DestacadosMiradas hacia el pasado ZarateñoEntre el Alto y el Bajo: la escalera de la calle Castelli

Carlos Riedel27 julio, 2019

Por Arq. Silvia Irene Baccino... La localización en la década de 1880 de la Fábrica de Papel en el sector del Bajo de la ciudad de Zárate y luego su proceso de expansión generaron la urbanización del entorno inmediato. La necesidad mejorar la accesibilidad peatonal a la planta fabril de los cientos de trabajadores y trabajadoras y, al mismo tiempo, favorecer la vinculación con la parte alta del pueblo donde se hallaban concentradas las actividades comerciales, administrativas y los equipamientos principales motivaron, en la década de 1930 la presentación por parte del Bloque de Concejales Socialistas de un proyecto de ordenanza para la construcción de escaleras en el sector de barrancas, entre ellas la de la calle Castelli.

La instalación de la Fábrica de Papel en el Bajo

En julio de 1884 el Sr. José Mussini, socio industrial de la firma Maupas, Escalada, Estrada y Cía., se dirige al Sr. Presidente de la Municipalidad Don Francisco C. Silvano manifestándole que se había constituido una sociedad con el propósito de establecer una fábrica de papel en Zárate, siendo necesario a tal fin la adquisición de un terreno para la construcción de la misma y su correspondiente muelle haciendo, también, referencia en su nota sobre la ventaja que traería la localización de un establecimiento de la magnitud prevista.

Adquiridas las tierras a orillas del río Paraná de Las Palmas, pronto comenzó la construcción de las instalaciones que contó, para su montaje, con el aporte de personal técnico especializado en la industria papelera contratado en Bélgica, país del cual se importaron también las máquinas necesarias para la puesta en marcha en abril de 1886.

La planta -de reducidas dimensiones- fue formalmente inaugurada en noviembre de 1886 comenzando, poco después, la producción de papeles de embalaje, estraza, estracilla, fideero y bolsas, todo destinado al consumo de almacenes y tiendas. Los iniciadores del establecimiento, que adquirió rápidamente un gran impulso económico, constituyeron una sociedad anónima para la fabricación de papeles, bajo la denominación de “La Argentina” y decidieron la ampliación de la planta con nuevas construcciones y la instalación de modernas máquinas.

Hacia fines del Siglo XIX trabajaban alrededor de 700 operarios, debiéndose destacar el empleo de mano de obra femenina. Contaba con médico para su personal y con una banda de música compuesta por unos cincuenta trabajadores de la planta y que, dirigida por el maestro José Cavazzoni, actuaba todos los domingos en la Plaza Mitre, ejecutando un variado programa.

En las primeras décadas del Siglo XX continuó con su proceso de expansión que se ve reflejada en la edición de El Debate N° 1042, del jueves 18 de agosto de 1910, en la que se lee el siguiente comentario: “…Zárate ha dejado de ser un pueblo, como generalmente se dice, es una ciudad, no solo por su extensión y población, que cuenta, como se sabe, con doce mil habitantes, sino por su importancia comercial, pues tiene varias fábricas importantes, como lo es la gran fábrica de papel “La Argentina”, en cuyo seno desenvuelven su actividad fabril un número considerable de operarios no menor de 1.000. Los productos de este importantísimo establecimiento son renombrados en el país, y vive en constante prosperidad…”

En 1927, se fusionó con la fábrica de Bernal y pasó a denominarse “La Papelera Argentina S.A.” siendo transferida, en 1937, a Celulosa Argentina que ya a partir de 1929 cotizaba en la Bolsa de Comercio de Rosario y que instaló su primer establecimiento fabril en la localidad de Juan Ortiz (hoy Capitán Bermúdez), a orillas del Paraná.

La localización primero y luego el proceso de expansión de este establecimiento fabril generó la urbanización del entorno inmediato que tuvo como eje a la calle Aristóbulo del Valle y a la entonces calle Mazzini (hoy Hipólito Yrigoyen) y su continuación Buenos Aires (hoy Roca) y a la calle 25 de Mayo y su bajada (hoy Castelli) como principales vinculaciones con el sector urbano ubicado en la parte alta del pueblo, todas ellas vías de comunicación de tierra -que en tiempos de lluvias se convertían en un lodazal que las tornaba intransitables- ya abiertas hacia 1880 tal como lo testimonia el plano topográfico del pueblo de Zárate.

-Plano topográfico del Pueblo de Zárate. Año 1880. Se destacan las barrancas y el sector del Bajo vinculado con la parte alta del pueblo por las calles Buenos Aires (hoy Roca) y 25 de Mayo y las bajadas en dirección al río Paraná de Las Palmas. Aún no se había instalado la Fábrica de Papel-

-Plano del Pueblo de Zárate. Década de 1920. Se destaca la implantación de La Papelera Argentina y el amanzanamiento y apertura de calles (de tierra) realizado al pie de las barrancas entre calles Ituzaingó y Castelli que posibilitaban en condiciones precarias una vinculación entre la parte alta de la ciudad y el Bajo favoreciendo, en caso de buenas condiciones climáticas, un recorrido menor hasta la planta fabril a los cientos de operarios que, por entonces, trabajaban en la misma. En la fotografía inferior una vista aérea de la Papelera y el sector urbano más consolidado-

El barrio de “La Papelera” reclama la construcción de las escaleras

Así titulaba el periódico “La Voz del Pueblo”, en su edición Nº 4 del 15 de septiembre de 1932, el reclamo de los vecinos del barrio, situado en el sector bajo de la ciudad, que se había consolidado a través del tiempo debido a la localización en la década de 1880 de la Fábrica de Papel.

Con el subtítulo “A pesar de que el Concejo autorizó la licitación de esas obras, el Intendente pretende anular el proyecto socialista” así se daba cuenta la situación planteada en torno a la construcción las escaleras que reclamaban los vecinos: “El H. Concejo Deliberante en uso de sus facultades sanciona la siguiente Ordenanza: Art. 1º.- Autorízase al D.E.  a llamar a licitación pública para la construcción de dos escaleras para el tránsito de peatones: una en la calle Ameghino desde Adolfo Alsina hasta el final de la barranca y la otra en la calle Castelli desde 25 de Mayo hasta el final de la barranca. Art. 2º.- Las escaleras podrán ser construidas de cemento armado, de hierro, de piedras o de madera, según mejor criterio del personal técnico en la materia de la municipalidad, quien deberá fijar también el ancho de esas escaleras. Art. 3º.- Las escaleras serán construidas con sus respectivas barandas, para mayor seguridad de los transeúntes. Art. 4º.- El D.E. informará al Concejo del resultado de la licitación y de las propuestas presentadas para que la rama deliberativa resuelva la pertinente. Art. 5º.- Los gastos de la presente ordenanza serán imputados a la partida de Obras Públicas”

Este proyecto fue fundamentado por Israel Marajovsky con las siguientes expresiones: “Continuando nuestras giras por los suburbios de la ciudad hemos llegado hasta el barrio del Bajo, cerca de la fábrica de papel, donde pudimos comprobar el mayor abandono edilicio. Hemos presenciado un espectáculo más que ingrato: centenares de personas semi arrastrándose por el suelo subían las barrancas por la calle Ameghino, sucediendo cosa parecida por la calle Castelli.”

“Consultamos con varios vecinos de ese barrio, quienes nos informaron que cuando caen algunas gotas de lluvia, esas dos calles se ponen completamente intransitables y para poder llegar, por ejemplo, hasta Ameghino y 25 de Mayo que dista más o menos 100 metros, esos vecinos deben hace un trayecto de más de 10 cuadras.”

“Entendemos que es deber de la autoridad municipal de contribuir y cuidar de la mayor comodidad y seguridad de sus vecinos y en el deseo sincero de colaborar en este sentido efectuamos los concejales socialistas nuestras giras por los suburbios y villas, anotando las dificultades comprobadas.”

“Esperamos que todos los señores concejales reconocerán la necesidad de la construcción de las escaleras que proponemos en el proyecto de Ordenanza que antecede.”

-Vista aérea de la Fábrica de Papel en la década de 1930. A la derecha se divisa la traza de la calle Castelli y la escalera, de reciente construcción, que posibilitó una mejor vinculación peatonal entre el Bajo y el sector alto de la ciudad de Zárate-

Finalizando su fundamentación el concejal Marajovsky expresó con los siguientes argumentos la falta de interés del Departamento Ejecutivo en llevar adelante la construcción reclamada por el vecindario: “En la misma sesión el Concejo resolvió por UNANIMIDAD DE VOTOS autorizar al D.E.  la inmediata licitación de esas obras a fin de no prolongar más las construcciones de las escaleras que, con tan justificable derecho, son reclamadas por los vecinos de ese populoso barrio obrero… Pero según se comprueba, el señor Intendente no demuestra mayor interés por estos problemas y necesidades edilicias; ha de estar seguramente preocupado en problemas de mayor gravedad y trascendencia…”

Si bien por diversas cuestiones y pese a los reclamos de vecinos y sectores de la oposición su construcción se demoró en el tiempo -fue inaugurada algunos años más tarde- la escalera de la calle Castelli continúa siendo, hasta nuestros días, la vinculación peatonal obligada que conecta a los vecinos de su entorno con el sector alto de la ciudad.

Con el paso del tiempo y la falta de un mantenimiento programado adecuado fue deteriorándose cada vez hasta que en el año 2015 la Municipalidad de Zárate en el marco del denominado “Programa Centro” realizó los trabajos de puesta en valor que este espacio público requería y fue reinaugurado el 30 de septiembre de 2015 con el nombre de “El Paseo de los Poetas del Papel”.

La denominación elegida refiere al lugar de encuentro de poetas, donde se realizaban intercambios de revistas, diarios y postales y, además, conmemora a los cientos de obreros y obreras de la industria del papel que transitaban el camino para asistir a su trabajo.

La escritora Nélida Berenguer compuso especialmente para testimoniar el significado de este sitio patrimonial el siguiente poema:

ESCALERA DEL BAJO

Son pasos presurosos,

son pasos de inmigrantes

compartiendo entre argentinos

los sueños en la escalera

del bajo.

Es el destino caprichoso

uniendo papel, voluntad

y manos.

Manos que con apretada

letra, dibujan emoción, pasado…

Vestida de nostalgia

envuelta en la cadencia

de un tango.

Abraza la escalera blanca

a todos los que por ella

pasarán y pasarán.

-La escalera de la calle Castelli recién construida. Vinculó desde entonces el Bajo con la parte alta de la ciudad facilitando, de este modo, la accesibilidad peatonal al barrio y a la Fábrica de Papel-

-Vista desde Aristóbulo del Valle hacia la escalera de la calle Castelli. Año 1990-

Fuentes consultadas

· Baccino Silvia Irene y Sorolla María Luisa: “Era una vez… Zárate”

· Botta Vicente Raúl: “Historia de Zárate 1689 - 1909”

· “La Voz del Pueblo”. Año I.  Nº 4. 15 de septiembre de 1932

· “La Voz del Pueblo”. Año I.  Nº 10. 15 de noviembre de 1932

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