustín, Dominga, Mariano y Francisco, correspondiendo al primero de los nombrados el sector donde se encuentra El Paraíso.

En julio de 1865, en el plano de mensura practicada por el agrimensor Federico Coelho de Meyrelles correspondiente al campo de Dn Agustín Saavedra  constan el casco (hoy El Paraíso) y diversos puestos: San Juan, San Carlos, de la Esperanza, San Cornelio, San Agustín, del Porvenir, Santa Teresa (hacia el este) de la Magdalena, San Manuel, San José, del Carmen, San Luis, San Cipriano, del Rincón (hacia el Areco) y San Jorge, San Miguel -en monte de talas-, San Ramón -en Monte de Talas- y del Puerto (hacia el Paraná).

Doña Justa Lima de Atucha

El 14 de junio de 1867 en los autos seguidos contra Agustín Saavedra por deuda de dos pagarés hipotecarios al Banco de la Provincia de Buenos Aires, don José Atucha compra las tierras que forman parte de El Paraíso en una mayor extensión que la actual. Fallecido Atucha, su viuda Justa Lima reorganiza la propiedad integrando la misma con tierras linderas de su dominio. De sus campos salió en 1877 una partida de animales finos comprados por la Sociedad Rural para ser faenados y embarcados en el vapor “Frigorifique” con destino a Europa, constituyendo la primera remesa de carnes congeladas. En 1897, una nueva mensura es practicada por Emilio Mitre y Vedia, en cuyo plano ya se encuentra designado con el nombre El Paraíso el antiguo casco del plano de 1865.

Casco de la estancia El Paraíso. Construcciones originales (fotografía superior) y las modificaciones realizadas en un sector en la década de 1930 utilizando el repertorio propio del estilo neocolonial.

De alto valor patrimonial es el palomar, de antigua data, que enmarca el acceso principal a la estancia El Paraíso.

A la muerte de Justa Lima, ocurrida en 1899, toda su fortuna fue heredada por el hijo de su esposo, Florencio Atucha, herencia cuestionada por los sobrinos de la dama que dio origen a un largo litigio que terminó con la confirmación por parte de la justicia de la validez testamentaria a favor de Florencio, quien luego contrajo matrimonio con una sobrina nieta de Justa Lima, Nydia Ocampo Lima.

De este matrimonio nacieron dos hijos; Carolina del Rosario, casada con Diógenes de Urquiza Anchorena, y Florencio Justo casado con Berta Elina Chiesa. Este último heredó el casco que comprende El Paraíso y fue quien realizó importantes modificaciones en el mismo que desvirtuaron sus características de origen, utilizándose el lenguaje neocolonial en la intervención realizada en la década de 1930 y que es la que ha llegado hasta nuestros días.

Referencias bibliográficas

Robles, Sergio Daniel: “Historia de Zárate, desde sus orígenes hasta el año 2000”. De los Cuatro Vientos Editorial. Buenos Aires, 2005.

Botta, Vicente Raúl: “Historia de Zárate 1689-1909”. Publicaciones del Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires. La Plata, 1948

Baccino, Silvia Irene; Robles, Sergio Daniel; Sorolla, María Luisa: “Conociendo el Patrimonio Rural del Partido de Zárate. Estancias”. De los Cuatro Vientos Editorial. Buenos Aires, 2011.

Cruz, Josefina: “Saavedra, hombre de Mayo”. Ediciones Culturales Argentinas. Ministerio de Cultura y Educación de la Nación. Bs.As., 1980.

Palermo, Pablo Emilio: “El hombre de Mayo. Memorias de Cornelio de Saavedra”. Editorial Sudamericana, 2003.

Testamento ológrafo de Cornelio Saavedra publicado en Revista trimestral de Historia Argentina, Americana y Española. Historia. Colección extraordinaria. Año V. Enero-febrero de 1960. Nº 18. Bs. As. 1960.

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