DestacadosPolicialesEl aberrante crimen del bebé de 2 años en el Partido de Escobar: “Mi padrastro mató de hambre a mi hermanito”

Carlos Riedel4 diciembre, 2019

El menor que reveló el crimen ocurrido en Matheu aportó detalles escalofriantes ante el fiscal. Contó que el asesino lo obligó a cavar la fosa, que amenazó de muerte a su otro hermano y que los sometía a tratos inhumanos.

A 72 horas que se conozca el asesinato de un bebé de dos años a manos de su padrastro, este martes salieron a la luz detalles estremecedores del caso que conmovió a la localidad de Matheu.

Mientras se esperan los resultados de la autopsia que determinará la causa de muerte del niño, trascendió la declaración de uno de los hermanos de la víctima que posibilitó el hallazgo del cadáver y la detención de Héctor Esteban Montero (28), de oficio parquista.

El menor de 14 años, cuya identidad está preservada, fue el que confesó lo ocurrido y contó con detalles el verdadero infierno que sufrían él y sus hermanos por parte de Montero desde antes del asesinato del pequeño Gastón Uriel Rodríguez.

En relación al crimen, señaló que al regresar a su casa se encontró a su padrastro y a su madre, Tatiana Pascarelli, discutiendo junto a su otro hermano, de 11 años, mientras que el bebé estaba muerto en el piso. En esas circunstancias, Montero habría manifestado su intención de “prender fuego” el cuerpo de la criatura, pero la mujer se negó y pidió que lo enterrarán.

El hombre cargó el cuerpo del nene y, junto a todo el grupo familiar, cruzó al descampado que está justo frente a la vivienda, sobre la calle Colón.

Allí, obligó al chico a ayudarlo para hacer el pozo para enterrar a su hermanito. “Vos ayudame a hacer el pozo o te fajo”, le habría dicho. Al volver, amenazó a toda la familia: “El que llega a decir o contar algo termina igual que el nene”, les advirtió.

Este viernes, mientras mendigaba por Matheu, el chico se quebró ante la dueña de una fiambrería y le contó todo lo que había pasado.

“Era casi la noche del viernes y yo estaba atendiendo el negocio cuando vi al chico en la puerta. No era la primera vez que venía a pedirnos. Esta vez lo vi bastante desmejorado, como triste. Le pregunté qué le pasaba y me dijo que si no llevaba plata a la casa le iban a pegar”, contó la dueña del comercio, Roxana, en declaraciones al portal Infobae.

“Luego se puso a llorar y me dijo que el padrastro había matado a su hermanito y que lo habían enterrado en un baldío. No podía creer lo que estaba escuchando. Le pregunté si se animaba a repetir lo mismo con la policía y me dijo que sí. Entonces llamamos a la comisaría”, agregó.

“Mi padrastro mató a mi hermanito de hambre. Yo llegué a mi casa cinco minutos después de que se haya muerto. Tenía un golpe en el labio, pero se murió porque no le dieron de comer. Fue el 17 de agosto. Yo les puedo decir dónde está enterrado. Tienen que llevar linternas porque está muy oscuro de noche”, confesó el chico frente al fiscal.

Uno de los investigadores que participó de la pesquisa y del hallazgo relató: “Inmediatamente nos fuimos al lugar. Nos acercamos con varios patrulleros. Efectivamente no había luz. También llevamos perros de búsqueda, pero no hicieron falta. El chico nos marcó con exactitud dónde estaba el cadáver. Una vez que identificó el lugar se lo llevaron los psicólogos y nosotros nos pusimos a excavar. No nos costó mucho encontrar el cuerpito, estaba envuelto en una sábana. Estaba a unos 30 centímetros de profundidad”.

La forma en que el padrastro fue detenido fue un tanto curiosa. Casi al mismo tiempo en que la policía descubría el cadáver del bebé, y los efectivos se preparaban para buscar a Montero para detenerlo, llegó una comunicación desde la subcomisaría de la localidad. El hombre se había presentado junto a su pareja para denunciar la desaparición del adolescente que, por supuesto, no había vuelto a su hogar. El fiscal ordenó su detención, acusado del delito de homicidio doblemente agravado por ensañamiento y alevosía.

“¿Por qué? ¿Qué hice?”, fue lo único que llegó a decir el acusado antes de que le pongan las esposas.

En la declaración informal que realizó ante el fiscal, el chico fue claro en señalar que el asesino de su hermano había sido Montero. También contó que su madre estaba al tanto de todo, pero que no había participado del homicidio.

Maltratos diarios y torturas

Ante los investigadores, el menor contó el tipo de maltratos que él y sus hermanos debieron padecer por parte del hombre. Desde golpes por no llevar plata, hasta dejarlos sin comer. Incluso contó que en pleno invierno los castigó dejándolos desnudos en el patio, expuestos a temperaturas muy bajas.

“Muchas veces nos ponía contra un rincón y no nos dejaba dormir. Estábamos parados toda la noche. Tampoco nos daba de comer, a veces era solo agua. Mi hermanito estaba empezando a dejar los pañales y a veces se hacía pis encima, entonces él se enojaba y no le daba de comer o le pegaba. Yo creo que mi hermano se murió de hambre”, sostuvo ante los investigadores.

Según indicaron fuentes de la causa, la mamá de la víctima declaró en condición de testigo. En su relato contó una serie de maltratos y vejaciones a las que fue sometida por parte de su pareja durante años. Estas situaciones coincidieron con los dichos del hermano de Gastón, lo que le dio mayor verosimilitud al relato. Entre otras cosas, expresó que era permanentemente golpeada y que cuando su pareja salía de la casa, la dejaba encerrada con un candado. Sin embargo, nunca realizó ninguna denuncia.

En la testimonial, la mujer confesó que sabía del asesinato y que lo ocultó durante todo este tiempo por miedo a su pareja. En base a esas palabras, el fiscal Ferreiros decidió no imputarle ningún delito a la mujer y dejarla en libertad. Aunque esa medida podría revertirse en los próximos días.

“Desde la fiscalía entendieron que, a pesar de que la mujer estaba al tanto y ocultó el crimen, lo hizo por estar sometida a violencia de género y amenazas. Es una decisión que genera polémica”, analizaron desde tribunales.

Los vecinos de Matheu la consideran una cómplice: “Ella no era ninguna santita. Sabía perfectamente lo que pasaba y nunca la vimos golpeada como sí vimos a los chicos”, detalló una vecina, que no quiso revelar su identidad.

Por su parte, Lorena, que vive junto a la casa donde ocurrió el crimen, relató su experiencia como vecina: “Los dos maltrataban a sus hijos, no era él solo. Yo vi cuando ella le pegaba al nene diciéndole que no vuelva si no le daban plata. Ella dejaba mucho que desear como madre. Ella no hacía nada cuando los nenes se quedaban afuera muertos de frío en penitencia porque se portaban mal”.

Montero se negó a declarar y quedará alojado en una dependencia policial hasta que sea trasladado a un penal. Por su parte, la madre de Uriel fue separada de sus hijos, que quedaron bajo resguardo en el hogar de abrigo municipal “La Casa de Mario” hasta que se resuelva la situación judicial.

Las causas de la muerte del bebé todavía no son claras. Si bien el documento completo de la autopsia todavía no llegó a manos del fiscal, un resultado preliminar indica que el cráneo tenía un fuerte golpe que le pudo haber provocado la muerte. Además, el cuello tenía marcas, por lo que no se descarta un posible ahorcamiento.

A los investigadores les costó encontrar los documentos con los datos del bebé, recién lograron realizar una correcta identificación consultando bases de datos. Ahí descubrieron que fue asesinado dos días antes de cumplir los tres años.

Fuente: El Día de Escobar

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