DestacadosMiradas hacia el pasado ZarateñoEl Palacio Municipal, espacio de confluencia de riqueza patrimonial, memoria colectiva e identidad zarateña

Carlos Riedel11 octubre, 2020
Dillon

Por Arq. Silvia Irene Baccino...  En 1990, el Poder Ejecutivo declaró el 8 de octubre Día Nacional del Patrimonio Natural y Cultural Argentino con el objetivo de fomentar en la sociedad la reflexión sobre el legado cultural y patrimonial que va dejándose en el territorio argentino generación tras generación.

En Zárate, al igual que, a lo largo y a lo ancho de nuestro país, se renueva a diario el concepto de atesorar, custodiar y difundir el patrimonio cultural en toda la amplitud del término: no solo teniendo en cuenta los objetos tangibles (edificios, documentos, obras de arte, etc.) sino, cada vez más, orientando el trabajo hacia la conservación del patrimonio intangible: tradiciones, historias y relatos de transmisión oral, recetas familiares conservadas de generación en generación, entre tantas otras riquezas.

Entendiendo que construir la propia identidad a partir del legado recibido es imprescindible, esta MIRADA HACIA EL PASADO ZARATEÑO comparte con sus lectores -en texto e imágenes, algunas inéditas- la historia, los valores patrimoniales y la trascendencia del Palacio Municipal en nuestra comunidad.

El Palacio Municipal, espacio de confluencia de riqueza patrimonial, memoria colectiva e identidad zarateña

El 19 de Marzo de 1854 el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires firmó el correspondiente decreto de creación del Partido de Zárate que inicialmente expresa: “Considerando necesario el Gobierno la creación de un nuevo Partido en la campaña formado del terreno conveniente en el que corresponde actualmente el que se denomina “Exaltación de la Cruz”, y previo informe del Juez de Paz de este y del Departamento Topográfico sobre los límites del nuevo partido y conveniencias de erigirlo…”

Su primera autoridad fue el juez de paz Don Gregorio José de Quirno. En abril de 1854 fue sancionada la Constitución del Estado de Buenos Aires y, meses después, se puso en vigencia la Ley de Municipalidades que estableció la elección de municipales a través de comicios. Surgieron, de este modo, las primeras autoridades del Partido de Zárate: Manuel José de la Torre como Procurador; Natalio Matos a cargo de Policiales y anexos; Constancio Silvano en Instrucción Pública, Beneficencia y Culto y Félix Chavarría a cargo de Rentas Municipales, siendo presidente de la Corporación el juez de paz Gregorio Quirno.

En 1857, la Municipalidad de Zárate ocupó una vivienda particular perteneciente a la familia Anta-González, ubicada en la calle San Martín al doscientos, que constituía un sencillo ejemplo de la denominada arquitectura ladrillera de la segunda mitad del Siglo XIX.

Cuando la Plaza Cívica estaba compuesta por cuatro manzanas (1880), en su parte central se levantaba un conjunto que incluía, según algunas fuentes, el Colegio de Varones, la cárcel, la comisaría y el recinto municipal. Las cuatro manzanas fueron donadas por los hermanos Anta y tres de ellas fueron subastadas por la Municipalidad en diferentes oportunidades motivando ello la necesidad de contar con una nueva sede para las autoridades locales.

El tercer edificio data, aproximadamente, de 1888. De líneas arquitectónicas italianizantes estaba conformado por un cuerpo central de dos niveles y dos alas simétricas, con ventanas a intervalos regulares y escasa ornamentación.

-Primera sede de las autoridades municipales. Era una vivienda particular localizada en la calle San Martín al 200, demolida en la segunda mitad el Siglo XX-

-Vista desde la Plaza Mitre del edificio municipal construido por D. Dionisio Ferrari-

Dionisio Ferrari quien fue uno de los primeros constructores de origen extranjero que llegó, en 1866, al Pueblo de Zárate y, desde entonces hasta su muerte en 1899, se dedicó a dirigir los principales edificios industriales, sanitarios, religiosos e institucionales en los comienzos de la independencia administrativa de Zárate alcanzada el 19 de Marzo de 1854.

El diario regional de la mañana “El Debate” en su edición del martes 25 de diciembre de 1945 -al cumplirse el centenario de su nacimiento- expresó en su nota recordatoria los siguientes conceptos: “… puede decirse con indiscutida propiedad que fue el primer pioner de las construcciones de la entonces incipiente ciudad. A él se debe la dirección de las construcciones de los primeros edificios de la fábrica de Papel; la fábrica de Dinamita, más conocida por La Diana; Hospital de Nuestra Señora del Carmen; Intendencia Municipal; para culminar, entre otros, con la iglesia de Lima. Fue en su época un hombre de prestigio. No había empresa de importancia en la cual no se involucrara su nombre. Gran amigo del progreso, siempre confió en el adelanto de esta ciudad, a la cual se aclimató de inmediato formando su hogar …”

En 1934 asume como intendente municipal del entonces denominado Partido Teniente General José F. Uriburu (Zárate) el escribano Pedro Humberto Guerci (Conservador), quien siendo muy joven fue secretario del Juzgado de Paz. Se desempeñó en el cargo en los siguientes períodos: 1934/35; 1936/37; 1938/39; 1940 y, luego, en el período 1942/43.

Durante la gestión del intendente Don Pedro Guerci, en 1934, el tercer edificio fue demolido parcialmente -en el sector con frente a la Plaza Mitre conservándose algunas áreas perpendiculares a la calle Rivadavia del edificio de 1888- para posibilitar la construcción del actual Palacio Municipal, proyectado por el ingeniero municipal Manuel J. Reyna y construido bajo la dirección del ingeniero Julio Dacharry y del arquitecto Ernesto Dacharry.

En la edición del diario capitalino “La Razón” -sábado 14 de septiembre de 1935, Pág. 3- se publicó la siguiente reseña sobre los profesionales intervinientes: UN EXPERTO TÉCNICO DIRIGIÓ LAS OBRAS DEL P. MUNICIPAL El ingeniero Julio D. Dacharry ha refirmado su competencia profesional. Imponente en su aspecto exterior por su magnificencia, el Palacio Municipal de José F. Uriburu, fue concebido por el jefe de la oficina técnica de la comuna, ingeniero Manuel J. Reyna, y confiada su ejecución a un experto técnico. El nombre de este distinguido profesional metropolitano se halla vinculado, por así decir, a numerosas obras importantes que le han proporcionado el prestigio de que goza entre sus colegas.
En efecto, la ejecución de este soberbio edificio no es más que otro éxito agregado a los muchos que ha logrado ya en su larga carrera profesional, entre los que cabe destacar, porque revelan sus condiciones de capacidad e inteligencia, la construcción de 72 casas baratas en el barrio Rawson y nueve pabellones con 72 departamentos en la capital federal y también la base naval de Punta Indio.
Con estos antecedentes, el ingeniero Dacharry recibió el encargo de dirigir las obras del Palacio Municipal de José F. Uriburu, colaborando eficientemente en la dirección el arquitecto don Ernesto Dacharry, y a fe de los que conocen el edificio y que han recorrido sus dependencias, que lo han hecho consultando los últimos adelantos de la técnica en la materia y con inteligencia. En una visita al palacio se recibe una sucesión ininterrumpida de impresiones gratas por la buena disposición de las dependencias y el buen gusto que se ha impreso hasta en los menores detalles.”

Las obras fueron concluidas al cabo de seis meses, siendo inaugurado el 16 de julio de 1935 coincidiendo con la celebración de las fiestas patronales, con la asistencia de altas autoridades provinciales y nacionales, hecho registrado por las más importantes publicaciones de la época. Su carpintería y mobiliario fueron provistos por la firma Gurruchaga y Cía., que también estuvo encargada parcialmente de la carpintería del Correo Central de Buenos Aires.

-Serie fotográfica que testimonia las diferentes etapas de la construcción del Palacio Municipal que demandó tan solo seis meses de obra-

En un artículo titulado “CON MOTIVO DE LA INAUGURACIÓN DEL EDIFICIO MUNICIPAL HUBO FESTEJOS EN GENERAL URIBURU” el diario “La Nación” -miércoles 17 de julio de 1935- realiza los siguientes comentarios en relación al edificio y su apertura: “De estilo francés, que recuerda las líneas sobrias y elegantes de las edificaciones que caracterizaron el reinado de Luis XIV, el palacio municipal que se iba a inaugurar destacaba su imponencia en la calle Rivadavia. Proyectado por el ingeniero de la Municipalidad, D. Manuel J. Reyna, fue construido por el ingeniero Julio Dacharry, que le ha dado término en el breve espacio de seis meses. Quien advierte los detalles lujosos y su costoso moblaje conviene al pronto que la obra ha costado mucho más de lo que en realidad se pasó por ella. Sus escaleras de mármol, sus decorados, sus pisos de “parquet”, sus arañas de bronce y de cristal cortado, sus techos admirablemente estucados, sus maderas finamente trabajadas, todo ello indica una preocupación sostenida por dotar a la ciudad de un edificio digno de su progreso y de su cultura. Sin embargo, por el edificio no se pagaron más de 200.000 pesos.

El gobernador (Dr. Raúl Díaz) y sus acompañantes fueron conducidos al despacho del intendente municipal, donde se les invitó a poner la firma en un pergamino que dejará huella indeleble de la ceremonia de hoy. Firmaron todos los presentes, y tras breves instantes de conversación, que sirvieron para hacer las presentaciones de las personalidades locales, la comitiva se dirigió a las dependencias, que recorrió admirando los detalles que encierra el nuevo palacio municipal.”

En la edición del diario “La Razón”, anteriormente mencionado, puede leerse también un breve comentario sobre el mobiliario de la intendencia municipal que señala: “… El lujoso mobiliario que se halla provisto pone en sus interiores una nota suntuosa de singular belleza lo mismo que las instalaciones de carpintería, la que ha sido objeto de una confección esmerada. Estos trabajos fueron confiados con acierto a la importante firma Gurruchaga y Cía., establecida en la calle Estados Unidos 3665 de la capital federal, la que tiene una larga experiencia y reconocido prestigio en plaza por su seriedad y competencia. Y sino baste decir que ha tenido a su cargo las instalaciones de carpintería entre otros a los siguientes establecimientos: Instituto de Diagnóstico Argentino, Sanatorio Podestá, Cine Rose Marie, Maternidad del Hospital Rivadavia y Open Door y también en parte las del Correo Central. En el Palacio Municipal de José F. Uriburu la firma Gurruchaga y Cía. proyectó escritorios y mostradores para todas las dependencias y también las butacas giratorias del recinto del Concejo Deliberante que son amplias, confiables y prolijamente trabajadas.”

Este edificio actual es un exponente de la arquitectura ecléctica que caracterizó al denominado período liberal en nuestro país. Se trata, en este caso, de un claro ejemplo del Academicismo Francés (1880-1930) que proporcionó la mayoría de los modelos tipológicos aplicados en residencias privadas y edificios públicos- y se caracterizó por la recreación de los estilos clásicos franceses, por la volumetría compleja pero claramente estructurada por ejes y simetría, por la refinada ornamentación; por los remates de mansardas y por las terminaciones superficiales realizadas con símil piedra París.

Por ese entonces, Zárate crecía industrialmente y se ubicaba como centro político provincial merced al dominio ejercido por los Guerci, figuras del conservadorismo bonaerense. La ciudad veía pavimentar sus calles céntricas, aumentar su iluminación eléctrica y servicios sanitarios e inaugurar sus teléfonos automáticos. En este contexto se imponía contar con un símbolo de dicho progreso, sin duda alcanzado por el Palacio Municipal, fiel representante de una arquitectura asociada a concepciones liberales que imponían nuevas pautas de prestigio por la década de 1930 en nuestra ciudad.

El edificio se ubica frente a la Plaza Mitre acentuando su monumentalidad el retiro de la línea municipal y el ser exento en dos de sus lados generándose, de esta manera, un interesante espacio urbano, formalmente tratado con canteros y plazoletas y frecuentemente utilizado como prolongación de la plaza en la realización de actividades cívicas.

La obra fue resuelta en un volumen único compuesto de planta baja y un piso, siendo una composición simétrica, con el eje perpendicular a la avenida Rivadavia. El ingreso principal presenta una escalinata desarrollada fuera del edificio y trasponiendo el mismo domina espacialmente el volumen de la escalera revestida en mármol desarrollada en un solo recorrido que, al llegar al descanso de la misma, se divide en dos tramos teniendo la alternativa de acceder por un lado u otro indistintamente a las dependencias superiores. Por detrás de la escalera se visualiza un gran vitraux que genera juegos de luces y efectos lumínicos en el hall central.

Originalmente hacia la derecha del Palacio fue diseñada la sala de espera, la secretaría privada y el despacho del intendente y en el mismo sector, separadas por un pasillo las dependencias de Secretaría de Gobierno y los locales de servicio. En el ala izquierda se dispuso Tesorería.

-Dibujo de la fachada proyectada por el ingeniero Reyna y postal del Palacio Municipal hacia 1940-

La primera planta la ocupaban, desde su inauguración y hasta hace pocos años, hacia la derecha del hall distribuidor el Salón del Honorable Concejo Deliberante con sus dependencias anexas y servicios (hoy transformado el espacio en oficinas del Departamento Ejecutivo Municipal) y hacia la izquierda el amplio Salón de Actos, que luego de su puesta en valor continúa desempeñando esas funciones iniciales.

-Posando en la escalera del Palacio Municipal. Las fotografías son de la década de 1950 y testimonian una costumbre que se preserva a través del tiempo-

-Dibujo de las plantas baja y alta del Palacio Municipal en las que se observa la distribución funcional de las dependencias tanto del Departamento Ejecutivo como del Concejo Deliberante (1935)-

La fachada presenta abundancia de elementos decorativos de jerarquía diversa, pero empleados con equilibrio y solvencia. Una loggia central, dos balcones laterales que rematan en un gran frontis triangular y el coronamiento del edificio conformado por mansardas de pizarra, en los que se abren ventanas elípticas y contiene el reloj, son los principales componentes que la estructuran.

Un importante zócalo sirve de base a la fachada. Un paño central y dos laterales aparecen generosamente resaltados sobre el plano de la misma. El almohadillado conforma el fondo de la composición.

En planta alta aparecen con fuerza el ritmo de pilastras entre ventanas, remarcadas por molduras y coronadas por pequeños frontis a la manera de guardapolvos, y las columnas con capiteles corintios y fuste acanalado que soportan la cornisa.

-Imágenes del Palacio Municipal en las que es posible visualizar los aspectos estilísticos y ornamentales que caracterizan sus fachadas-

-Detalle de la fachada sobre calle Rivadavia y trabajos de puesta en valor en la década de 1970-

En el Palacio Municipal -sector construido en 1935- la arquitectura ecléctica tiene su principal representante no solo en el entorno de la Plaza Mitre sino entre los edificios más significativos de la ciudad de Zárate. Por Ley Provincial N° 13.832, sancionada el 21 de mayo del año 2008, fue declarado Bien Histórico definitivamente incorporado al Patrimonio Cultural de la Provincia de Buenos Aires.

Fuentes consultadas:
• “Historia de Zárate (1689 - 1909)” - Vicente Raúl Botta. Editorial LA VOZ DE ZARATE. 2004 - 3ra. edición.
• “Era una vez… Zárate” - Silvia Irene Baccino / Arq. María Luisa Sorolla. Julio de 1997
• Diario “La Razón”. Edición del sábado 14 de septiembre de 1935, Pág. 3
• Diario “La Nación”. Edición del miércoles 17 de julio de 1935

Asociación Amigos del Museo de Zárate Quinta Jovita - Ituzaingó 278 - Tel. (03487) 422038
http://amigosmuseozarate@yahoo.com.ar / lajovita@argentina.com.ar

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